Richter y Brest

Historia de una amistad
“ЎQuerida Lilia! Un saludo desde Europa. Le deseo a Ud. y a su familia todo lo mejor. Por ahora no toco, ya que sufrн una operaciуn mбs. Me han puesto una especie de reloj para tener un pulso normal. En noviembre espero estar en Moscъ. Su Sviatoslav Richter” Abajo estб la fecha — 5 de septiembre de 1994. Esta es la ъltima de las tarjetas firmadas por su propia mano por el gran mъsico dirigida al profesor del Colegio Musical de Brest Lilia Batнreva. Al cabo de tres aсos Richter muriу...

...Era el otoсo dorado de 1968. El maestro iba por primera vez a Brest a dar un concierto. El jefe de secciуn de la filarmуnica regional Konstantнn Dokъtin telefoneу a la joven pedagoga del Colegio Musical Lilia Batнreva y le pidiу recibir al famoso visitante porque йl mismo temнa ir a la estaciуn.

— Yo me intimidaba, — recuerdo Lilia Grigуrievna. — A Richter lo recibimos junto con su esposa Nina Lvovna Dorliak que llegу un poquito antes para resolver las cuestiones de organizaciуn. Richter saliу del vagуn, abrazу a Hina Lvovna — y ella me hizo seсas con la mano. Ese era la seсa convenida que significaba que puedo acercarme — el maestro estб de buen humor...

Lilia Batнreva incluso ni pensaba que los esposos la iban a introducir en su vida a ella, una simple profesora sin regalнas, sin grados. Y que ella va a recibir a Richter y a Dorliak en la estaciуn, con impaciencia va a esperar noticias de ellos, que de acuerdo a una receta de los amigos de Tiumйn va a conservar los hongos blancos que tanto le gustaban a Sviatoslav Teуfilovich, que podrб hospedarse en el apartemento moscovita de ellos...

Y entonces, en el primer encuentro, todo fue bien. Richter le regalу a sus admiradoras varias horas inolvidables. Al cabo de medio aсo Batнreva recibiу un sobre con una tarjeta. Los esposos estaban en un crucero, se acordaron de Brest, y Nina Lvovna considerу necesario escribir varias lнneas a su nueva amiga y agradecerle por el cбlido recibimiento.

— Yo me alegrй bastante, pero no podнa suponer que nuestra relaciones iban a salir de los marcos de la comunicaciуn oficial, — hace recuerdos Lilia Grigуrievna. — Ya que yo no pedн que me escribiera, no le impuse mi amistad.

Batнreva se ofendiу con una periodista que escribiу ellos con Richter mantenнan una relaciуn estrecha.

— ЎYo nunca tuve con йl una relaciуn estrecha! — sinceramente se indignaba Lilia Grigуrievna.— Para cada encuentro con Richter me preparaba. El escribнa que lee y yo tomaba los libros de este autor, los leнa de un tirуn para mantener la conversaciуn durante el encuentro. El hablaba de la estrella surgiente de Hollywood Schwarznegger, yo no sabнa quien era йl. A travйs de unos conocidos supe acerca del actor. Richter hablaba de las novedades de la cultura musical occidental — y yo siempre trataba de saber mбs detalladamente acerca de la moda por medio de los amigos de la RDA.
Richter amaba a Brest. Andaba por las antiguas callecitas del centro urbano, varias veces estuvo en la Fortaleza de Brest.

Se sabe con precisiуn que Sviatoslav Richter estuvo en Brest 18 veces. Frecuentemente estas fueron paradas por varios dнas en camino a Moscъ desde Francia, Italia, Alemania... Nina Dorliak enviaba a Batнreva un telegrama, le pedнa reservar una habitaciуn en “Inturist” y recibirlos. El maestro practicamente siempre daba conciertos en Brest. Le gustaba el pъblico local que apreciaba su talento, con inspiraciуn escuchaba la ejecuciуn del genial pianista de Beethoven, Chopin, Bach, Haydn... Y despuйs los aplausos, las flores, los entusiastas “ЎBravo!”. Batнreva juntaba las tarjetas, los discos y los llevaba al maestro — йl se sentaba y los firmaba tendido. En muchas familias de Brest se conservan sus autуgrafos.

— En el aсo 1983 en Brest estuvo Evtushenko. Conversamos de Richter, y йl me preguntу, si llevo o no un diario, me reprendiу porque no escribo nuestras conversaciones con Sviatoslav Teуfilovich, — Lilia Grigуrievna sacу una carpeta con tarjetas, boletos, programas. — Yo comencй a hacer anotaciones con las impresiones acerca de los conciertos, a anotar lo que decнa Richter.

Despuйs de todo son 30 aсos de amistad, a Lilia Grigуrievna se le juntaron si no es un centenar, entonces es un medio centenar, hay tarjetas, discos con autуgrafos, programas, boletos, fotografнas. Lo esparcimos todo en la mesa — ЎToda una riqueza! Se podrнa editar un libro con las memorias, pero Batнreva por ahora no ha pensado acerca de esto: “Ud. no es la primera que me dice que hay que hacer eso. Pero no tengo tiempo. Todo el aсo pasa en la preparaciуn para las Veladas Musicales de Enero (hace poco el festival de la mъsica clбsica se celebrу en Brest ya por 18 vez — V. K.). Sueсo con que la Sociedad Musical tenga su local, donde va a haber un museo. En Brest deberнa haber una calle con el nombre de Sviatoslav Richter — йl amaba tanto a nuestra ciudad. Y en el Colegio Musical donde йl actuу deberнa haber una placa memorial”...

...”їQuй les puedo decir o escribir queridos oyentes? La alegrнa de escuchar mъsica y de hacer mъsica. Les deseo salud y felicidad. Vuestro Richter” — esta inscripciуn el mъsico de un talento fenomenal la dejу en el Libro de referencias de la Sociedad Musical de Brest que por muchos aсos dirigiу Lilia Batнreva. Sviatoslav Richter — es un fenуmeno inmenso y grandioso, no hace mucho tiempo que muriу, pero ya es йpoca.

Valentina Kozlуvich
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