El mejor momento para celebrar

Pronto, según la tradición, vamos a celebrar la Navidad y el Año Nuevo. El año que viene para cada uno de nosotros será como lo vamos a planificar.
Pronto, según la tradición, vamos a celebrar la Navidad y el Año Nuevo. El año que viene para cada uno de nosotros será como lo vamos a planificar. Y de acuerdo a los planes pondremos nuestros propios esfuerzos para cumplir exitosamente con todos nuestros proyectos. Lo mismo sucede en el caso de la celebración del Año Nuevo, así como “Kaliady” (la Navidad — Aut.), que desde los tiempos antiguos se celebraban en Belarús como una gran fiesta.

Belta

 En otras palabras, trataremos de hacer que esta noche sea inolvidable. Así como en los años anteriores, estos días podemos mirar el largometraje del reconocido director de cine ruso, Eldar Riazanov, “Ironía del destino, o disfrutando de su baño”, comer ensalada rusa y mostrar toda nuestra imaginación en el diseño de mesa y regalos navideños a fin de complacer a nuestros familiares y amigos. Y, por supuesto, deseando suerte uno a otro, cuando el reloj comienza a contar los últimos segundos del año saliente y acercarnos al Año Nuevo. Y en este límite entre el pasado y el futuro, en un puente bien estrechito –que se llama presente– volvemos a creer que vamos a tener suerte y que todos nuestros errores y fracasos se quedarán en el pasado. Y sentiremos la unidad no sólo con los miembros de nuestra propia familia, sino también con todos aquellos ciudadanos de Belarús, que deseen la felicidad y prosperidad a su país. Y, por supuesto, nos alegrarán los logros de todos nosotros, de los cuales hablará en su tradicional discurso de televisión el presidente de Belarús, Alexander Lukashenko.

No se conoce el nombre de aquella persona que ha propuesto celebrar el Año Nuevo. Pero, sin duda, observando los ritmos de la naturaleza, él notó que todo lo que existe en esta tierra tiene su principio y su fin, y requiere de la renovación. Lo mismo sentimos también nosotros. O es probable que la renovación esté en la estructura de nuestro ADN... Hace falta preguntar a los genéticos. Y aunque el tiempo, como dijo el escritor y filósofo alemán, Thomas Mann, no tiene divisiones o marcas que indican su transcurso, ni truenos, ni relámpagos, ni estruendo de los tubos podrían avisar el comienzo del Año Nuevo, sino el hombre mismo lo ha establecido. Incluso cuando comienza un nuevo siglo, sólo nosotros, según el escritor, tocamos la campana y disparamos una pistola. Así que, al parecer, la tradición de celebrar este inicio apareció, como dice la Wikipedia –que sabe de todo– aún en la Mesopotamia, la cuna de antiguas civilizaciones conocidas hace 25 siglos.

Resulta que el Año Nuevo año es una fiesta muy antigua, que nos da una sensación de renovación. Por lo tanto, estamos encantados de continuar con esta hermosa tradición de muchos siglos.

En varios tiempos, el Año Nuevo se celebrada de diferente manera también en nuestro país. Algunas tradiciones han sobrevivido hasta nuestros días, y algunos han aparecido recientemente. También recientemente en la Reserva Natural de Bereziná el personaje Bolotnik ha sido transformado del espíritu malo de los pantanos a un buen muchacho. De lo que cuenta nuestro corresponsal desde Vitebsk. A su vez, el rito tradicional, “Reyes de Kalyady” –que no se celebra en ningún otro país del mundo– se remonta a los tiempos antiguos, indicando la llegada del Año Nuevo.

Los antepasados de los modernos belarusos celebraban el Año Nuevo en el tiempo del equinoccio de primavera. Entonces de mucha popularidad gozaban las personas, que recorrían hogares de campesinos, cantaban y elogiaban el trabajo y a los dueños. A su vez, ellos les regalaban diferentes obsequios ceremoniales: pan, huevos, queso, butifarra. Eran las tradiciones paganas, que poco a poco desaparecían de la vida cotidiana de nuestros antepasados debido a la posición cada vez más fuerte de la iglesia cristiana. Con el tiempo, el Año Nuevo comenzaron a celebrarlo como la fiesta del Nacimiento de Cristo, moviéndolo al mes de enero (se trata de la Navidad ortodoxa — Aut.)

Choinka życzeń
El abeite de deseos

Según los expertos, en las diferentes regiones de Belarús el Año Nuevo comenzaba en diferente tiempo. En el territorio –que fue parte del Gran Ducado de Lituania– se lo celebraban el 1° de enero aún en el año 1364. A su vez, en la parre oriental de Belarús en el período de 1493 a 1700, a principios de otoño: el 1° de septiembre, rindiendo así homenaje a la tradición de la iglesia bizantina.

En el año 1699, Piotr I emitió un decreto que determinó el comienzo del año el 1° de enero. Así es la historia de fiesta del Año Nuevo. En esta época, hubo muchos “kalyadóvschiki”, verdaderos artistas incansables, que aprendieron el arte de la transformación: en cabras, osos y otros animales. Poniendo disfraces de variados colores, ellos recorrían hogares, donde con mucho gusto la gente escuchaba sus cantos navideños. Hoy en día, este rito nos presentan los jóvenes artistas de numerosos estudios de aficionados de niños, así como los estudiantes de colegios y universidades de ciencias humanitarias. He visto este interesante rito de Kalyady presentado en el Museo de la Historia de la Literatura Belarusa por los estudiantes de la Universidad Nacional de Cultura y Arte de Belarús.

La mesa navideña de los belarusos se consideraba especialmente solemne, si en la misma estaban doce platos. Nuestros antepasados aseguraban: como uno celebra el Año Nuevo, así vivirá todo el año. Por lo tanto, trataban de servir mucha comida y estar en buen ánimo. Y en la víspera de la Navidad, en Nochebuena, obligatoriamente servían el plato que se llamaba “kutya”, este mismo nombre tenía la cena.

Así describe el menú navideño en su famoso libro, “Toda mi vida he tratado de llegar a la luz”, el padre del reconocido poeta belaruso, Maxim Bogdanóvich, Adam Bogdanóvich.

“…La abuela Ruzalya siempre preparaba para la Navidad un cerdo. Lo que tenía mucha importancia y gran significado. Para la Navidad también se preparaba de carne de cerdo, así como todo tipo de butifarra con sal, ahumada, con comino y orégano; la morcilla con harina o cebada con tocino pecadito; salchichas con cereales y el mismo tocino. Para las Pascuas se preparaba “shynka” (jamón — Aut.) bien salada y con muchas especies para que fuera fresca durante mucho tiempo y el solomillo ahumado con toda una variedad de especies, tocino salado, patatas, col, remolacha y otros comestibles. Para festejar “Sviatki de la Navidad” para sus seres queridos las amas de casa preparaban crepes acompañados con otros dos platos muy típicos de la cocina nacional belarusa, “veraschchaka” y “machanye”. Para los que no conocen este plato, me gustaría explicar que esta maravillosa comida se hacía de los pedacitos pequeños de salchichas, tocino y carne de cerdo, bañados en una salsa cocinada a partir de la harina de trigo. Así que en “vereshchaka” mojaban crepes y los doblaban en un tubo. ¡Qué delicia! Después de aguantar hambre por seis semanas, con una poca alimentación, cuando se comía solamente setas y aceite, si uno lo tenía, la aparición en la mesa de “vereshchaka” con crepes cubiertos de toalla para que siguieran calientes fue todo un acontecimiento de mucha importancia en la esfera de la alimentación, lo que significaba que el peso perdido pronto sería recuperado…”

La Venta de Vacaciones en uno de los supermercados de Polotsk

Pero como ustedes saben, las personas se alimentan no sólo de pan. Y eso es lo que en este sentido escribe Adam Bogdanóvich:

“...En las semanas de Kalyady por la tarde –que se llamaban santas– no se permitía ningún trabajo: se reunían los adultos y los jóvenes para jugar en cartas y comer semillas. Especialmente estaba prohibido coser y tejer... Todos estos días de fiesta y descanso del trabajo, siguiendo una costumbre común, la gente dormía y recuperaba sus fuerzas para seguir soportando el duro trabajo que tenía que hacer entre semana”.

Es muy interesante que en la Navidad de una especial popularidad gozaban las historias que escuchaban no sólo niños, sino también adultos, así como las conversaciones “inspiradoras”, que Adam Bogdanóvich mantenía en su memoria desde la infancia.

“En la casa de la abuela solemnemente se celebraba el primer día de la Nochebuena, que está grabada muy bien en mi memoria. Y no sólo porque había mucha comida bien deliciosa y variada, lo que obligaba a todos a probar todo lo que servían, al comer por lo menos tres cucharaditas, que necesariamente requería la costumbre, sino por el estado de ánimo general muy sincero, que en este caso dominaba entre las personas. Casi nada más es capaz de despertar los sentimientos e ideas, así como emociones religiosas como éstas fiestas populares, en las formas que se han desarrollado desde el principio del mundo. Lo que influenciaba mucho en el desarrollo de la joven generación”.

Las fiestas de fin de año en Bealrús eran acompañadas de adivinaciones y rituales. Nuestros antepasados creían que al hacerlo, sus familias tendrán la paz y prosperidad durante todo el año. Según los folcloristas belarusos, el ritual de siembra es uno de los rituales generales que se celebraban en todas las regiones de Belarús antigua. Por lo general, en el mismo tomaban parte los niños, corriendo alegremente de un hogar al otro con un bolso lleno de regalos que les daban los dueños agradecidos después de que los chicos los saludaron e interpretaron el papel de sembradores con el grano de centeno, cebada y trigo. Así se fortalecía la fe de la gente en la que la cosecha del próximo año sería buena.

Recuerdo bien que a mediados de los años sesenta del siglo pasado, en la víspera del Viejo Año Nuevo –que se celebra en la noche del 13 al 14 de enero– durante mi infancia en Ucrania, pasada en la ciudad de Volchansk, provincia de Kharkov, los hogares también recorrían los “kalyadóvschiki”. Eran nuestros vecinos de la calle Podgórnaya. Las mejillas de dos hermanas –Natalia y Marusia– estaban pintadas con labial rojo muy brillante, y se parecía que sus mejillas se pusieron rojas por el frío. Pero en realidad, las heladas eran muy fuertes, más de veinte grados bajo cero por la noche. A su vez, la nariz del carpintero Fiodor –que interpretaba el papel de Papá Noel– también fue pintada con el labial de color rojo y en las cejas negras fue puesto algodón... Los vecinos –tirando el grano– cantaban una canción, deseando qué todo fuera bien en nuestros hogares, qué fuéramos felices... Y fue divertido tomar bombones, dulces y galletas y ponerlos en un bolso bien grande de los “kalyadóvschiki”, y luego seguirlos hasta un pasillo bien oscuro para darles empanaditas de carne preparadas por mi abuela... Esos momentos felices de la vida de una familia, mi admiración de niña, alegría y un sentimiento de gran felicidad en los días de Navidad y el Año Nuevo vuelven a presentarse en mi memoria como una imagen viva de la felicidad general.

Photo: Alexander Shulgach

Además de eso, según dicen los historiadores, en Belarús había un ritual, que fortalecía la amistad y la comprensión mutua en la familia. Cuando todos los familiares se sentaban alrededor de la mesa festiva 20 minutos antes del comienzo del Año Nuevo, en el centro de la mesa se ponía una fuente de arcilla con agua. Y cada miembro de la familia tuvo que poner por encima de la misma su mano izquierda y permanecer así durante algún tiempo, entregando en sus pensamientos al agua todas las cosas malas, que le habían sucedido durante el año saliente. Un minuto más tarde esta agua con todo lo negativo se echaba a través de la ventana. Lo hacía el miembro más adulto de la familia. A medianoche este mismo recipiente se llenaba hasta el borde también con el agua, y las acciones mágicas se repetían otra vez. Sólo que esta vez todos los presentes extendían su mano derecha y en su mente deseaban a sus familiares y a sí mismos todo lo mejor: salud, buena suerte y prosperidad. Luego el recipiente se ponía como se mueve la aguja de un reloj, y todos, incluyendo los niños, bebían del mismo un trago del agua, creyendo que todos los deseos se cumplieran. La aspiración a la renovación hizo aparecer muchos ritos, normas de comportamiento, así como prohibiciones. Tal vez, por eso nos gustaría pagar todas nuestras deudas, si las tenemos, para que el nuevo año no pedir prestar el dinero, entregar todas las cosas viejas, como lo hacen en Italia, limpiar la casa y adquirir ropa nueva. Nosotros, residentes de Belarús, no somos solos en su deseo de algo novedoso y esperamos que el año nuevo traiga un futuro mejor... Sólo falta abrir Internet y poner en Google las palabras “Año Nuevo” y se puede bajar mucha información al respecto. En cada país celebran la Navidad y el Año Nuevo según su tradición. La gente sueña con tantas cosas. Incluso se puede leer sobre nuestras adivinaciones. Es más, de eso escriben nuestros vecinos, los rusos. He aquí un ejemplo leído en uno de los sitios web rusos: “En Belarús, a los amantes del folclore se les encanta este día festivo alimentar de las manos a los gallos. En resultado, antes de un gallo hambriento se ponen las chicas que quieren casarse. La muchacha, a la cual se acercará el gallo y comenzará a comer grano de sus manos– se casará la primera...” Además de eso, me enteré de que incluso los astronautas tienen sus propias tradiciones en cuanto a la celebración de la Navidad y el Año Nuevo. Así que ellos ponen trajes tradicionales de Doncella de la Nieve y de Papá Noel e incluso se divierten atrapando uno a otro en las condiciones de ingravidez. Sin embargo, ellos no pueden levantar una copa de champán en vuelo, sólo tienen la posibilidad de felicitar uno a otro, como 16 veces: según el número de zonas horarias en los Estados Unidos y Rusia.

Por cierto, si el 1° de enero uno pasa por una tienda en Minsk, el vendedor obligatoriamente le hará un buen descuento. En este caso, el año que viene el comerciante tendrá suerte con ventas. El año último yo misma lo aprobé, al adquirir a mi hijo una campera como un regalo.

Pero como sabemos, todo se está cambiando. Y las tradiciones y ritos de fin de año también. Algunas han perdido su sentido de magia y se convirtieron en un divertido juego. Aparecieron nuevos personajes de cuentos de hadas. A Papá Noel lo acompaña ahora la Doncella de la Nieve, Madre Invierno y otros personajes de los cuentos de hadas más populares en Belarús.

El ancestro mitológico del moderno Papá Noel belaruso fue Zuzya, el dios pagano de invierno y frío. Él personificaba el fuerte frío invernal. Hasta el siglo XIX lo recordaban, diciendo que durante la celebración de las fiestas de fin de año: “Zuzya en el patio, “kutya” en la mesa”. Según los testigos folclóricos, los belarusos, como se menciona en el archivo de la Agencia Nacional de Noticias BelTa, imaginaban a Zuzya como un abuelo gordo de pelo canoso, de estatura baja, con una barba hirsuta, descalzo, sin gorro y con una maza de hierro. Creían que la mayor parte del invierno Zuzya pasaba en el bosque, pero de vez en cuando visitaba pueblos y traía mucho frío. Al enojarse, Zuzya causaba fuertes heladas. En Kalyady le dejaban un poco de “kutya” para que él no fuera tan fiero. Más a menudo los dueños tiraban la primera cuchara de avena, diciendo: “Señor Frío, venga para comer “kutya”.

El antiguo Zuzya se instaló en Poozeriye de Belarús. El lugar de su residencia permanente es el municipio Postavy en la provincia de Vítebsk. Zuzya de Poozeriye es famoso por su hospitalidad. Durante las fiestas de fin de año Zuzya recibe a los turistas de todas partes Belarús, les ofrece un té de hierbas medicinales bien caliente preparado en un samovar, que se calienta con ayuda de leñas, les sirve crepes y tortas cocinados en el horno según las viejas recetas. Pero ahora, como escribe en su artículo Sergei Golesnik, Zuzya está de vacaciones.

Bueno, creo que la bondad del Papá Noel belaruso, así como de muchos otros de sus hermanos en otros países vecinos, así como Santa Claus en Europa Occidental, con toda probabilidad él la ha heredado del arzobispo Nicolás, una persona real que vivió en Bizancio en el siglo IV. Según la leyenda, él ayudaba a todos que necesitaban su generosa ayuda. Después de su muerte fue canonizado. Y el 19 de diciembre los fieles de nuestro país celebran el día de San Nicolás.

El siglo XXI trajo muchas novedades en la celebración de fiestas de fin de año. Por ejemplo, para el Baile de Navidad –que se celebra cada año en el Teatro Nacional Académico de Ópera y Ballet Bolshoi el día del Viejo Año Nuevo– ya en octubre fueron vendidas todas las entradas. Este evento cultural goza de mucha popularidad no sólo de los vecinos de Minsk, sino también de la gente de otras regiones del país, así como del exterior. La mayoría de los invitados –que participan en el Baile de Navidad– ponen disfraces, por lo tanto, se parece que son los representantes de diferentes siglos. Aquí se puede ver a los duques Vytautas y Jagiello, así como a los personajes de obras de óperas presentadas por el Teatro Bolshoi y a los oficiales valientes en charreteras, bailando vals con las damas vestidas según la época de Pushkin...

Alexander Shulgach
Photo: Alexander Shulgach

También la celebración de fiestas de fin de año en granjas se pone cada vez más popular. Aquí los visitante tienen la posibilidad de estar en la naturaleza y disfrutar de los platos típicos belarusos, que se servían en la noche navideña nuestras abuelas, por ejemplo, “garezy”, las así llamadas empanadas fritas con picada de carne, setas y comino, cocinado en una mezcla de grasa visceral y el aceite vegetal. Es un sabroso plato bien distintivo ya ha sido presentado en varias fiestas gastronómicas y los visitantes de la mansión, “Dostatok” (en el idioma español prosperidad — Aut.) –que se encuentra en un pueblo más pequeño de Belarús, Disna– pueden pedirlo para la mesa navideña, si toman la decisión de pasar las fiestas de fin de año en esta hacienda.

Cada vez más a menudo, los residentes de diferentes regiones del país en estos días festivos viajan junto con sus hijos a visitar el hogar del Papá Noel belaruso en el parque nacional, “Belovézhskaya Pushcha”.

En la última década en Belarús se mantiene una notable tradición de organizar las fiestas benéficas para niños. Los festejos se celebran por todas partes, en lugares, donde se reúnen los pequeños ciudadanos de nuestro país. En primer lugar, se trata de huérfanos, discapacitados, niños de familias de bajos ingresos, etc. Para ellos es todo un milagro, lo que les dan los adultos. Un evento más importante del año para muchos chicos es la celebración del fin de año junto al principal árbol navideño del país con la participación del presidente de Belarús.

Los árboles de Navidad alegran nuestra vista en todas partes –en ciudades y pueblos– con luces brillantes y elegantes, que adornan las plazas y parques. En oficinas, supermercados grandes y pequeños, en edificios residenciales: por todas partes brillan luces de árboles navideños y crean un estado de ánimo festivo.

En la época navideña, la ciudad de Minsk se ve muy bonita. Por las noches aquí agradan la vista de los vecinos muchas luces de diferentes colores, que comienzan a encender los servicios comunales a partir del 25 de diciembre. Este día, los católicos de nuestro país celebran su Navidad, y los ortodoxos esperan que venga el 7 de enero. Los que prefieren adquirir un árbol navideño vivo pueden pasar por los bazares navideños, que ofrecen una gran variedad de estas bellezas forestales de diferentes tamaños. A propósito, en la Plaza Oktiábrskaya ya fue instalado el principal árbol navideño de Minsk de 33 metros de largo, decorado al estilo tradicional. En la noche del 31 al 1° de enero, cuando la aguja del reloj se acercará a las doce, por aquí se escuchará un fuerte “¡Hurra!” pronunciado por mucha gente, que prefiere celebrar el Año Nuevo en el centro de la capital belarusa.

Mikhalina Cherkáshina
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