¡Qué vengan todos!

Los representantes de todas las nacionalidades – que viven en Belarús– invitaron a visitar sus caseríos

Hace falta señalar que esta fiesta bien colorida ya se ha hecho toda una tradición y la tarjeta de visita de la ciudad de Grodno. Cada dos años aquí se reúnen los representantes de todas las nacionalidades, que viven en Belarús, para participar en el único Festival de toda Belarús de las Culturas Nacionales. Este año, el “Carnaval de Grodno”, como lo llaman los lugareños, se celebra ya por décima vez.

El presidente del Gobierno de la provincia de Grodno, Vladímir Kravtsov, en la ceremonia de la inauguración del festival señaló:

— Hoy en día, en Belarús viven los representantes de 141 nacionalidades, a su vez, en la provincia de Grodno 92. Todos ellos tienen la misma oportunidad para preservar su cultura, tradiciones populares y los ideales espirituales. Muchos de ellos tienen la posibilidad de recibir educación en su lengua materna. Esta gente no se siente una minoría aquí.

Esto es especialmente cierto, cuando se trata de los rusos y los representantes de aquellas nacionalidades, que están vinculados en la conciencia pública con Rusia: tártaros, bashkires, chuvash y representantes de muchas otras nacionalidades, que viven en enormes extensiones de la Federación de Rusia. Tradicionalmente, la delegación rusa en el festival es una de las más numerosas.


Lo que no es sorprendente, ya que en Belarús vive alrededor de un millón de rusos. Y a sus caseríos con panqueques y samovar, canciones y bailes sentimentales venía mucha gente desde la mañana hasta la tarde. Parecería que no fuera nada exótico para los belarusos, era todo muy familiar, pero precisamente a algo muy cercano por su espíritu se acerca el corazón. Y la gente recibe muy bien las canciones populares rusas en la interpretación del conjunto vocal de Grodno, “Armonía”, participante de todos los diez festivales, y sube al escenario con el grupo de folclore, “Ivitsa”, desde Moguiliov. Las danzas folclóricas son tan similares, las canciones y los idiomas son tan cercanos, que uno comienza a sentirse como en su propia casa, donde lo siempre recibirán con mucho gusto.

Los artistas trataron de “contagiar” y mostrar todo, que saben hacer. La bailarina, Natalia Kharkévich, del conjunto, “Ivitsa”, no ocultaba su gran alegría por el cálido recibimiento del público:

— Nuestro grupo artístico es un invitado frecuente en los festivales de Grodno. Aquí los integrantes del grupo presentaron su mejor programa creado en el centro de la cultura de la ciudad de Moguiliov.

Los invitados del festival fueron muy generosos y literalmente bañaban con aplausos a los artistas del coro popular de Brest, “Verbnitsa”, así como a los integrantes del grupo, “Ramonki”. Es muy difícil denocaer en la atmósfera de la alegría general, cuando te entretienen y ofrecen una comida muy rica. A su vez, los antiguos guerreros rusos, tintineando con armaduras y sonriendo desde su enorme altura, con ganas hacen fotos para memoria con los visitantes. En este caso vale la pena recordar las raíces comunes y que el hogar ancestral de los antiguos eslavos se encuentra en el río belaruso de Pripyat...

No sólo por un jolgorio y una buena comida se destacó el actual festival: muchos artistas demostraron sus habilidades en diversas artesanías. En el caserío ruso, por ejemplo, los interesados podían aprender un oficio tradicional ruso: hacer cestas. El artesano de la ciudad belarusa de Molodechno, Gennady Vnúkov, que daba clases de cestrería, trajo regalos asombrosos por su belleza e invitó a todos los visitantes a probar hacer artículos lindos de un material natural tan sencillo. Muchos lo intentaron hacerlo, pero sin la práctica y una adecuada preparación no pudieron competir con un gran maestro, quien dedicó 30 años a este interesante oficio.

En un caserío vecino los anfitriones eran representantes de la región del Cáucaso de Rusia: daguestanos, kabardinos y balkartsy. Aquí los interesados tuvieron la posibilidad de sostener en sus manos un arma digna de los hombres e incluso obtener su retrato en traje nacional y con una daga en la mano. Ramazán Makhmúdov presentó una extraordinaria exposición, “El orgullo y la grandeza del país de las montañas”. De Daguestána Grodno él trajodagas, cuchillos, espadas ysables:

— Por ahí está mi tierra natal, dice Ramazán. Y en Belarús yo estudiaba en la Academia Agrícola. Durante casi 20 años estoy viviendo en la ciudad de Vítebsk. Si es posible, trato de hacer todo lo posible para que los belarusos conozcan mejor nuestra antigua cultura. Además de las armas con filo hechas por los maestros de Daguestán traigo famosas alfombras de Tabasarán, joyas, filigrana, estampación, cerámica, vajilla de cobre y muchas otrasmás.

Tampoco no pudimos evitar a pasar por un caserío bien hospitalario de los tártaros y bashkires. Aquí fueron presentados numerosos obsequios hechos a mano de manera muy virtuosa. Hace falta señalar que la familia de Romuald Yánchenko cuenta con tres artesanos:

— Soy un tártaro belaruso, cuenta el talador. Mi esposa, Tamara, nació en Tatarstán. Nuestro matrimonio ya cumplió 45 años. Visitamos el festival en Grodno por la segunda vez. Desde hace mucho tiempo hacemos en un solo ejemplar las cucharas de madera, cucharas de colada y otros recuerdos. Nos ayuda mucho nuestra hija, Inna.Ella comenzó con las obras populares de paja y ahora también teje y enseña gratuitamente a los niños.

Mientras tanto, en la carpa con las delicias culinarias nos esperaba toda una variedad gastronómica. Para comenzar, la anfitriona, Zaviya Salyakhova, ofreció un té con aroma y “chak-chak”: un dulce favorito de tártaros y bashkires, que se derrite en la boca. A propósito, en Rusia “chak-chak” se puede comprar en casi cualquier supermercado. Además de eso, los invitados con mucho gusto probaron “ochpochmak”: patatas con carne, “kystyby”: gachas en el pastel, así como “bekkyan”: cheburek con un relleno de col.

En general, para los amantes de los platos especiales el festival se convirtió en una verdadera fiesta gastronómica. Su plato nacional se lo servían también los chuvashy. Y aunque los secretos de la preparación de un plato original –“shorty”– de dos ovejas guisadas una de los líderes de una asociación pública internacional de los chuvashy, “Atal”, Luisa Alexándrova, se negó a revelarlo, todos los que lo probaron, confirmaron que era una verdadera delicia.

No menos hospitalario eran otros caseríos: los azerbaiyanos ofrecían brocheticas de carne, plov y pan de pita. A su vez, los amantes de golosinas tuvieron la posibilidad de disfrutar de “shekerbura”, así como delicias turcas. Los estonios ofrecían “syirom” –un tipo de queso de ricota– y un licor, “Tallinn Antiguo”, que se conoce ya a partir de los tiempos soviéticos, el espadín y el pan de centeno. También sus platos nacionales los ofrecían los ucranianos, polacos y gitanos...

El carnaval se hizo toda una culminación de las celebraciones. La gente bien vestida y muy alegre –belarusos, kazajos, rusos, armenios, venezolanos e incluso italianos y británicos, que este año por primera vez han participado en el festival– han pasado por las bonitas calles de Grodno. Esta vez a Grodno han venido los representantes de 35 nacionalidades. Cabe señalar que hace 18 años atrás, al primer festival se lo asistieron los representantes de solo 11 naciones...

Sus impresiones sinceras relacionadas con las celebraciones las compartió el cónsul general de la Federación de Rusia en Brest, Nikita Matkovskyi:

— En varias ocasiones pasé por Grodno, pero esta vez la ciudad me ha sorprendido aún más. Me gustó muchísimo el desfile teatral por las principales calles y plazas, que reunió a decenas de miles de personas. Sus rostros eran llenos de sonrisas, se percibía un calor inusual y la amabilidad de los vecinos y visitantes de la ciudad. Los tres días de una espléndida celebración pasaron como uno...

Todas las actividades festivas fueron dedicadas a la fecha más importante para los belarusos: el 70° Aniversario de la liberación de Belarús de los invasores nazis. Hace falta señalar que en cada caserío nacional sonaba este tema. Pues en la victoria a la Gran Guerra Patria aportaron los representantes de todas las nacionalidades de la antigua Unión Soviética. Hombro con hombro, en los combates participaban los soldados y oficiales belarusos y rusos, kazajos y ucranianos, armenios y georgianos...

La liberación de cada ciudad y de cada pueblo era una fiesta común. Tal vez por eso, cuando en el escenario principal bajo las estrellas el artista popular de Rusia, Lev Léshchenko, empezó a cantar la famosa composición, “Día de la Victoria”, miles de espectadores se pusieron de pie. Todos como uno...

Yosif Popkó y Yuliana Lenonóvich

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