El retrato natural de ciudad

Gorki es una pequeña ciudad, pero que tiene una historia muy rica: este año celebra su 470º Aniversario

Gorki es una pequeña ciudad, pero que tiene una historia muy rica: este año celebra su 470º Aniversario. En Gorki no hay señales del patriarcado provincial y de la lentitud. Uno camina por sus calles y siente la vida que borbota.


No sé si existen estas estadísticas. Pero si me pidieran nombrar una ciudad belarusa más jóven según promedia la edad de la población, diría sin vacilar que es Gorki. Pues de sus 30 mil residentes casi un tercio son estudiantes de la Academia Nacional de Agricultura de Belarús.

La escuela de agricultura de Gory-Gorétsky –inaugurada en 1840 por un decreto del emperador, Nikolai I– la misma pronto fue transformada en un instituto agrícola, en la primera institución agrícola en el territorio del Imperio Ruso.


Hace falta señalar que aquí fueron iniciadas muchas cosas. Se preparaban los primeros dirigentes para el campo. Se desarrollaban ciencias agrícolas. Por primera vez fue utilizado el drenaje de bonificación, que, a propósito, sigue funcionando. La primera cosechadora también fue creada en Gorki.

Por el destino de los estudiantes egresados del instituto de agricultura de Gory-Goretsky, luego de la Academia Nacional de Agricultura, se puede conocer la historia de la literatura belarusa y rusa. En Gorky el reconocido escritor ruso, Iván Turguénev, escribió: aquí estudió Fedot Biziukin. El profesor del instituto, F. Koroliov, tuvo como amigo a kobzar, Tarás Shevchenko. El prototipo de Rakhmétov en la novela de Nikolai Chernishevski, “Qué hacer?”, fue el estudiante, Pável Alexándrovich Bakhmétiev. Las raíces del legendario poema, “Tarás en el Parnaso”, también están a Gorki.


En la ciudad académica hay muchas calles peatonales bien acogedoras, donde pasean los vecinos, así como las personas que están de visita. Además de eso, en muchos sitios se puede ver paseando a las jóvenes madres con cochecitos y bebés en los brazos. En el centro municipal no temen por su futuro. La ciudad está cuidada por todos los vecinos. Delante de mí caminaba un chico, tiró la envoltura del helado en un cajón de la basura, pero no alcanzó. Se agachó y la recogió. Lo que es muy agradable ver...


Junto a la Academia Nacional de Agricultura, en un edificio antiguo, se encuentra un museo local de etnografía territorial. Una vez me contaron una historia muy interesante sobre el antiguo propietario del edificio, farmacéutico, Casimir Padzersky, quien no sólo vivió en este edificio, sino aquí se encontraba su oficina. Padzersky se hizo famoso por crear una crema contra las pecas, por lo que en la exposición internacional de París recibió una medalla de oro. La crema se vendía en todo el Imperio Ruso: antes de la revolución en los periódicos había una gran cantidad de publicidad con precaución de no comprar productos falsos. El autor de la crema pudo ganar una cantidad importante de dinero. Desgraciadamente, la receta de este producto cosmético, por la cual muchas mujeres bellas de hoy en día pagarían buen dinero, se haya perdido. Pero hasta cierto punto la justicia histórica triunfó. En la exposición del museo están presentados los objetos, que recrean un ambiente de aquella institución. Además de eso, aquí están exhibidos los restos de las facturas de la farmacia de Padzersky, hallados durante las obras de reparación del edificio, así como una vieja caja registradora. El personal del museo propuso restaurarla, pero esta pieza de acero muy pesada no es fácil moverla. Estas cajas se hacía de un material muy pesado para que no fuera posible llevarlas.


Cabe destacar que junto al museo se encuentra el parque de niños. Anteriormente por aquí también estaba la escuela de artes y oficios. Sólo al entrar en el pasillo del antiguo edificio, uno se da cuenta de que el ambiente está lleno de los niños verdaderamente talentosos, lo que demuestra una galería de diplomas, que los chicos han ganado en los concursos nacionales e internacionales. A la pregunta ¿cuántos son? la directora de la escuela, Liudmila Stávskaya, responde sonriendo:

— Creo que más de cien...


Cuando en el año 1995 la escuela abrió sus puertas, fue la primera de este tipo en Belarús. Ahora también en otras ciudades belarusas hay escuelas, donde los niños aprenden el arte de artesanía. Además de eso, en Gorki recuperan las tradiciones antiguas belarusas. Como, por ejemplo, el arte de tejeduría, que ha sido olvidado. Fue hecho un telar nuevo y restaurado el viejo, que también se utiliza. Cuando junto a la escuela fue abierto el club de juegos de ordednador, los profesores temían mucho que los chicos pasaran todo su tiempo libre allí. Pero sucedió de otro modo. Al jugar en los ordenadores, los chicos regresaban aquí. De año en año cada vez mayor número de chicos quieren aprender a tejer, hacer trenzas de paja u objetos de cerámica. A propósito, además de la escuela de artesanía, en Gorki hay también la escuela vocal y coral y la escuela de arte para niños...


Además de eso, no hace mucho tiempo, en las afueras de la ciudad ha sido inaugurado un palacio de hielo. Decidí pasar para verlo. Pensaba que voy a ver una obra con poca asistencia de la gente, sin ruido. Era mediodía, a esta hora los estudiantes y alumnos están estudiando. Pero en la cancha de hielo había bastante gente: entrenaban los equipos de hockey de niños. Todo era organizado como en las competiciones de jugadores de hockey adultos: pantalla con los resultados, árbitros en la cancha y espectadores en las graderías.

El director del palacio, Vladímir Koroliov, cuenta que la cancha casi nunca está vacía. Aquí viene a patinar mucha gente. Además de eso, aquí están entrenándose los deportistas. Y no sólo belarusos, sino también los rusos. En julio, por ejemplo, deben venir 20 jóvenes jugadores de hockey desde la ciudad rusa de San Petersburgo. También en pista de hielo se entrenan los aficionados al hockey y en las redes sociales avisan sobre la celebración de sus minitorneos. Y para varios días en Gorki se reúnen los hinchas de San Petersburgo, Moscú y Tver para ver interesantes juegos de hockey. Las competencias de este tipo aquí se organizan casi todos los meses.


Antes de la partida del ómnibus se quedaba un poco de tiempo para pasear por el centro de la ciudad. Pasé por el hotel de tres estrellas, “Pronya”. Frente al mismo, en la plaza central de Gorki estaba puesta una enorme pantalla de diodes de luces con una gran número de publicidades. Detuve por un momento cerca de la escultura de metal, que simboliza la riqueza de esta tierra. Miré el reloj y decidí regresar a una estación de ómnibus. Creo que nuestra separación será corta. Es la ciudad, a la cual uno quiere regresar.

Pável Mínchenko

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