Seis siglos en paz y armonía

Hace un par de años, el Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Israel en Belarús, Yosef Shagal, admitió en una entrevista que el objetivo principal de su misión considera la supresión de los visados entre los dos países
Hace un par de años, el Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Israel en Belarús, Yosef Shagal, admitió en una entrevista que el objetivo principal de su misión considera la supresión de los visados entre los dos países

Yosef ShagalAsí que se puede felicitar al diplomático israelí: a finales de septiembre en Minsk las partes firmaron un acuerdo largamente esperado sobre la abolición del régimen de visados. Se supone que el acuerdo entre en vigor después de  someterse a los procedimientos domésticos, por lo que no se excluye que en un futuro próximo los belarusos e israelíes podrán visitar libremente a sus parientes y amigos y permanecer en sus casas hasta 90 días en el plazo de seis meses. A esta altura, entre Minsk y Tel Aviv hay un vuelo directo, lo que es un factor importante para el desarrollo del turismo.

A propósito, Israel se ha convertido en el país número 23, en el que los ciudadanos de Belarús pueden entrar sin visado. Tomando la decisión de cancelar el régimen de visado, en Minsk entendían que pierden mucho dinero: el visado belaruso era casi cuatro veces más caro que el de Israel. Pero la abolición de los visados es siempre a favor de la cooperación. Cualquier simplificación de los trámites de visado promueve no sólo el turismo, sino también los contactos económicos y es un buen incentivo para los inversionistas. Además de eso, este hecho mejora la imagen del país en el ámbito internacional. Estratégicamente, las pérdidas de la supresión de visados se cubren rápidamente. Especialmente cuando se trata de la cooperación con un país como Israel.

Es un país con ocho millones de habitantes, que ocupa el segundo lugar en el mundo según los hallazgos tecnológicos, y las mismas tecnologías se han convertido en su principal producto de exportación. Sin tener importantes recursos naturales, el país se convirtió en el segundo “Valle del Silicio” y según el Índice de Desarrollo Humano formó parte de los veinte primeros países del mundo. El año pasado, por primera vez en la historia el PIB de Israel superó el billón de shekels o 300 mil millones de dólares norteamericanos. Las inversiones extranjeras en la economía israelí alcanzaron un récord: en el último año ellas han llegado a casi 12 mil millones de dólares norteamericanos.

Para Belarús –que apostó por la economía del conocimiento y la innovación– es un argumento de peso a favor de una mayor cooperación con Israel. La asociación de negocios es una base bastante sólida y son importantes argumentos: judíos viven en el territorio de Belarús casi seis siglos en paz y armonía con la nación titular. Hoy en día, Israel es el hogar de más de 120 mil personas procedentes de Belarús. Muchos de ellos han hecho una carrera increíble, incluyendo el primer presidente de este país, un renombrado científico, oriundo de la provincia de Brest, Chaim Weizmann; el ex-presidente, Shimon Peres, quien nació en el municipio de Volozhin, en la provincia de Minsk; el ex primer ministro, Ariel Sharon, cuyos padres también vinieron de Belarús.

Hace falta señalar que a esta altura los empresarios israelíes están interesados en la cooperación en el campo de la medicina. Israel tiene el índice más alto en el mundo en el tratamiento de cáncer debido a la introducción del equipo médico para la detección precoz de los tumores. No hace mucho tiempo, los científicos israelíes han encontrado una manera de diagnosticar el cáncer según los resultados del común análisis de sangre. Importantes inversiones israelís están destinadas para desarrollar el sector de bienes raíces, donde se destacó mucho la empresa Fishman Group. Esta cooperación es de beneficio mutuo, y no hay duda de que con la entrada en vigor del acuerdo sobre el régimen de suspensión de visados la misma sólo cobrará aún más fuerza.

Actualmente cada vez más a menudo al embajador de Israel se lo preguntan: ¿Cómo es posible, el 80 por ciento del territorio del país es la arena, pero la agricultura israelí es la mejor del mundo? El diplomático responde que los primeros agricultores llegaron a su país desde Belarús y trajeron consigo una rica cultura del trabajo en la tierra.

Los israelíes en poco tiempo lograron convertir un desierto sin vida en un oasis florecido, donde se cultivan en abundancia hortalizas, frutas y hermosas rosas, que se exportan a Europa.

Belarús adopta de forma activa y utiliza tecnologías israelís en el sector agrícola. Ya ha sido llevada a cabo una serie de proyectos en esta esfera muy importante. Se trata de un cultivo del bagre africano en la provincia de Brest y la creación de las granjas porcinas y avícolas. Y es sólo el comienzo. “Es muy rentable invertir tecnológicamente en la agricultura de Belarús, porque ustedes tienen enormes posibilidades, explica Yosef Shagal. “Todo lo que cultivamos y producimos lo hacemos muy a menudo a pesar de las leyes de la naturaleza. El Señor dio a los belarusos las condiciones climáticas maravillosas: bosques, aire limpio y terreno rico. Es por eso que el sabor de sus alimentos es muy natural. Si producirlos con el uso de modernas tecnologías, se puede venderlos a precios competitivos. Según todos los parámetros, Belarús tiene la posibilidad de formar parte de los diez principales proveedores de alimentos del mundo. El tema de la alimentación es un asunto del futuro próximo. El petróleo podría ser sustituido, pero la gente quiere comer todo el tiempo. Así que estratégicamente Belarús está orientada correctamente”.

Eugeni Kononóvich
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