Сolor rojo de amor

El artista popular de Turkmenistán, Izzat Klychev, recorrió Belarús
Sin duda, la Segunda Guerra Mundial dejó en el destino del artista popular de la antigua Unión Soviética y de Turkmenistán, Izzat Klychev, las huellas más impresionantes. En 1942, se ofreció como voluntario para ir al frente. Luchó en afueras de la ciudad rusa de Voronezh, en la compañía de comunicación. Recorrió Belarús. Cruzó los ríos Vístula y Oder. El Día de la Gran Victoria lo celebró en Berlín. Esas son las líneas de la hoja de prima de Izzat Klychev: “El soldado Izzat Klychev, ocupando el puesto del supervisor jefe de la línea, ha demostrado en varias ocasiones su coraje y valentía en los combates. Manteniendo las líneas de comunicación en la zona de Hotchya Dolna-Gnyadkuv –donde hubo explosiones frecuentes– muchas veces tuvo que establecer la comunicación bajo el fuego enemigo en el menor tiempo. Se distinguió particularmente en la noche, el 22 de octubre de 1944. El cruce de la línea permanente a través del río Vístula fue sometido al fuego artillero del enemigo. Un cable fue cortado por la metralla. El soldado Izzat Klychev junto con su compañero de combate logró encontrar daños. Metido hasta los hombros en el agua fría bajo los proyectiles que estallaban, consiguió en poco tiempo reparar el cable, lo que facilitó proporcionar una comunicación fluida...” Por esta hazaña el soldado fue condecorado con la Orden de la Guerra Patria del segundo grado. 

Otras condecoraciones de combate son la Orden de la Estrella Roja y la medalla, “Por Coraje”. 

Nacido en 1923, él durante toda su vida se mantuvo como un soldado al igual como sus contemporáneos belarusos. Los artistas que han pasado por el crisol de la guerra son Mikhail Savitsky (nacido en 1922), Leonid Schemelev (nacido en 1923, cruzó el río Pripyat, fue gravemente herido en afueras de la ciudad de Mozyr), Víktor Gromyko (nacido en 1923), Alexander Soloviov (nacido en 1926, luchó en los Estados Bálticos, fue condecorado con la Orden de la Estrella Roja)... 

Los artistas belarusos trabajaban mucho y fructífero sobre el tema militar. Tal vez en esto contribuyó no sólo su participación en la guerra y las experiencias vividas, sino también el ambiente en el país, en la región, donde prácticamente todo hacía recordar de la guerra pasada. 


En Turkmenistán, Ashgabat, yo pude ver muchas pinturas y retratos de Izzat Klychev. Por supuesto, el artista –nacido en Turkmenistán– fue inspirado por el color rojo de su tierra natal. El destino nunca favorecía a este hombre con mucho talento. Él tuvo muchas pruebas a partir de la edad muy temprana. El padre de Izzat — Annaklych– era un hombre educado. Incluso antes de la revolución, siendo maestro- él mostraba a sus alumnos un modelo del sistema solar con la rotación de la Tierra y la Luna. En 1933, Annaklych fue arrestado y deportado junto con su familia a la zona muy fría del norte de Kazajistán. En el campamento frente a Izzat de diez años de edad murieron sus padres. Al chico se le ayudó a crecer el hermano mayor, Reshid. 

“Joven Saryan en Turkmenia”

En 1938, Izzat Klychev comenzó a estudiar en un internado de la Escuela de Artes de Ashjabad. Su primera pedagoga fue la artista rusa, Yulia Prokófyevna Daneshvar. Después de la Segunda Guerra Mundial, él estudió en Leningrado (ahora San Petersburgo — Aut.) En el estudio de Borís Vladímirovich Johansson hizo una tesis, “En el desierto de Karakum”. Lo que es notable: para hacerla, Izzat se fue a trabajar de un obrero con la expedición geodésica por el desierto Karakum. Haciendo la carretera del futuro canal durante todo el verano, en el calor de cincuenta grados, el joven artista buscaba el tiempo para hacer dibujos, bocetos y croquis. 

“A sus puestos”

“Soy un discípulo de la cultura rusa, recibí educación en Rusia y en mis años maduros respiraba la atmósfera espiritual rusa. Pero al igual amo a mi Turkmenistán y el desierto Karakum. Lo que para mí es algo único”, escribía Izzat Klychev. 

El artista, cuya patria es Karakum, creció hasta se convirtió en un profesional de la clase más alta. A partir de los años sesenta del siglo pasado sus obras sirven de modelo. Sus pinturas causan discusiones. Unos estaban buscando en sus trabajos el formalismo tan peligroso entonces. Pero hubo momentos muy felices. El apoyo de los colegas, alto aprecio... En 1964, a Izzat Klychev, le fue otorgado el título del artista popular de Turkmenistán. En 1973, el título del artista popular de la antigua Unión Soviética. En 1967, por la serie de pinturas, “Mi Turkmenistán”, Izzat Klychev fue galardonado con el Premio Estatal de la antigua Unión Soviética. Durante quince años Izzat Klychev representó su país en el parlamento federal. En 1983, le otorgaron el título del Héroe del Trabajo Socialista. 

“Mañana será fiesta”

Hoy en día, mirando la obra, “Tejedoras de alfombras”, del gran maestro (el trabajo hecho en 1975), pienso en el poder del colores elegidos por el artista, Izzat Klychev. Para mí es Turkmenistán, no veo más nada. Después de haber experimentado la atracción de esta región caliente del desierto, donde los corazones humanos de los residentes locales son un oasis de amabilidad y fortaleza mental, siempre me encantaba mirar con amor obras originales, “Muchacha con las cerezas”, “Canciones otoñales”, “Desiertos”, “Leyendas”, “Nueras”, “Beludzhi”, “Bordadoras”... Es imposible girar la cabeza hacia otro lado, es imposible mirar las pinturas de paso. 

Entre los retratos de Izzat Klychev son las imágenes familiares para mí, de los reconocidos escritores, Kayum Tangrykulíev y Seyitniyaz Atáyev. Al último de ellos –el soldado de primera línea, participante de la Segunda Guerra Mundial– en una ocasión yo lo pregunté: “¿Cuál es el secreto de la atracción del gran artista, Izzat Klychev?” Eso es lo que dijo el comandante del batallón de inteligencia táctica, Seyitniyaz Atáyev: “¿Conoces el olor del desierto? ¿Has visto una vez los tulipanes en las estribaciones de la Kopet Dagh? ¿Has oído la emoción que deja Firyuza? ¿Y de qué color es algodón, sabes? Las respuestas del artista a todas estas preguntas: “Aquí está el misterio de la atracción del gran artista, Izzat Klychev, sus descubrimientos artísticos y su presentación de Turkmenistán y turcomanos...” Y hoy en día, sintiendo la atracción por maravillosos colores del artista, Izzat Klychev, sigo creyendo a las palabras del soldado del Primer Frente Belaruso, el anciano más respetuoso de Turkmenistán, Seyitniyaz Atáyev. 

Deben creerme también ustedes… Hagan visita a museos y galerías, abran las páginas de álbumes y monografías, y mirando obras de mi artista favorito, Izzat Klychev, seguramente obtendrán de fuerzas y energía. Y, también, amarán Turkmenistán. 

Sergey Zalomáy
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