Siguiendo huellas de rarezas

En Varsovia y Augsburgo hay artefactos históricos únicos relacionados con Slutsk y Moguiliov
En Varsovia y Augsburgo hay artefactos históricos únicos relacionados con Slutsk y Moguiliov

 Fuera de Belarús, en el extranjero, permanecen numerosas obras de arte y artefactos culturales relacionadas con nuestro país. Algunos de ellos todavía no están conocidos en su patria histórica. Pero gracias a los investigadores –que se dedican al estudio de estas cosas– ahora podemos conocer todos los detalles. Sobre el destino de los cinturones de Slutsk –que permanecen en Varsovia– contó Eva Orlinska-Myanovska, guardiana de la colección de telas del Museo Nacional de Polonia. A su vez, sobre fotografías y libros únicos –que se puede ver y adquirir en Alemania– contó Oleg David Lisovski, el coleccionista de Augsburgo.

Napis potwierdza, że pas wykonano w Słucku
Este es una confirmación de Slutsk origen del cinturon

Oriundo de Slutsk

Cabe señalar que la colección de cinturones tejidos más rica del siglo XVIII –hechos en la fábrica manufacturarera de los príncipes Radziwill en Slutsk– no permanece en esta ciudad belarusa, sino, tal vez, en Varsovia, en el Museo Nacional (Muzeum Narodowe). En Minsk, en el Museo Nacional de Bellas Artes, a esta altura están expuestos seis accesorios de esta colección. En el museo polaco permanecen 59 cinturones, que, según los científicos, han sido hechos precisamente en Slutsk. Y otros 226 cinturones fueron fabricados en otras regiones de Belarús y Polonia.

El cinturón de Slutsk es uno de los símbolos nacionales de Belarús. Incluso los colegiales lo aprenden desde la edad muy temprana, leyendo el poema de Maxim Bogdanóvich, “Tejedores de Slutsk”:

Se pone de noche en el borde de un bosque...
Y en la mano aparece
En vez de dibujo pérsico
La flor de nuestra patria

En Polonia, los cinturones también están considerados como el patrimonio nacional común con los belarusos, pues han sido creados durante los tiempos de la Rzeczpospolita, nuestro país común en el siglo XVIII.

Residente de Varsovia Eva Arlinska-Myanouska en Minsk

Eva Orlinska-Myanovska, guardiana de la colección de telas del Museo Nacional de Polonia, es una de las mejores conocedoras de los cinturones. Ella compartió con nosotros sus conocimientos:

— Es curioso que en Polonia, Belarús u otros lugares de la antigua Rzeczpospolita los cinturones de Slutsk y los cinturones similares no tenían nombre especial. Sólo ahora los científicos se los llaman “kuntushovy”, porque con ellos los hombres ataban “kuntush” y “zhupan” (prendas típicas belarusas de hombre — Aut.) Los primeros cinturones no fueron hechos en Slutsk, sino fueron tejidos en la India, Turquía y Persia (Irán). Por lo tanto, no es nada extraño que en el poema del poeta belaruso se dice sobre el “dibujo persa”. La producción de los cinturones ha sido lanzada incluso en Venecia y en la ciudad francesa de Lyon. A su vez, la fábrica manufacturarera –que hacía accesorios en Grodno– utilizaba dibujos occidentales.

— ¿Cómo fue creada la colección de rarezas en su museo?

— Todo comenzó con los cinturones donados por Leopold Mae (Leopold Meyet) al Museo de Artes: el predecesor del Museo Nacional de Bellas Artes. Muchos de los cinturones se perdieron durante la Segunda Guerra Mundial. Así que se preservaron sólo 28 cinturones de los 124.

Después de la guerra, en el Museo Nacional de Bellas Artes aparecieron los cinturones de la colección de los Pototski, que anteriormente permanecían en el palacio de estos magnates en Kshashavitsy (Krzeszowice), cerca de Cracovia.

Los cinturones eran parte de vestimenta de la gente noble y se hacían de la seda muy cara, así como de los hilos de oro, que podían permitir a sí mismos sólo los aristócratas. Por lo tanto, los cinturones en la colección de museo son muy diferentes: de muy caros a más sencillos. Además de eso, la colección del Museo Nacional de Bellas Artes cuenta con muchos cinturones de casamiento tejidos especialmente para este importante acontecimiento.

¿Qué rasgo característico tenía la fábrica manufacturarera de la producción de los cinturones en Slutsk en comparación con otras compañías que funcionaron en el siglo XVIII en Belarús y Polonia? Eva Orlinska-Myanovska explica:

— Esta fábrica trabajó más tiempo que otros y el nombre “de Slutsk” se ha convertido en el sinónimo de cinturones “kuntushovye”, que se hacían en otras regiones. La colección del Museo Nacional de Bellas Artes cuentra con las muestras hechas a finales de 1807. La fábrica de Slutsk fue fundada por Yan Madzharsky en el año 1767, cumpliendo con la iniciativa del rey, Stanislaw Radziwill Pane Kahanku. Además de eso, el nombre de Yan Madzharsky está mencionado en los documentos de los tiempos anteriores como el nombre del “maestro de la fábrica persa de Nesvizh”. En 1776, Yan Madzharsky rentó la empresa y en el período de 1780 a 1807 de todos los asuntos se ocupaba su hijo, Leán. Después de su muerte, la fábrica comenzó a debilitarse y durante la guerra de 1812 sufrió mucho la producción y en 1842 fue cerrada por completo. Los empleados se elegían de los lugareños. En 1792, aquí hubo 24 máguinas herramientas, en 1795 sólo doce, que manejaban 30 personas.

En la fábrica –dirigida por Yan Madzharsky– durante los primeros diez años fueron producidos 758 cinturones, es decie, en promedio, un cinturón de cuatro metros de largo fue tejido en cinco días.

Una vez hecho el estudio de los cinturones –que permanecen en el Museo Nacional en Varsovia– se aclaró que los mismos fueron representados por once marcas: Sluck, Me fecie Sluciae, Johannes Madzarski (en los tiempos de Jan Madzharsky), Leo Madzarsky, en la ciudad de Slutsk (en los tiempos de Leán Madzharsky), etc. Los dos últimos cinturones –tejidos en 1846– tenían palabras Ludwig Wittigstein. Es Ludwig Vitgenshtayn, el esposo de Stephanie Radziwill.

Los cinturones de Varsovia “procedentes de Slutsk” fueron exhibidos en Lyon, Venecia, y ahora se puede verlos –aunque son sólo seis– en la exposición del Museo Nacional de Bellas Artes en Minsk.

Oleg David Lisovski

Coleccionista сon una pasión de cazador

Сonocí a Oleg David Lisovski por el Internet. Al principio, encontré en la red global su página web dedicada a las antigüedades de la ciudad de Moguiliov. Habían presentadas muchas fotografías, tarjetas postales y mapas antiguos e incluso la reconstrucción 3D de la imagen de la famosa “escuela” fría (sinagoga), pintada por Jaim Segal, el legendario antepasado de Marc Chagall. El templo fue destruido en 1938. Pero en el sitio web existía, pues la moderna gráfica de computadora permite reconstruir imágenes de los monumentos arquitectónicas a partir de cero.

Y todo esto se ha hecho posible a pesar del hecho de que el coleccionista no está en Moguiliov. Es cierto que es su ciudad natal. Pero hace unos años atrás él se mudó por el trabajo a la ciudad alemana de Augsburgo. Pero su alma se quedó en su tierra natal.

El entusiasta creó en su apartamento de Augsburgo el miniarchivo del Museo de Historia de Moguiliov, donde están presentadas muchas muestras muy interesantes:

— Incluso cuando vivía en Moguiliov, empecé a coleccionar copias digitales de fotos antiguas de la ciudad. En Alemania, volví a coleccionar fotos, clasificarlas y compartirlas en la red global. Así comenzó mi trabajo encaminado a la investigación de la historia de la ciudad de Moguiliov.

Recientemente, el investigador ha tomado la decisión de comenzar a coleccionar documentos escritos sobre la historia de su ciudad natal, así como de toda Belarús, en general. En las subastas –celebradas en Internet– él busca libros y periódicos occidentales, que aún no conocen los investigadores belarusos, pero que tienen mucha información muy valiosa sobre nuestro país.

Libro “Interesantes observaciones  sobre los jesuitas belarusos” publicado en Franfurt y Leipzig en 1785

Ulica w Mahilowie sto lat temu  i dziś na jednym zdjęciu. Fotokolaż Aleha Dawida Lisoŭskiego
Una de las calles de Miguilev ciento años atrás y hoy en un photografía. Photocallage de Oleg David Lisovski

En las tiendas de segunda mano de Minsk estos libros podrían costar cientos de euros. En Alemania de un a varias decenas de euros. Cabe destacar que sólo por las verdaderas rarezas los coleccionistas están pidiendo cientos o incluso miles de euros.

Además de eso, hace falta señalar que el señor Lisovski ayudó a al Museo de Historia de Moguiliov a adquirir varias obras raras muy valiosas, entre ellas los grabados y los mapas del siglo XVI. Sobre todo, él trata de investigar la historia de su tierra natal, leyendo libros originales en el idioma alemán:

— Diferentes libros alemanes –escritos en los siglos de XVI a XX– tienen mucha información muy interesante sobre Belarús. Pero como no tengo tiempo para leer todo, trato de centrar mi atención principalmente la historia de Moguiliov. Los autores escriben sobre las guerras, que, por desgracia, sobraban en aquellos tiempos. Mi colección tiene varios periódicos del año 1812 dedicados a los acontecimientos de la guerra con Napoleón. También hay dos páginas del periódico norteamericano de los principios del siglo XX, donde se describe la visita por el zar ruso, Nikolai II, de la ciudad de Moguiliov.

Uno de los periódicos más interesantes de su colección Oleg David Lisovski considera el diario Deutsche Blätter fechado del 23 de agosto de 1814 con un artículo bien grande sobre el oriundo de Belarús, el líder de la rebelión de 1794 en la Rzeczpospolita (República de las Dos Naciones- Aut.), Tadeusz Kosciuszko. El artículo dice: “Tadeusz Kosciuszko es uno de los más grandes hombres de nuestro tiempo. Es el comandante talentoso y valiente, que ama mucho a su pueblo y su pueblo. Es un hombre justo y sincero. Es el mejor representante de su nación, que será recordado por las próximas generaciones”. Además de eso, en el artículo se dan incluso los detalles de su vida personal: “El destino de este hombre estaba predeterminado por el amor no correspondido. Su simpatía por la hija del mariscal de Lituania, Sosnovski, lo obligó a abandonar Polonia. Los conocimientos en historia y matemáticas lo prepararon para la escuela de la guerra, la libertad y la sabiduría de la vida”.

Hace falta señalar que recientemente el señor Lisovski ha terminado de traducir al idioma belaruso el libro alemán de 1785, “Interesantes observaciones sobre los jesuitas belarusos”. A esta altura, el Museo de Historia de Moguiliov se prepara para publicarlo. Es un maravilloso libro:

— El libro –que cuenta sobre las vicisitudes del destino de los jesuitas de Moguiliov– lo he adquirido en una subasta. En cierto tiempo el orden de los jesuitas fue prohibido en Europa Occidental, pero en Rusia, cuya parte era entonces la ciudad de Moguiliov, funcionaba la Comunidad de Jesús. El libro narra cómo los jesuitas pudieron sobrevivir en Belarús. Y eso no fue tan fácil. Pues alrededor de estos jesuitas “belarusos” se estalló una guerra diplomática entre el Papá de Roma y la emperatriz rusa, Catalina II. En resultado, el arzobispo católico de Moguiliov, Sestrantsévich, pudo conciliar Roma con San Petersburgo y los jesuitas “belarusos” fueron reconocidos. Más tarde el orden de los jesuitas fue renovado en todo el mundo. Así la ciudad de Moguiliov se convirtió en el centro de la política mundial.

Además de eso, Oleg David Lisovski llamó prestar la atención en el hecho de que en el libro por la primera vez en la literatura alemana Belarús había sido presentada como un país independiente, a pesar de que entonces no estaba en el mapa del mundo la nación con este nombre: en el idioma alemán Belarús se llama Weissrussen y Rusia Russland. Esto significa que entonces nuestro país no era “terra incognita” en Europa, sino una tierra conocida e interesante.

A esta altura, Oleg David Lisovski sigue recogiendo artefactos bien valiosos. Y me parece que él no es un coleccionista común, sino un verdadero cazador de los hechos históricos. No se limita sólo por leer libros científicos, sino le gustaría conocer el pasado de Belarús a partir de las fuentes primarias, a las cuales él acude a través del Internet.

Moguilev. Los cigüeñas en decoración de la escuela “fria” de la sinagoga pintada por Jaim Segal

Del artículo del artista, El Lisitzky, publicado en 1923 y encontrado por Oleg David Lisovski, dedicado a la “escuela” fría de Moguiliov (sinagoga)

“Eso fue alrededor del año 1916.

Hubo muchas leyendas sobre la sinagoga de Moguiliov.

Llegamos a Moguiliov y dentro de varias horas la encontramos. La sinagoga estaba ubicada a la orilla del río Dnieper, pero bien escondida. Y no era un lugar apropiado para ella. Pues por lo general las sinagogas se construyen de modo para que dominen sobre el paisaje de alrededor.

Durante el día la sinagoga estaba cerrada.

Las paredes eran de madera de roble y sonaban, cuando uno las tocaba. La escena parecía mucho a una tienda de campaña. Todo el espacio de la misma fue dividido por el artista en partes y de este modo el mismo fue llenado de varios colores bien sencillos. Parecía que en este pequeño espacio viviera, brillara y fluyera el gran mundo.

Toda la pequeña área de la sinagoga fue pintada: desde los respaldos de los bancos hasta la parte superior de la cúpula. Era el fruto de la alta cultura.

El maestro de este trabajo era Segal.

Cuando él terminó su trabajo, se cayó del andamio y se murió. Así cuentan... Hoy en día, no podemos verificar esto, pero la historia es muy típica para un gran maestro: su trabajo es tan importante que la vida futura del maestro sólo podría humillarlo. El trabajo ha sido completado y el alma no tiene nada más que hacer en el cuerpo.

El punto central de la sinagoga era el techo. En el lado oeste, por encima de la entrada, se econtraban enormes leones y pavos reales detrás de ellos. Los leones sujetaban dos tablas con inscripciones, la inferior decía “en memoria del maestro”. En tres paneles del norte y tres del sur de la cúpula estaba una especie de friso, donde se presentada la vida de aquellos que comían y a los que comían. Abajo estaba el agua. Por encima de la misma estaba la tierra, y por encima de la tierra estaba el cielo, en el cielo estaban las estrellas, de las cuales salían las flores. En el agua nadaban los peces, los atrapaban las aves. En la tierra un zorro tragaba a un pájaro. El oso subía al árbol para sacar la miel. Las aves tenían en sus picos a las serpientes. Era la gente que volaba y corría. A través de sus máscaras de aves ella miraba con ojos humanos. Todas las imágenes eran muy características para el popular folklore judío”.
Víktar Kórbut
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