Uno no puede ser un figurante

Christina Nevdakh, graduada del liceo de Luninets y la estudiante del primer año de la Universidad Nacional Médica de Belarús, ha logrado obtener muchos éxitos
Christina Nevdakh, graduada del liceo de Luninets y la estudiante del primer año de la Universidad Nacional Médica de Belarús, ha logrado obtener muchos éxitos

A esta altura, tiene tres medallas de oro ganadas en las competencias internacionales del medio ambiente en Azerbaiyán, Indonesia y Georgia. ¿Cuál es el secreto de su éxito? La esfera de interés de esta encantadora jovencita son las investigaciones en el campo de la radioecología y biología. En la sección belarusa del Centro de información ruso-belaruso para las consecuencias del desastre en la central nuclear de Chernóbyl aseguran: “Christina sabe contar con sencillez y claridad sobre todos los procesos científicos más complejos. No importa, ya sea en el idioma ruso o inglés. Además de eso, es una chica entusiasmada por la ciencia, tiene conocimientos muy profundos”.

Sus primeros pasos en la ciencia Christina hizo en el centro escolar de la cultura radiológica práctica, dirigido por su padre Gennady Pávlovich (a propósito, su madre, Irina Anatólievna, también es maestra). El interés hacia un tema tan complicado no salió de la nada: el municipio donde ellos viven también sufrió mucho tras el accidente en la central nuclear de Chernóbyl. No hay necesidad de ser un estadístico, dice la chica, para ver las consecuencias de aquel gran desastre incluso al pasar 30 años:

— Cada vez más a menudo mis amigos y los amigos de mis amigos tienen diagnóstico: oncología. Tras volver a leer un montón de libros específicos, me di cuenta de que al desarrollo de cáncer influye también el estilo de vida y la nutrición. Por ejemplo, cuando llega el verano, todos los lugareños de forma activa van al bosque para buscar setas, pero la dosis de la acumulación de cesio-137 en las mismas a veces supera la norma por siete o incluso diez veces. Así que me pregunto: ¿si es posible hacer algo para ayudar a la gente? Me he fijado un objetivo real: encontrar una manera que reduce la concentración de cesio en las setas, y llevar a cabo una activa labor educativa entre la población local. Mi primer estudio lo dediqué a este tema muy importante. Es más, el trabajo fue cumplido no sólo en el centro escolar de la cultura radiológica práctica, sino también en la cátedra de biología de la Universidad Nacional de Belarús bajo la dirección de la profesora, Alesia Alexánrovna Sheveliova.

Hace falta señalar que precisamente por este estudio científico Christina recibió su primera medalla de oro. Pero lo que más agradó a ella es que comenzaron a hablar de este tema. Los resultados de la labor de la joven investigadora fue analizado en las instituciones docentes y las empresas e incluso en los medios de comunicación locales. Además de eso, asegura la muchacha, su victoria es una especie de reconocimiento de todo el país:

— Sabe, es muy agradable escuchar una y otra más, por ejemplo, de la boca de la delegación mexicana: “¡Qué bueno!”

Además de eso, es toda una ventaja es poder conocer durante las competencias internacionales la cultura extranjera, sus tradiciones y gastronomía. Christina quedó especialmente impresionada por Georgia:

— Por allí percibí un especial espíritu del cristianismo, una atmósfera de amor y un profundo respeto entre las personas. En Indonesia existen costumbres muy interesantes. Pueden imaginar: durante el recorrido por Yakarta, en un momento determinado el ómnibus se detuvo para que todos pudieran rezar. A su vez, la ciudad de Bakú me conquistó con su maravillosa arquitectura. Ahora allí crece un árbol que he plantado en honor de Belarús...

A propósito, la jovencita tiene muchos otros intereses, no se limita solamente con la ciencia. Ella borda con cuentas, lee mucho, sobre todo le encantan las poesías de la reconocida autora rusa, Anna Akhmátova, y la literatura ortodoxa. Su otra pasión es el baile. En un video puesto en la red ella baila un vals...

La siguiente etapa de los experimentos para Christina será la Universidad Nacional Médica de Belarús. Es curioso saber que es lo que siente la estudiante del primer año de la universidad médica, que por sus logros ha sido matriculada sin exámenes?

— Una emoción muy grande... La admisión en la universidad médica es un paso muy importante en mi vida. Creo que antes de elegir la medicina, uno debe contestar honestamente a sí mismo a una pregunta: ¿es mío o no? Pues ser un médico es sobre todo asumir una responsabilidad por la vida de otras personas. A partir de diez años soñé con ser médica, por lo tanto, bien conscientemente después del noveno grado ingresé en el liceo para estudiar profundamente la química y la biología. ¿Quiere que le diga qué espero de la universidad? Como he hecho mucho durante el verano, me gustaría que mis ideas interesen a mis profesores.

Una vez terminada la universidad, Christina piensa regresar a su ciudad natal de Luninets para trabajar de médica. Precisamente allí, en una localidad pequeña, ella quiere ayudar a la gente sencilla. Siendo en niña, Christina tuvo la oportunidad de visitar un centro hospitalario en Canadá y ver cómo hacían la cirugía cardíaca. A partir de aquel momento ella no puede olvidar la sensación del fuerte poder de la medicina, cuando los médicos detienen y reinician el trabajo del corazón humano...

Olga Pasiyak
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