Sueños pueden cambiar el mundo

El 23 de octubre del año en curso, desde la plataforma de la estación ferrocarril de Minsk se iba el tren simbólico de las Naciones Unidas, “Expreso ONU-70 en Belarús para la promoción de los Objetivos del desarrollo sostenible”
El 23 de octubre del año en curso, desde la plataforma de la estación ferrocarril de Minsk se iba el tren simbólico de las Naciones Unidas, “Expreso ONU-70 en Belarús para la promoción de los Objetivos del desarrollo sostenible”. De esta manera fue iniciada una campaña única. El proyecto inusual fue una iniciativa conjunta de las organizaciones de las Naciones Unidas y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Belarús. Su principal objetivo era el deseo de “llevar” las Naciones Unidas en todos los centros provinciales del país y contar a la gente acerca de la esencia del desarrollo sostenible.


Durante la presentación de la ONU en Grodno. (de izquierda a derecha) El presidente del Comité Regional Ejecutivo de Grodno, Vladímir Kravtsóv, el cordinador permanente de la ONU en Belarús, Sanaka Samarasinha y vicecanciller, Valentín Rybakóv

Casi tres cuartas partes de un siglo atrás a base de las cenizas de la más terrible catástrofe de la humanidad –la Segunda Guerra Mundial– nació el sueño de establecer una institución capaz de mantener la paz en el planeta aunque sea frágil. Este sueño se ha convertido en una necesidad, porque ninguna persona cuerda no quería una repetición de los horrores experimentados por millones. La necesidad de mantener la paz y el orden unieron a los pueblos para que ellos esforzando juntos lograran un gran objetivo. El deseo de la comunidad internacional para vivir en armonía llevó a la creación de la Organización de las Naciones Unidas, sin la cual es difícil imaginar el mundo de hoy. Este año, el 24 de octubre, el día de la aprobación de la Carta de la ONU, celebramos el 70° aniversario de las Naciones Unidas, que sigue desempeñando el papel de principal garante de la paz y el pacificador para 193 países y pueblos del mundo.

Belarús (en ese momento, la República Socialista Soviética de Bielorrusia) fue uno de los 50 países que habían firmado la Carta de las Naciones Unidas en junio de 1945. Y justo entonces, después de la Segunda Guerra Mundial, fue creada una organización destinada de acuerdo con la Carta de la ONU para:

  • preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra;

  • reafirmar la confianza en los derechos fundamentales del hombre, la dignidad y el valor de la personalidad humana, la igualdad de derechos de hombres y mujeres y la igualdad de derechos de las naciones grandes y pequeñas;

  • crear las condiciones bajo las cuales pueda mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y otras fuentes del derecho internacional;

  • promover el progreso social ya elevar el nivel de vida con mayor libertad.

Pero a medida de que las guerras continúan forzando a millones de personas a abandonar sus hogares, la pobreza sigue siendo una realidad en todos los continentes, el terrorismo se ha convertido en un serio problema para la comunidad mundial, las enfermedades cruzan fácilmente las fronteras nacionales, y el cambio climático amenaza a toda nuestra existencia, no se puede no notar las preocupaciones de muchas personas en cuanto a la posibilidad de lograr la paz y la prosperidad mundial. Pero a pesar de todos los obstáculos y desafíos, las Naciones Unidas confía en la necesidad de preservar todo lo que aproxima nuestro planeta a una gran civilización. De esta confianza depende en gran medida la supervivencia de la humanidad. “Con una sólida la ONU el mundo se pone cada vez mejor”, indudablemente apoyamos esta consigna.

Hace falta señalar que las Naciones Unidas están trabajando en Belarús a partir de 1992. Actualmente, el país cuenta con un la presencia permanente de ocho agencias de la ONU y varias agencias de la ONU sin un representante permanente, que trabajan en conjunto con el Gobierno de la República de Belarús en el campo del desarrollo.


El Teatro Juvenil de Grodno está iluminado en color azul

Las direcciones de este trabajo, en otras palabras, el punto de aplicación de los esfuerzos conjuntos son muy diversas: problemas del cambio climático; la protección del medio ambiente y la eficiencia energética; la migración; el desarrollo económico y local; la trata de personas y la violencia doméstica; los problemas de salud, en particular el VIH / SIDA, la tuberculosis y, más recientemente, las enfermedades no transmisibles; la protección de la infancia; la gobernabilidad democrática y los derechos humanos; las consecuencias de la catástrofe de Chernóbil; la igualdad de género.

Belarús, como el fundador de las Naciones Unidas, así como uno de sus más partidarios más confiables, de hecho ayuda a las Naciones Unidas a fortalecer su posición en el ámbito internacional. Al mismo tiempo, la cooperación eficaz entre la ONU y el Gobierno belaruso ha traído beneficios tangibles para el país.

En septiembre de este año, en la víspera del 70° aniversario de las Naciones Unidas, los líderes mundiales adoptaron los Objetivos del desarrollo sostenible, que deben ser alcanzados para el año 2030. Presumiblemente, su logro conducirá a una transformación significativa para todas las personas que viven en el planeta hoy en día y para las generaciones futuras. Cabe destacar que en el desarrollo de nuevas metas globales tomaron parte millones de personas en todo el mundo, lo que permitió crear una visión global del futuro que queremos. Y ahora para que traducir estos objetivos en una realidad, tenemos que trabajar juntos. Entonces somos capaces de alcanzar su logro.

La misma idea de los nuevos objetivos se originó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, también conocida como la Cumbre Río + 20 en 2012. Su resultado fue la aprobación de un documento final amplio político, “El futuro que queremos”, que contiene medidas claras y prácticas. Es una especie de “guía” para lograr el desarrollo sostenible.

Allí, en Río de Janeiro, los países miembros han acordado iniciar el proceso de desarrollo de los Objetivos de desarrollo sostenible o metas globales, que se basarán en el concepto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y se convertirán en el programa de la agenda en el ámbito de desarrollo más allá de 2015.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio constituyen un marco de objetivos limitados en el tiempo, cuya meta es erradicar la pobreza extrema en sus distintas manifestaciones (bajos ingresos, hambre, enfermedades, etc.), y promover la igualdad de género, la educación y el desarrollo del medio ambiente. Los objetivos globales –que sustituyeron a los Objetivos de Desarrollo del Milenio– han completado el ciclo de 15 años de los esfuerzos de la comunidad internacional. Por desgracia, en 2015, no se ha logrado alcanzar todos los objetivos y la tarea no se ha cumplido para millones de personas. Ahora es el momento de empezar un nuevo camino e ir hasta el final.

La campaña, “Expreso ONU-70 en Belarús para la promoción de los Objetivos de desarrollo sostenible”, fue otro sueño común: esta vez de las Naciones Unidas y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Belarús. Esta acción se ha convertido en un evento significativo, gracias a todos los que se reunieron para trabajar juntos. Ellos están convencidos de que el desarrollo sostenible sólo se puede lograr si trabajamos juntos. Sí, se necesitan esfuerzos, si deseamos cambios, que traen la paz, la felicidad y la prosperidad de las personas en el planeta.

Durante ocho días del viaje –que comenzó en Minsk el 23 de octubre y terminó el 30 de octubre– los participantes de la campaña, “Expreso ONU-70 en Belarús para la promoción de los Objetivos del desarrollo sostenible”, visitaron siete ciudades y se convirtieron en suyo para más de 150 mil personas que tomaron parte de esta acción. Y para millones gracias a los medios de comunicación, que ampliamente cubrían el transcurso de la campaña. Las actividades incluyeron: proyecciones de películas, conciertos, competiciones deportivas, programas de entrevistas, seminarios, exposiciones, talleres e incluso espectáculos culinarios internacionales.

Uno de los momentos claves puede ser considerado que el presidente de Belarús, Alexandr Lukashenko, planteó en el complejo de parque de Lóshitsa en Minsk el Árbol de la Paz y el Desarrollo Sostenible. Cabe destacar también la apertura de la exposición dedicada a la historia de 70 años de la asociación de las Naciones Unidas y Belarús, la extinción de la marca, dedicada al 70° aniversario de las Naciones Unidas, la firma del Programa Marco de las ONU sobre la ayuda a Belarús en fines del desarrollo para el período de 2016 a 2020, la firma por los jefes de los comités ejecutivos provinciales de la Declaración de compromiso de los Objetivos del desarrollo sostenible, la presentación en Moguiliov del Informe Nacional de Desarrollo Humano, la muestra en los cines de las películas dedicadas al 70° aniversario de la ONU y LRC y la móvil Feria Internacional de la Cultura, y mucho más.

El Programa Marco de las Naciones Unidas para el Desarrollo (MANUD) para ayudar a la República de Belarús en fines del desarrollo para el periodo de 2016 a 2020 es el segundo documento, que define la estrategia conjunta de las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas en Belarús. El documento fue elaborado por el Equipo de País de las Naciones Unidas en colaboración con el Gobierno de la República de Belarús, las organizaciones de la sociedad civil, los representantes del sector privado, los grupos de la población más vulnerables, los socios nacionales e internacionales con el fin de promover y proteger los derechos humanos en la República de Belarús, y para mejorar la calidad de vida de sus residentes y ciudadanos.


Firma del Programa marco sobre prestación de ayuda a Belarús con objectivos de desarrollo en 2016-2020

La dirección general de la actividad y la cooperación en los intereses del desarrollo entre las organizaciones del sistema de la ONU y el Gobierno de la República de Belarús para los próximos cinco años está determinada por las siguientes prioridades:

1. Gestión gobernabilidad operacional y responsable.

2. El desarrollo económico sostenible.

3. La preservación de un entorno favorable y el uso sostenible del potencial natural, basado en los principios “verdes” de la economía.

4. El desarrollo sostenible del capital humano: en primer lugar, la salud pública, la educación, la inclusión y la protección social, el desarrollo integral de post-Chernóbyl.


La implementación del documento en los años de 2016 a 2020 se llevará a cabo a partir del plan de trabajo conjunto del Equipo de País de las Naciones Unidas, el marco nacional de cooperación y los programas de los distintos organismos de las Naciones Unidas para la coordinación de sus acciones con el Gobierno de la República de Belarús en el contexto del Programa Marco.

El 24 de octubre, en el Teatro Provincia del Drama de Grodno, en el día del 70° aniversario de las Naciones Unidas tuvo lugar un concierto con los números musicales y de danza, que representó más de 20 países. El público también escuchó las verdaderas historias de los representantes de los grupos de población más vulnerables como los refugiados, las personas con discapacidad, las personas que viven con el VIH, los activistas que luchan contra la violencia doméstica y la trata de personas: todos aquellos a quien está ayudando la ONU. En el marco de la campaña, “Pinta el mundo en el color azul de la ONU”, los edificios belarusos más emblemáticos como la Biblioteca Nacional en Minsk el Teatro Provincial del Drama en Grodno fueron iluminadas con las lamparillas azules. En esta acción en todo el mundo participaron los sitios de la mayor atracción como las grandes pirámides de Giza en Egipto, la estatua del Cristo Redentor en Río de Janeiro, la Gran Muralla China, el Hermitage en Rusia y la antigua ciudad de Petra en Jordania.

En cada ciudad en el trayecto del movimiento de un simbólico tren expreso de la ONU hablaban de los distintos objetivos del desarrollo sostenible: el estilo de vida saludable en Grodno; la educación de calidad y la igualdad de género en Brest; la eliminación de las desigualdades en Gómel; la eliminación de la pobreza y el hambre, el trabajo decente y el crecimiento económico, así como de las ciudades sostenibles en Moguiliov; la energía accesible y limpia, el consumo responsable y la producción, y la lucha contra el cambio climático en Vítebsk.

Inspirado por el espíritu de la celebración del rico pasado de 70 años, así como por el espíritu de los ambiciosos objetivos –que deben ser alcanzados hasta el año 2030– el personal de la Oficina de las Naciones Unidas en Minsk estaba agradecido a todos los que le habían acompañado en este histórico viaje por Belarús. Y a los que no han podido participar, los empleados de la sede simbólicamente dicen que todavía les espera un largo camino por recorrer, lo que significa que todavía hay tiempo para subirse al “tren de los Objetivos del desarrollo sostenible”. Pues la voz de cada uno de nosotros es importante en este caso. Es importante que se cumplan sueños de todos. Es necesario disipar los temores, identificar vulnerabilidades e impulsar el potencial de cada uno. A través del diálogo –que en sí mismo está dirigido a la comprensión de los demás– se puede sin ninguna duda crear un mundo que sea mejor que el que es, el mundo que se logrará, incluso con el apoyo de las Naciones Unidas.


Acogida calurosa de los participantes del “Expreso ONU-70 en Belarús para desarrollo sostenible” en Minsk

Cuando este increíble viaje terminó en Minsk, era imposible no hacer algunas preguntas al inspirador y coordinador de la campaña, “Expreso ONU-70 en Belarús para promover los Objetivos del desarrollo sostenible”, Sanaka Samarasinhu, Coordinador Residente de las Naciones Unidas en Belarús.

— Durante toda la semana a finales de octubre, los belarusos han sido testigos de noticias diarias sobre la iniciativa única, “Express ONU-70 en Belarús para la promoción de los Objetivos del desarrollo sostenible”. ¿Por qué precisamente el tren expreso? ¿Cómo surgió esta idea?


— Hace más de 16 años durante mi primera semana de trabajo en las Naciones Unidas en mi oficina yo encontré un libro sobre el tren expreso de Pekín. En 1995, 200 mujeres recorrieron ocho mil kilómetros en tren, desde Varsovia a través de Brest y Minsk a Beijing, para participar en la cuarta Conferencia Mundial de la ONU sobre la Mujer. La iniciativa fue organizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Me inspiré en historias de aquellas personas que, compartiendo los valores, se unieron a este tren expreso. Y entonces me dije a mí mismo que un día, yo voy a hacer algo similar. En ese momento yo no sabía a qué se dedicaría mi tren expreso. Me gustan mucho los trenes, y estaba seguro de que, si podemos convencer a la gente para pasar unos días juntos, podremos llegar a conocer mejor unos a otros ya a sí mismos. Por supuesto, el éxito de la iniciativa no sería posible sin nuestros asociados: el Ministerio de Relaciones Exteriores de Belarús, los Ferrocarriles de Belarús, varios otros ministerios belarusos y todos los comités ejecutivos provinciales. Agradezco también la generosa ayuda de nuestros patrocinadores: la compañía “TeleSistemas Móviles”, la empresa unitaria de producción “Coca-Cola Beverages Belarús”, “Priorbank”, “Renacimiento Minsk Hotel”, la empresa “EPAM Sistemas”, la empresa “Banco Popular de Belarús”, la compañía “Conte Spa”, el estudio de fiesta “Event Studio BonBon”, la compañía “Onega”, la fábrica de dulces “Slodych”, la compañía “Samsung”, la compañía “Soundcafe”, la empresa privada “Nagesh Impeks”, y el club del idioma inglés “Mulberry Club”. Además de eso, a mí me gustaría expresar toda nuestra gratitud a una serie de organismos y organizaciones internacionales, como la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ASDI), la Fundación María Sharápova, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la Organización Mundial del Comercio, la Embajada de la Federación de Rusia en Belarús, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, la Unión Europea, el Fondo Mundial de Lucha contra el VIH / SIDA, el Fondo para el Medio Ambiente y la Embajada de la República de Polonia en Belarús. También me gustaría agradecer a los socios de los medios de comunicación. Y, por supuesto, no podemos ignorar a nuestros voluntarios y estudiantes, que han hecho una enorme contribución a la preparación y ejecución de la campaña, “Expreso ONU-70 en Belarús para la promoción de los Objetivos del desarrollo sostenible”.

— Por lo general, las actividades de las Naciones Unidas –seminarios y talleres– tienen lugar en Minsk. ¿Por qué esta vez fue tomada la decisión de ir a las regiones?

— La misión, “Expreso ONU-70 en Belarús para la promoción de los Objetivos del desarrollo sostenible”, era reunir a los activistas y darles la oportunidad de hablar entre sí. Dado el hecho de que la gente –que nos gustaría involucrar en esta acción– ha sido completamente diferente, inicialmente yo sabía que algunas de estas personas nunca tendrán una oportunidad ni siquiera hablar una con otra, por no mencionar el conocimiento cercano. Además de eso, nuestro objetivo era también el acercamiento entre las Naciones Unidas y la LRC y los residentes de otras ciudades de Belarús, además de la capital belarusa. Pues los Objetivos del desarrollo sostenible fueron determinados por la comunidad más amplia, no sólo por los expertos y los políticos. El mundo entero ha ayudado a formular estas metas a través de muchas entrevistas y la encuesta, “Mi Mundo”, en el marco de la cual las propias personas determinaban el mundo, en que les gustaría vivir en 2030. Más de 15 mil personas procedentes de Belarús tomaron parte en estas entrevistas y encuestas. Si queremos lograr estos objetivos, todos debemos trabajar juntos, no sólo a nivel de gobiernos y organizaciones internacionales. Por eso fue importante analizar con la gente de toda Belarús las maneras de resolver este problema global.

— ¿Y quién participó en sus actividades durante el trayecto del tren expreso de un centro provincial a otro?

— Miles de participantes de más de 40 países. El comienzo de la iniciativa ha sido dado por el mandatario de la República de Belarús en la plantación del Árbol de la Paz y el Desarrollo Sostenible en honor del 70° aniversario de las Naciones Unidas. El presidente también tomó parte en la ceremonia de la firma del Programa Marco de las Naciones Unidas para la ayuda a la República de Belarús con el fin de su desarrollo en los próximos cinco años. Además de eso, en este viaje verdaderamente histórico tomaron parte ministros y otros representantes gubernamentales, parlamentarios, gobernadores de todas las provincias, más de 100 organizaciones no gubernamentales, más de 25 socios del sector privado, más de 30 embajadas, estudiantes, periodistas, líderes de todas las confesiones religiosas, representantes de los grupos de población más vulnerables: personas con discapacidad, personas que viven con el VIH, víctimas de la violencia doméstica y la trata de personas, jóvenes en situación de riesgo, refugiados y personas desplazadas internamente (PDI), así como más de 240 empleados de las agencias de la ONU, incluyendo el Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Juventud.

— ¿Qué sigue? ¿Qué nuevas medidas se tomarán después de la finalización de la campaña, “Expreso ONU-70 en Belarús para la promoción de los Objetivos del desarrollo sostenible”?

— Debemos asumir el cumplimiento de las promesas dadas a nosotros mismos y entre sí mismos. En cada ciudad, hemos documentado mucho de lo que se ha dicho sobre los desafíos específicos y las oportunidades relacionadas con los diversos objetivos de desarrollo. Además de eso, el gobernador de cada provincia firmó un compromiso para trabajar en conjunto con las Naciones Unidas con el fin de lograr estos objetivos para el año 2030. Pronto está previsto celebrar una conferencia en la que vamos a presentar a los funcionarios del gobierno de todos los niveles la opinión de la población belarusa y, según los comentarios de los participantes de la iniciativa analizar cuidadosamente lo que debe ser corregido en los programas implementados por el Estado y el Gobierno. Al mismo tiempo, vamos a apoyar a Belarús en el establecimiento de un mecanismo nacional para supervisar los avances en la aplicación de la LRC. En él será incluido también un mecanismo interactivo para involucrar a la comunidad belarusa con el fin de permitir que los ciudadanos puedan participar plenamente en el desarrollo de sus comunidades y países. ¡El tren expreso fue sólo el comienzo!

Víktor Mikháilov
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Автор фото: БелТА
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