Valores eternos

En seguida alguien va a decir: ¿acaso algo tenga el mayor que la vida humana?
Vamos a hablar sobre eternos valores. En seguida alguien va a decir: ¿acaso algo tenga el mayor que la vida humana? Por supuesto que no, pues es verdad absoluta. Especialmente cuando uno siente todo el horror de los conflictos armados en un país vecino. Eso se parece a una pesadilla que hasta hace muy poco era imposible ni siquiera imaginar. Pero eso sucede muy cerca. Mueren civiles: niños, mujeres y ancianos. Ya son miles de personas. Por lo tanto, esperemos mucho que las iniciativas de Minsk en cuanto a la resolución pacífica de la confrontación militar en Ucrania tengan éxito. Pues sin duda, la vida humana es un valor eterno.

Sin embargo, también merece ser honrada aquella gente que corriendo riesgo de vida, está luchando contra las epidemias, que quiere ayudar a los pobres y hambrientos y que hace todo lo posible para evitar los conflictos armados en diferentes rincones de nuestro plantea. Hasta el momento sigue teniendo mucho peso en este tipo de las actividades la Organización de las Naciones Unidas, que este año celebra su 70° Aniversario. La interacción entre las Naciones Unidas y Belarús tienen su historial bien nutrido. De eso, estimados lectores, pensamos contarles en las próximas ediciones de nuestra revista. En este número presentamos la primera publicación bajo el título, “Misión para el desarrollo”.

¿Acaso el pan no sea el valor supremo? Tal vez, ahora el pan se toma por muchas personas como un alimento común y nada más. Pero sabemos el verdadero precio del pan: viendo las películas sobre el bloqueo de la ciudad rusa de Leningrado (a esta altura, San Petersburgo — Auy.) durante la Segunda Guerra Mundial y escuchando los recuerdos de nuestros antepasados, cuando el pan valía su peso en oro. ¡Eso era el pan salvador! Más tarde, el mismo pan se convirtió en una medida de los logros en el trabajo y en el bienestar. No es sorprendente que durante mucho tiempo en los informes sobre los trabajos agrícolas, se daba la información sobre el monto de grano recogido en el campo...

Tampoco es fácil recoger el grano hoy en día, cuando se utiliza la tecnología moderna. Pero nosotros también recordamos de todo el esfuerzo de las generaciones anteriores. Por algo la profesión de recogedor de grano sigue siendo venerada en nuestro tiempo. Es simbólica, como el propio pan.

Por alguna razón la gente dice: “Alabamos manos que huelen a pan”. También se dice: “Habrá pan, habrá canción”. Es una importante evidencia del fundamento en el cual se mantiene todo lo demás.

En esta edición los interesados pueden leer una serie de artículos dedicados al tema, que nos parece importante y actual. A propósito, en Polesiye de Belarús, en el pueblo de Motol, fue creado el Museo de Pan. Les aconsejamos visitarlo y al mismo tiempo conocer recetas de la preparación del pan en Polesiye. En general, en el pueblo de Motol el pan lo tratan de modo especial.

No es casual que aquí el rito –que se transmite de generación a generación– pretende obtener el estatus de valor intangible de Belarús e incluso del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Victor Charkov

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