Misión que cumplen los diplomáticos

En realidad, en Bruselas Belarús tiene tres o incluso cuatro misiones diplomáticas: la embajada de Belarús en Bélgica y dos representaciones permanentes: en la Unión Europea y la OTAN.
En realidad, en Bruselas Belarús tiene tres o incluso cuatro misiones diplomáticas: la embajada de Belarús en Bélgica y dos representaciones permanentes: en la Unión Europea y la OTAN. Además de eso, el embajador belaruso, Andrei Yevdochenko, está acreditado como embajador en el Gran Ducado de Luxemburgo.

Así que es la misma persona, que ocupa cuatro cargos, y los funcionarios de nuestra embajada –situada en una avenida verde, tranquila y prestigiosa, Moliere– están trabajando en condiciones especiales.

Andrei Yevdochenko
Andrei Yevdochenko

Como se sabe, que la diplomacia, como el dinero, ama la paz. La comparación con el dinero en este caso está apropiada: antes en el edificio de la embajada se encontraba el Club de Banqueros de Bruselas, pero desde hace 20 años es la propiedad de la República de Belarús, y al cruzar su umbral, usted en seguida se encuentra en su tierra natal. El embajador de Belarús, Andrei Evdochenko, subraya toda la inusualidad de su cargo: “Nuestra misión diplomática por la diversidad de los temas dialogados con nuestros colegas extranjeros es un fenómeno inusual en la vida diplomática de Belarús”. Comenzamos nuestra conversación con la aclaración de las peculiaridades del trabajo de nuestra embajada en Bruselas. El embajador Evdochenko admite francamente que las relaciones bilaterales belaruso-belgas ni siquiera ocupan la mitad del tiempo del trabajo de los funcionarios de la embajada, que se ven obligados a repartir su atención entre las propias relaciones bilaterales (es más, no sólo belaruso-belgas, sino entre Belarús y Luxemburgo), la cooperación con la OTAN y la Unión Europea (en este caso nuestra oficina de la representación en Luxemburgo es para ayudar, debido a que el próximo jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, durante 16 años fue el primer ministro de Luxemburgo, siendo de facto el jefe del Estado), así como para cooperar con numerosos organismos internacionales: la Organización Mundial de Aduanas, Eurocontrol y la Carta de la Energía, entre otros.

Sin embargo, nuestra conversación con el embajador de Belarús, Andrei Evdochenko, comienza con el análisis de las relaciones bilaterales belaruso-belgas y en particular, de las relaciones comerciales y económicas. En los últimos seis años, las exportaciones belarusas a Bélgica casi se han duplicado y han llegado a 198 millones de dólares norteamericanos. Lo que para los funcionarios de la embajada es toda una razón para sentirse orgulloso.

— ¿Qué productos suministramos a Bélgica, qué productos belarusos gozan de la demanda aquí?

— Si tomamos la estructura de nuestras exportaciones, es probable que sea tradicional para cualquier país europeo. Se trata de productos petroquímicos, es decir, productos ligeros, como los llamamos: grasa técnica, aceites, etc. Además de eso, son fertilizantes de potasa. También es un gran número de productos de procesamiento de madera. Hace falta señalar que lo específico de los suministros al mercado belga es que aquí se suministra una parte muy importante de los bienes con un profundo nivel de procesamiento, digamos, construcciones de madera, diferentes casas prefabricadas y casas de campo. Si usted va a cualquier centro comercial especializado, podrá ver muchos productos belarusos. Aquí se venden hilos sintéticos y las fibras de lino de la empresa belarusa, “Moguiliovkhimvolokno”. Son telas de lino. Además de eso, varios exportadores belarusos suministran al mercado belga las bayas. Tenemos empresas que producen a escala industrial arándanos, frambuesas, grosellas y otras bayas muy saludables y ricas. Hace tres años comenzamos a analizar este tema y ahora el monto del suministro de las bayas asciende a más de un millón de euros. También cabe destacar el comercio de diamantes. Bélgica es el centro mundial del comercio de esta piedra preciosa y los productos de la empresa de Gómel, “Cristall”, están demandados en su mercado. Lamentablemente, últimamente en el mercado belga no se venden nuestros tractores. Antes, un distribuidor compraba tractores belarusos bien regularmente, aunque en pequeñas cantidades. Pero el problema es que este distribuidor tenía que comunicarse con la representación de la fábrica de tractores de Minsk MTZ, que se encuentra en Alemania, en la ciudad de Dresden. A esta altura, hasta donde yo sé, los derechos exclusivos para el mercado belga los tiene el otro distribuidor. Es francés, pero hasta el momento no hemos podido ponerse en contacto con el mismo. Así que, no es tanto una cuestión del mercado local, ya que son consecuencias negativas de nuestra propia política de comercialización. Hablando sobre las posibilidades de establecer una cooperación comercial y económica es sumamente importante desarrollar el tema de inversiones. Tampoco tenemos que olvidar de los problemas económicos que a esta altura está experimentando Bélgica y que afectan mucho todos los proyectos de inversión propuestos por los empresarios belgas. El problema más grave –que tienen– es una enorme deuda externa, que supera a 370 mil millones de euros, lo que es más del 100 por ciento del PIB anual. El país vive en las condiciones de austeridad, todos los costos financieros han sido reducidos. Hace falta subrayar que las consecuencias de la crisis se las sienten más las empresas pequeñas y medianas, cuya participación en la estructura económica de Bélgica es del 99 por ciento. En relación con eso, Andrei Yevdochenko dice: “Ahora, por ejemplo, se cierre una gran compañía, “Ford”. El nivel de los impuestos en Bélgica para el negocio es uno de los más altos en el mundo. Los bienes raíces aquí, así como la mano de obra son muy caros. Por lo tanto, es lógico que las empresas belgas buscan atentamente en todo el mundo, a donde se puede llevar su capital para que el mismo no esté inactivo durante mucho tiempo, sino trabaje y traiga ganancias. Los empresarios analizan las condiciones en China y los países de América Latina, es decir, los mercados del desarrollo más rápido y beneficioso. Además de eso, los expertos belgas estudian las posibilidades del mercado de la Unión Económica Euroasiática, formada por Rusia, Kazajstán y Belarús. De modo más activo ellos trabajan en Rusia. En su mayoría se trata de importantes proyectos en la esfera petroquímica. Por ejemplo, una de las compañías más grandes, Solvay, ha construido una fábrica en Rusia y recibe de Belarús componentes necesarios para la producción. Además de eso, nosotros junto con nuestros socios belgas fabricamos extractores de lino. Se sabe que nuestro país presta mucha atención al desarrollo de la industria del lino”. Me gustaría decir que es bien conveniente comparar Belarús y Bélgica: según el número de población Bélgica es un poco mayor que Belarús (aquí viven 11 millones de habitantes). En Bélgica en su mayoría cultivan las mismas plantas que en Belarús. El lino es sólo un ejemplo y nada más, pues no todo es tan simple. Anteriormente, Bélgica era famosa por su lino y telas del mismo. A esta altura, el lino aquí no se cultiva, pues dicen, que es la cultura muy caprichosa. Además de eso, el lino cultivan en China y otros países asiáticos: “A partir de 2005, el textil chino obtuvo un acceso sin cuota y prácticamente ilimitado al mercado de la Unión Europea. Y si añadimos al mismo el textil procedente de Pakistán, Sri Lanka, India y Bangladesh, se pone claro, que los belgas simplemente no pueden competir con los países asiáticos. Pero Bélgica cambió a tiempo su estrategia y dejó de fabricar materiales, pero se convirtió, si se puede decirlo, en una producción de textiles final, que ofrece las prendas de alta moda y gran estilo en cantidades muy pequeñas para no competir con sí misma. Los belgas ganan debido a la adaptación a las últimas exigencias de la moda y a una calidad superior. Su trabajo está destinado al grupo de consumidores de la clase alta, que aprecian obras exclusivas.

En algún momento tuvimos la idea de tomar este camino, pero hasta donde yo sé, nosotros aún no hemos definido nuestra estrategia básica en esta dirección. En cuanto a los extractores de lino, ahora nosotros junto con nuestros socios belgas estamos buscando el acceso al mercado ruso. Además de eso, estamos cumpliendo con un nuevo proyecto conjunto de la construcción de una línea de producción para procesar el lino. Creo que es una directriz muy prometedora. En Belarús ya fueron construidas tres de estas líneas, es más, el porcentaje de la localización en las mismas no es menor al 30 por ciento, lo que es muy importante”. En opinión del embajador, hay otros proyectos interesantes, que podrían atraer a los inversionistas belgas. Por ejemplo, son las obras de reconstrucción del aeropuerto, “Minsk-2”, la construcción del centro de procesamiento y transbordo de cargas, así como la emisión de pasaportes biométricos. Todos estos proyectos pasan por la primera etapa de negociaciones, por lo tanto, no me gustaría dar ningunos detalles. Lo que tengo que mencionar es el funcionamiento poco eficiente de la Agencia Nacional para la Inversión y Privatización. “Tenemos serios problemas con la misma, asegura el embajador Evdochenko. Cuando analizamos el tema de inversiones extranjeras, siempre estamos hablando de grandes proyectos y las empresas multinacionales de renombre internacional. Pero la mayor parte de las empresas en Europa son empresas pequeñas y medianas, es más las mismas principalmente se dedican al desarrollo de altas tecnologías en la electrónica y las biotecnologías. Al llegar a Belarús, una empresa importante puede permitir a sí misma asumir costos relacionados con un estudio del mercado local realizado por una compañía de asesoría de la primera clase a fin de obtener asistencia jurídica de un grupo de abogados muy buenos profesionales, cuyo servicio cuesta mucho. ¿Qué deberían hacer empresas pequeñas y medianas, que no son capaces de asumir esos gastos? En Belarús, no hay ninguna agencia, que las llevaría al segmento del mercado, que les interesaría conocer. Eso es todo. Por lo tanto, la mayoría de inversiones no se utilizan nunca, incluso en la esfera de biotecnologías. Pero por ejemplo en Bélgica, la mayoría de las empresas son entidades pequeñas y medianas. Incluso los medicamentos (Bélgica es famosa por sus productos farmacéuticos) en grandes volúmenes se los fabrican pequeñas empresas. Ellas forman parte de un grupo farmacéutico, que cuenta con un servicio de varias universidades que tienen especializados laboratorios de investigación y pequeñas y medianas empresas. Y en este conglomerado –que está parcialmente financiado por el Gobierno– se crean nuevos medicamentos. Una vez creado un nuevo producto farmacéutico, al pasar todas las pruebas y obtenido todos los certificados necesarios, se crea un grupo de profesionales, que comienza a operar como una empresa privada independiente productora de este medicamento. La tarea más importante es ayudar a los especialistas a crear un producto, que luego puede ser vendido en un mercado y separarlos en la etapa de la obtención de primeras ganancias. El Estado sólo lanza el proyecto y luego la gente trabaja de forma independiente. Así que reitero, creo que para Belarús es muy importante atraer las empresas medianas y pequeñas, que representa el segmento más calificado y tecnológico del negocio europeo”.

Hace falta señalar que Bruselas es la ciudad de los funcionarios: aquí, en diferentes estructuras de la Unión Europea y otros organismos internacionales están trabajando más de 40 mil personas. Los diplomáticos no son una excepción al igual como en muchas otras capitales del mundo, sino un fenómeno común. Y no es fácil ser escuchados aquí. Pero es muy importante. Por lo tanto, vamos a desear éxitos a nuestros diplomáticos: cuando ellos logran hacer cosas buenas, en seguida lo percibiremos.

Inessa Pleskachévskaya
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