Árbol navideño, imágenes y asociaciones...

La magia de la Navidad y el Año Nuevo se traduce en una mesa festiva, petardos, serpentinas y confeti. Y, por supuesto, un árbol navideño adornado.
La magia de la Navidad y el Año Nuevo se traduce en una mesa festiva, petardos, serpentinas y confeti. Y, por supuesto, un árbol navideño adornado. Los objetos–que “viven” el mayor tiempo en los hogares familiares– son adornos navideños. Una vez celebrada la fiesta, los guardamos en las cajas hasta la próxima celebración de las fiestas de fin de año. Así que cada de estos adornos personifica la imagen de nuestro hogar.


La felicidad en una cuerda…


Cuando fui niña, a finales de los años cincuenta, principios de los sesenta del siglo pasado, el adorno navideño era para mí un objeto de diversión más misterioso. A menudo me ponía muy enojada con mis padres, pues ellos compraban estos así llamados “juguetes”, pero no se permitía jugar con ellos, pues podrían romperse. Una vez al año, ellos los colgaban cuidadosamente en el árbol navideño, siempre repartiéndolos según su destinación. Unos –bolas, estrellas y guirnaldas– se repartían por todo el árbol y los otros –pajaritos, ositos, doncellitas de nieve, astronautas y todo tipo de carámbanos permanecían siempre en la parte delantera en el medio del árbol navideño. Además de eso, algunos –por ejemplo, maíz en la mazorca de diferentes colores y tamaños, que por alguna razón desconocida para mí no gustaban a mi padre– se ponían en un segundo plano. Haciéndolo, mi padre repetía siempre las mismas palabras, dirigiéndose a mi abuela: “Imagínese, esta planta debe ser cultivada en todas partes: en cada provincia del país”. Una vez celebradas las fiestas de fin de año, mis padres quitaban cuidadosamente los adornos, los metían en cajas y llevaban al garaje para que yo no los tocara. Esto se repetía de año en año. Ahora, lo mismo está pasando en mi familia. Pido a mis nietos que tengan cuidado y no les permito jugar con los adornos navideños. Estos pequeños y muy frágiles adornos resultan ser objetos que “se mantienen vivos” en mi hogar, y además de otros numerosos objetos bien simbólicos, me hacen acordar no sólo de mi infancia, sino también de la infancia de mis queridos padres.

Sobre la historia de adornos navideños


“En el árbol navideño están puestos tantos adornos de diferentes colores...” Todos nosotros recordamos muy bien esta canción navideña. ¿Qué tan especial tienen adornos navideños? Esto me ayudó a entender el coleccionista, Andrei Begún, que durante muchos años recoge adornos de Navidad, recorriendo mercados de pulgas y áticos de sus amigos y conocidos, y parece que sabe todos los detalles sobre el árbol navideño y sus adornos. Así que vamos a escucharlo:
 
La costumbre de decorar el árbol navideño se estableció en Europa en el siglo XVII. Hasta mediados del siglo XVIII en el árbol de Navidad ponían todo lo que después se podía comer: manzanas, galletas de la oblea, dulces, frutos secos, etc. A finales del siglo XVIII los adornos navideños dejaron de ser comestibles. En las ramas del árbol navideño aparecieron flores y conos hechos de papel cubierto de pintura y las figuras de bronce de los ángeles...

— ¿Y qué son tan tradicionales adornos de vidrio, a los que nos acostumbramos?

— Su aparición está relacionada con una mala cosecha de manzanas en 1848 en Alemania. Cuentan que entonces la ausencia de manzanas obligó a los sopladores de vidrio del pueblo de Lauscha a hacer primeras bolas de vidrio en vez de las manzanas y de ese modo preservar las tradiciones, cuenta Andrei Begún. En 1867, en la ciudad de Lauscha fue construida una fábrica y los artesanos sopladores de vidrio comenzaron a hacer del vidrio no sólo las bolas, sino también los pajaritos, peces y las uvas. Más tarde, los similares talleres de producción de adornos navideños aparecieron en Polonia, la República Checa, Japón y los Estados Unidos. A finales del siglo XIX, hubo más de cinco mil formas de adornos navideños.


En la ciudad rusa de Klin “nació” el árbol navideño


También en Rusia hubo la tradición de adornar el árbol de Navidad. “La costumbre de decorar un árbol de Navidad llegó al país en 1817. Y fue relacionado con un acontecimiento muy importante en la vida del Imperio Ruso: un casamiento del emperador, Nicolás I, con Carlota de Prusia, que más tarde se convirtió en la emperatriz Alexandra Fiódorovna”, sigue contando sobre el pasado histórico de adornos navideños el coleccionista de Minsk. Entonces, en honor de la princesa, en la víspera de la Navidad en el Palacio de Invierno en San Petersburgo en el árbol de Navidad fueron puestos regalos destinados para personas reales. A su vez, la producción de sus propios adornos de vidrio coincide con la primera bola fundida en Alemania. En 1848, el príncipe, Alexander Méñshikov, el bisnieto del favorito del zar, Piotr, consiguió el permiso para construir una pequeña fábrica de vidrio en su finca Aléxandrovo situada en afueras de la ciudad de Klin. A partir de este momento en Rusia comenzaron a hacer adornos navideños de vidrio.

A punto de perder la tradición


La tradición de adornar un árbol navideño en Rusia existió poco tiempo. En 1918, fue prohibido celebrar el Año Nuevo como una reliquia burguesa, y el día feriado se hizo el día laboral.

— La producción de adornos en Rusia, así como su importación desde Alemania, fue parada. Pero a pesar de todas las prohibiciones, la gente seguía celebrando esta fiesta, poniendo el árbol de Navidad y decorarlo con adornos navideños. Andrei Begún me contó una historia muy interesante sobre nuestro pasado sin la Navidad. A propósito, de estos tiempos muy a menudo acordaba mi abuela en vísperas de las fiestas de fin de año. Ella no aceptó las ideas revolucionarias por hacer propaganda anti-religiosa, y, por supuesto, por la abolición de la celebración de la Navidad en el país. Poniendo un ángel al árbol de Navidad, ella siempre decía: “¿Para qué lo hicieron? ¡Cuántos adornos se perdieron! Ahora es imposible conseguir iguales”. Nunca la preguntaba, qué ella quería decir con eso, pero en el árbol navideño ella siempre ponía sus angelitos junto con las estrellas rojas. Mi abuela los hacía del alambre, algodón y gasa y los llamaba “hechos a mano”.

Comenzamos a vivir más alegremente...


En 1935, fue tomada la decisión de volver a celebrar la Navidad y el Año Nuevo. Dos días antes de la celebración del Año Nuevo en Moscú los padres felices compraron todas las reservas anuales de nueces, con los que decoraron árboles navideños en vez de adornos. Así, a partir de 1936, el árbol de Navidad obtuvo un nuevo estatus y se hizo parte del concepto general de “la feliz infancia feliz”.

Historia y adornos navideños...


A partir de los años cuarenta del siglo pasado comenzaron a fabricar los adornos navideños no sólo en la ciudad de Klin, sino también en Moscú, Leningrado (ahora San Petersburgo — Aut.), Kíev, Voronezh, Gorki y Yaroslavl. Su surtido era muy amplio y estaba estrechamente relacionado con la política e historia.

— En realidad, todos los adornos de entonces eran una parte de nuestra historia, cuenta Andrei Begún.

Los nuevos adornos de Navidad no se parecían a los antiguos. Para sustituir los ángeles de cera y las estrellas de Belén aparecieron los pioneros de vidrio y estrellas de cinco puntas de color rojo. En vez de bolas ponían figuritas de personas, animales, así como frutas y legumbres. Después de volar al espacio cósmico, en las tiendas aparecieron astronautas, cohetes, aeronaves. Y cuando fue estrenada la película de Eldar Riazánov, “Noche de Carnaval”, en cada hogar soviético aparecieron adornos en forma del reloj, cuyas agujas indicaban casi medianoche: once horas y cincuenta y cinco minutos. Hace falta señalar que el Año Nuevo se celebraba incluso en el período más difícil en la historia de nuestro gran país: durante la Gran Guerra Patria. Pero los adornos ya eran distintos. Las fábricas comenzaron a hacer soldados y enfermeras. Los hacían a mano de todos los materiales: focos quemados, residuos de las fábricas de acero e incluso de fragmentos de artefactos explosivos sin detonar. Los productores de adornos navideños al igual como verdaderos artistas fueron los primeros, que respondían a los acontecimientos, que tenían lugar en el país, alegrando a la gente con los nuevos adornos.

Cabe subrayar que la tradición de celebrar la Navidad y el Año Nuevo con un árbol no la aceptó inmediatamente el campo belaruso. Pues para nuestros antepasados la fiesta más importante fue Kaliady. En general, durante mucho tiempo para los chicos de zonas rurales el árbol navideño y el Año Nuevo no eran ningún milagro. La abuela de mi nuera –que en los años cincuenta del siglo pasado fue la maestra en la escuela rural– me contaba que cuando por primera vez sus alumnos vieron el árbol navideño, no podían entender para qué era todo eso, y que especial tenía este árbol, si en las afueras del pueblo había un bosque lleno de árboles. Pero en las ciudades la gente de otro modo tomaba árboles navideños. Por ejemplo, en la víspera del año 1937, el periódico belaruso, “Obrero”, informó: “En las tiendas de la ciudad se vende una gran variedad de adornos navideños: bolas de vidrio, figuritas de animales, pájaros frutas, legumbres, velas de árbol de diferentes colores. En total, son más de 120 diferentes artículos”. Al mismo tiempo, en todas las tiendas y pastelerías de la ciudad de Minsk aparecieron adornos navideños comestibles: juegos de adornos de Navidad en forma de peces, cangrejos, osos de chocolate, etc.

La primera y única fábrica –donde hacían adornos de Navidad– fue creada en Belarús en 1946 y existió más de medio siglo. Durante todo este tiempo, cada adorno se hacía y se decoraba a mano. El surtido era bastante amplio y similar a lo que se producía en otras ciudades de la antigua Unión Soviética, y luego en Rusia. En 2005, la producción fue cerrada por razones económicas, cuenta Andrei Begún. Hoy en día, los objetos de Navidad los hacen en la fábrica de vidrio, “Neman”. Se trata de los arbolitos navideños de vidrio y los muñecos de nieve de pequeño tamaño para poner en mesa.

A su vez, aquí no hacen bolas y carámbanos, a los que nos acostumbrados, pues para producir estos adornos navideños se necesita un especial tubo de vidrio, que no fabrican en nuestro país. Adquirirlo en el exterior no sería rentable.

Claro que es una pena. Con mucho gusto en lugar de hermosos adornos chinos colgaría en mi árbol navideño adornos belarusos: personajes de leyendas populares.

Sin embargo, la Navidad y el Año Nuevo es la época no sólo de milagros y festejos alegres, sino también es un tiempo de nuevos comienzos. Es posible que las personas emprendedoras en nuestro país tengan deseo de producir adornos navideños.

Zinaida Gonchar
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