Y yo estaba allí y hacía bromas a mi gusto

Las observaciones del miembro del jurado del Festival Popular del Humor, “Avtyukí-2016”

Las observaciones del miembro del jurado del Festival Popular del Humor, “Avtyukí-2016”


El hecho de que la sonrisa alarga la vida ya está comprobado científicamente. Pero los residentes de los pueblos vecinos, Bolshiye y Malye Avtyukí, situados en el municipio de Kalínkovichi, provincia de Gómel, lo saben desde hace mucho tiempo, sin entrar en la investigación científica. La vida misma ha demostrado que cuando la gente vive con una sonrisa, tiene buen estado de ánimo y confía en un futuro exitoso, todo se le sale bien, el ambiente –que la rodea– es más amigable y su vida naturalmente es más larga.



Humor es un asunto serio


Desde hace tiempo los vecinos de esta zona conocen esta ley de la vida, pero –siendo los poleshukí– se lo mantienen en secreto. Hasta que por su región no pasara el escritor, Vladímir Lipsky, entonces joven, que vino a Avtyukí por el trabajo. Varios días él pasó en ese viaje memorable, recogiendo el material sobre los lugareños, conversando con los directores de las granjas colectivas, durmiendo en las casas de los locales y estudiando su vida.

Hace falta señalar que la vida en aquellos años de posperestroika fue bastante difícil. Especialmente en el campo. La gente ni soñaba con vivir tan bien como está viviendo hoy en día. Pero con un optimiso y las bromas siempre es más fácil aguantar cualquier carga. Vladímir Lipsky, siendo uno de los poleshuki, fue muy observador, recogía chistes e historias, y se daba cuenta de que detrás de un humor sencillo de la gente local, incluso a veces un poco grosero, está algo más. Y una vez dijo: “Mis queridos compatriotas, vamos a compartir su secreto de la vida con todas las buenas personas de Belarús y organizar el festival popular del humor de toda Belarús. Creo que así podremos alegrar la vida de las personas, pues ustedes mismos dicen que cinco minutos de la risa sustituyen dos bocadillos con caviar negro o con tocino, cebolla y pepino salado, a gusto de cada uno. De este modo, en nuestro festival las risas durarán veinticuatro horas, es lo primero y el segundo, es probable, que en el festival en el pueblo de Avtyukí participen los cómicos extranjeros.

Avtyukí es Gabrovo belaruso


Con el apoyo del Ministerio de Cultura de Belarús, el Gobierno de la provincia belarusa de Gómel y las autoridades locales, en 1995, los vecinos de Avtyukí celebraron el Festival Popular del Humor de toda Belarús. Entonces, en el primer festival de Avtyukí tomaron parte los visitantes de honor, los cómicos de Gabrovo, Bulgaria, y las delegaciones desde Lituania y Ucrania.

De 9 a 10 de julio del año en curso, fue celebrado el octavo, ya tradicional, Festival Popular del Humor, “Avtyukí-2016”.

A propósito, los cómicos rusos y ucranianos son participantes y visitantes más habituales del festival belaruso. Este año, al igual que siempre, en Avtyukí, junto con los lugareños actuaban, hacían bromas y disfrutaban cancioncillas, chistes y rimas alegres los vecinos de la ciudad ucraniana de Slavútich y de la región rusa de Krasnodar. Además de eso, participó una delegación de Moldavia.

A propósito, para los humoristas belarusos ya no es muy fácil lograr de ser participante del festival, como fue hace 20 años. El humor es un asunto serio, por lo tanto, durante el tiempo entre festivales, en las ciudades y los pueblos de Belarús, desde el Bug hasta el Dniéper, desde el Niemen hasta el Pripyat, tienen lugar los concursos municipales y provinciales de humoristas, donde se eligen los ganadores: mejores de los mejores. Es agradable que en Belarús ya tengamos a los verdaderos cómicos. En Kalínkovichi se encuentra el Teatro Popular del Humor, “Cómicos de Avtyukí”. A su vez, Molodechno cuenta con el grupo de cómicos populares, “Tary-bary”, y el municipio de Drogichin — con el grupo, “Humor de Drogichin”, etc. Hace falta señalar que el festival de Avtyukí es sólo la punta del iceberg, a la cual se elevan en su mayoría sólo los ganadores de las competiciones de los cómicos que pasan a la final según varias nominaciones. Este año han sido nominados: chistes, teatros de miniaturas, canciones divertidas, actuaciones puestas según las obras de Vladímir Lipsky y bailes. Sobre todo ha impresionado el concurso de belleza, “Miss Avtyukí”. Siendo miembro del jurado, con mucho gusto he dado diez puntos (en un sistema de diez) a Nelly Zasinets, integrante del teatro popular de miniaturas pop, “Cosas de mujeres”, de Yelsk: mujer bella, inteligente, madre de tres encantadores hijos. ¡Bien hecho, mamita! Le quedó muy bien la corona de la ganadora.


La “aduana” permite


La apertura del festival fue celebrada en el cruce de Bolshiye y Malye Avtyukí un día antes del inicio de la competición. Allí, cerca del monumento a Kolosok y Kalinka (en Avtyukí el nombre de “kalinka” lo tienen todas las mujeres y de “kolosok” — todos los hombres), al lado del Museo del Humor se reunieron todos los participantes, visitantes y miembros del jurado del festival. Y para no pelear durante la competición, los presidentes de los consejos rurales de Bol­shiye y Malye Avtyukí  (en realidad Malye Avtyukí son más grandes que Bolshiye Avtyukí) se sentaron en una “banca de reconciliación” hecha especialmente por los artesanos locales. Todo fue organizado seriamente como en los Juegos Olímpicos: no hubo peleas durante la competición. Luego los equipos de artistas cómicos se fueron a los pueblos situados en el municipio de Kalínkovichi para dar conciertos en la plaza central del municipio, en el escenario de la competencia.

Y allí, por supuesto, se les esperaba la tradicional “aduana” de Avtyukí. No podría ser de otro modo. Pues para llegar al festival de la risa, primero hace falta demostrar que no eres una persona aburrida, sino que tienes gran sentido del humor y puedes contar a los “aduaneros” alguna anécdota o cantar una cancioncilla. Además de eso, hubo ruleta de Avtyukí con su “rogotukha” y el recorrido (“shvendanne”) por las mansiones simbólicas de Avtyukí. Parece que todos recordarán la “junta de reclutamiento” humorístico de Avtyukí, así como la “pesca” divertida, y ya tradicional “ciudad de los artesanos” y... el fútbol entre los equipos de mujeres y hombres del pueblo de Avtyukí.

A los invitados y anfitriones se les gustó mucho también la exposición de dibujo satírico celebrada en la biblioteca central de Kalínkovichi, bajo el título “Paz. Cultura. Avtyukí”. Las primeras impresiones de la audiencia de lo que vio están en la foto. Al principio la sorpresa, luego sonrisas, saludos y la propuesta de una vez celebrada la exposición en Kalínkovichi, organizar la exhibición en el municipio de Rogachev, durante la celebración del Día de la Lengua Escrita de Belarús.

Es una lástima, por supuesto, que los periodistas y fotógrafos –que hacen informes de festival– a menudo prestan la atención sólo a la parte externa de la acción, perdiendo de vista lo más importante: en primer lugar, “Avtyukí” es un gran trabajo conjunto llevado a cabo por los organizadores, participantes y todos los lugareños, personas bondadosas, amables, siempre dispuestas a recibir a los visitantes con el pan, la sal y sus famosos embutidos de cerdo. ¡Agradezco de todo el corazón a todos ellos por “Avtyukí”. Pues el humor es lo que nos une a todos: maestros, agricultores, científicos, ordeñadoras, estudiantes, trabajadores, belarusos, rusos, ucranianos. Es decir, a todos nosotros, los terrestres...

Oleg Karpóvich
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