Excursión en bicicleta

Cada vez más modos interesantes apareciendo para conocer nuestro país

Borísov: aquí estuvo Napoleón

La historiadora de la ciudad de Borísov, Olga Kalachova, es una gran conocedora de todos los lugares más atractivos de esta ciudad belarusa. En 2012, la etnógrafa local fue reconocida como la mejor guía turística en el concurso nacional, “Descubran Belarús”. La excursión de Olga, “La ciudad de Borísov desconocida bien conocida” es todo un descubrimiento y sensación:

— Vamos a empezar con un recorrido por las fortificaciones de los tiempos de la guerra de 1812 y vamos a dirigirnos hacia las ruinas del antiguo castillo. Y de aquí pasaremos a una plaza, donde está situada la bella catedral de la Santa Resurrección. Al lado se encuentran viviendas de los vecinos ricos de los mediados del siglo XIX, la casa de la Tesorería, la sinagoga, así como el monumento al fundador de la ciudad, el príncipe de Pólotsk, Borís. Y eso ya no es todo. Vamos a escuchar un concierto de música de cámara ofrecido en la Iglesia de la Natividad de la Santísima Virgen María, construida en 1806, que tiene un órgano antiguo. Y luego vamos a seguir nuestro viaje hasta el lugar de la aparición de los primeros asentamientos de la ciudad de Borísov en 1102. De allí pasaremos por el antiguo complejo de palacio y parque de los Radziwill de los mediados del siglo XVI, y por la residencia de la familia real a mediados del siglo XIX. Voy mostrarles el lugar, donde Napoleón estuvo en noviembre de 1812, y vamos a visitar el campo de batalla de aquel entonces y de este modo concluiremos una serie de acontecimientos muy importantes para este lugar.

Brest: ¿qué contaría un fresco?

La fortaleza héroe es el principal atractivo de la ciudad de Brest. ¿Es el único lugar atractivo, que vale la pena ver? Olga Malaféecheva nació en esta ciudad y está dispuesta a cambiar esta forma de pensar sobre la fortaleza sólo como un punto de resistencia de los soldados soviéticos durante los primeros días de la Gran Guerra Patria:

— Leyendo las obras históricas y conociendo a los oriundos, yo descubrí que yo vivo en una urbanización única: en el cruce de diferentes culturas, en las calles, donde hablaban diferentes idiomas y practicaban todas las religiones más importantes de Europa. A esta altura, me gustaría contarlo a los numerosos visitantes nacionales, así como extranjeros.

A Olga le encanta mucho compartir con los turistas el ritual nocturno del encendido de las luces en la calle Sovétskaya. A su vez, su recorrido, “Brest es la ciudad antigua y moderna”, empieza desde el recorrido del museo arqueológico creado en el sitio de excavaciones antiguas de la ciudadela de Brest en los siglos de XI a XIII, el predecesor del actual centro provincial. En la fortaleza héroe la historiadora cuenta sobre fortificaciones, bastiones y puertas que han sobrevivido, así como sobre cuarteles y ruinas del Palacio Blanco y de la Catedral del Santo Nicolás ubicada en la guarnición local:

— Las huellas de balas –incluso en el interior del templo– hacen recordar sobre los tiempos de la guerra.
La guía aconseja pasar obligatoriamente por el museo de tesoros artísticos recuperados y ver obras de Ayvazovsky y Vrubel, así como joyas hechas de metales preciosos y monedas antiguas.

Nesvizh: el paseo comenzará cuando se pondrá el sol

La leyenda más conocida de Nesvizh cuenta sobre el fantasma de la Señora Negra –Bárbara Radziwill– que, como sabemos, en esta ciudad nunca estuvo. ¿Acaso existan otras leyendas relacionadas con la historia local? Vitaliy Byley seguramente las conoce:

— Amo mucho mi ciudad y siempre trato de contar de la misma las cosas que me interesan a mí también. Los turistas no deben aburrirse. Voy a invitarlos a pasar por los lugares, donde en los tiempos de la Edad Media habían torturado a los delincuentes. Conmigo los interesados podrán a conocer, como morían los nobles más importantes de Nesvizh. Si quieren, les voy a contar, que podría hacer magia judía y si ella protegía de los demonios. El recorrido fue diseñado a base de las memorias de los últimos siglos y recuerdos de antaño. Vamos a pasar por el camino desde el ayuntamiento hasta el lugar, donde se encontraba el seminario de profesores. Luego vamos a visitar el antiguo monasterio benedictino para ver donde se encontraba la iglesia uniata y las tumbas, la sinagoga y el mercado. El punto obligatorio del programa es la visita de la Puerta de Slutsk y de la Iglesia del Cuerpo del Cristo. Y todo esto vamos a poder ver en una media hora y pico. Vamos a comenzar nuestro paseo, cuando se pondrá el sol...

Minsk: en la calle Krasnoarméyskaya está preservada la historia

A la sombra del moderno edificio de la Biblioteca Nacional –situada en la avenida Nezavísimosti en Minsk– de alguna manera se perdieron varias obras antiguas. Todas ellas se encuentran en la calle Krasnoarméyskaya a partir de los principios del siglo XX. Una de las obras de color amarillo con una torre con “cebolla” en la parte superior está ubicada cerca de la avenida y la otra ahora está ocupada por el Consejo de la República. Además de eso, toda la calle está llena de obras maestras arquitectónicas de la ciudad de Minsk de preguerra: la Casa de Oficiales es la creación del gran arquitecto, Joseph Langbard; la residencia del presidente es el antiguo edificio del Comité Central del Partido Comunista de Belarús; la escuela No. 4 fue construida según el proyecto del último arquitecto de preguerra de la ciudad, Guerasím Yakushko. Al otro lado de las vías del tranvía se encuentran los simpáticos edificios construidos al estilo de imperio Stalin y el hipódromo, donde el 16 de julio de 1944 tuvo lugar el desfile de guerrilleros en honor de la liberación de Minsk... Junto al hipódromo se encontraban los cuarteles del Ejército Rojo e incluso antes del ejército imperial ruso, que los vecinos de Minsk a la manera polaca los llamaban “koshary”. De ahí proviene el antiguo nombre de la calle: Koshárskaya. Para escuchar más cosas interesantes hace falta preguntar a la guía, Alexandra Volódina.

Grodno: puerta al Nuevo Mundo

Tatiana Kozak invita a hacer su recorrido, “Grodno de judíos” y visitar la gran sinagoga coral, el museo, “En Tróyetskaya”, la fábrica de tabaco Shereshevsky, los edificios, que hacen acordar del artista, León Bakst, inventor del esperanto, a Ludvik Zamengof, uno de los fundadores de la industria de los juegos de azar en los Estados Unidos, y a Meyer Lansky (Sukhomlisky). Aquí ustedes, estimados lectores, tendrán la posibilidad de conocer muchas cosas muy interesantes.

Toda la atmósfera de Grodno, cuando la ciudad era parte de Polonia, se puede percibir caminando por las calles muy acogedoras del Nuevo Mundo, que, desgraciadamente, ya no exista. Y quién sabe, tal vez según los recuerdos de turistas en el futuro sea reconstruida la imagen inicial de este maravilloso lugar.

Pinsk y sus alrededores: en vez del satélite, el diario de Blok


Hace cien años comenzó la Primera Guerra Mundial, que dejó las ruinas y muchas muertes en la zona de Polesye, así como fue la razón de venir aquí mucha gente destacada. Durante el enfrentamiento ente las tropas rusas y alemanas en esta tierra servía en el ejército zarista el poeta ruso, Alexander Blok, que dejó sus huellas en Parokhonsk, Luninets y Colby.

En las afueras de Pinsk el clásico de la poesía rusa se instaló en verano de 1916 para participar en las obras de fortificación de la línea del frente, siendo parte de una brigada de ingeniería y construcción. El poeta se vio obligado a pasar aquí casi doscientos días. Pero además de llevar la vida dura por allí el escritor dejó en su diario la información sobre los puntos de interés, que hoy en día, forman parte de recorridos turísticos: “Desde el campo se ve Pinsk, entonces la ciudad de Kitezh, y la catedral blanca e iglesia roja que se elevan por encima de la niebla...”

A partir de 1980, en el pueblo Lopátino está el museo literario de Blok, el primero en la antigua Unión Soviética.

Loev: a lo largo de la orilla de los héroes

En otoño de 1943, las tropas del Ejército Rojo liberaron las primeras regiones y ciudades de Belarús –Komarin, Vetka, Dobrush, Loev y Gómel– ocupadas por los alemanes nazis. Hoy en día, no es muy complicado imaginar, como fue todo. Los guías turísticos locales mostrarán a los interesados, dónde fue el famoso pase de Loev. El museo, “Batalla por el Dnieper”, dispone de numerosos artefactos de aquel tiempo.
Además de eso, por allí cerca, al aire libre, están presentadas armas militares de la Segunda Guerra Mundial.

Víktar Kórbut
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