Reuniones de jefes de las misiones diplomáticas de Belarús

De todo el mundo (a esta altura Belarús cuenta con más de 50 representaciones en el extranjero) Minsk vinieron los diplomáticos para participar en las reuniones anuales de los jefes de las misiones diplomáticas y oficinas consulares.

De todo el mundo (a esta altura Belarús cuenta con más de 50 representaciones en el extranjero) Minsk vinieron los diplomáticos para participar en las reuniones anuales de los jefes de las misiones diplomáticas y oficinas consulares.
De todo el mundo (a esta altura Belarús cuenta con más de 50 representaciones en el extranjero) Minsk vinieron los diplomáticos para participar en las reuniones anuales de los jefes de las misiones diplomáticas y oficinas consulares. En el marco de las reuniones de los jefes de las misiones diplomáticas y oficinas consulares fueron celebradas las conferencias y clases prácticas en la Academia de Dirección y las visitas de conocimiento a las empresas a fin de estudiar su potencial de exportación, así como varias reuniones en los ministerios.

During meeting in Minsk
Durante la cita en Minsk / Alexander Ruzhechka

Es interesante conocer, como es representar al país en el exterior. Hemos hablado con los embajadores de su vida cotidiana: el desarrollo de las relaciones comerciales y económicas. Además de eso, hemos obtenido la información sobre las perspectivas del crecimiento de las exportaciones belarusas e inversiones extranjeras, el tema de la diáspora belarusa en el extranjero y cómo la política y las relaciones internacionales aportan al crecimiento de las exportaciones y la atracción de inversiones al país. Así que hemos llegado a la conclusión, que los embajadores belarusos son personas interesantes y bien informadas.

La gente piensa del trabajo diplomático como de un oficio divino. Muchas personas sueñan con conocer todos los detalles de la gran política internacional, que a veces llaman un gran juego. Una vez analizado el trabajo diplomático ya no parece ser tan glamoroso, como muchos piensan: el mismo tiene mucha rutina y comprende un análisis minucioso de todos los detalles, el juego en semitonos, apretones de manos y sonrisas algo falsas. Claro que asistir a las recepciones, cenas y sentarse en la misma mesa con los más poderosos de este mundo es una parte muy importante de una misión diplomática. Pero muy a menudo los diplomáticos regresan a su casa hambrientos, pues tuvieron que hablar mucho durante estas actividades. Hace falta señalar que el servicio diplomático es mejor describir con las palabras de una famosa canción soviética dedicada a la gente, que tiene una profesión completamente diferente: “A primera vista, este trabajo no se ve ara nada”. Y a veces, tampoco se ve a la segunda vista. Pero cuando los diplomáticos logran hacer algo, todo el país lo comienza a percibir, por ejemplo, por una actitud cambiada hacia nuestro país y nuestros paisanos, por el habla extranjera en nuestras ciudades, por el hecho de que cada vez mayor número de empresas extranjeras abren en nuestro país sus sucursales, por nuestros sentimientos propios, pues todos nosotros estamos viviendo en el mismo mundo, que ya es todo un pañuelo. Con eso comenzó nuestra conversación con el Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Belarús en Alemania, Andrei Guiró. El diplomático asevera: “Belarús no se encuentra en un vacío. Belarús forma parte de un espacio europeo común y debe vivir en las condiciones de una fuerte competencia”.

El desarrollo de la esfera económica es un tema clave del trabajo de cualquiera embajada de Belarús en el extranjero. Nuestros lazos económicos con Alemania son muy estrechos. El año pasado, el intercambio comercial entre los dos países alcanzó un récord de cuatro mil 800 millones de dólares norteamericanos. En nuestro país están registradas en torno a 450 representaciones de las empresas alemanas. Andrei Guiró sigue contando: “Cuando un inversionista alemán está estudiando el tema de la creación de la nueva producción en algún lugar al este de Alemania, él toma en consideración varias decenas de factores: desde la ubicación geográfica, infraestructura, calidad de la mano de obra local hasta la facilidad o dificultad del acceso al mercado, la facilidad o dificultad para obtener visados, permisos de residencia, la adquisición de la propiedad de la futura empresa o la posibilidad de la obtención o compra de vivienda y muchos otros factores. Y si queremos que un inversionista alemán llegue precisamente a nuestro país, tenemos que ser competitivos en comparación con otros países de la región”.

Building of Belarusian embassy in Berlin
El edificio de embajada belarusa en Minsk

El parámetro, al cual prestan atención muchos hombres de negocios, sigue siendo el índice mundial Doing Business, que cada año presenta el Banco Mundial. El año pasado, Belarús ocupó el puesto número 63, lo que está bien, pues hace cinco años, estuvimos en la segunda centena: “El gobierno ha fijado un ambicioso objetivo de formar parte de los 30 países con mejores términos para el desarrollo del sector empresarial. Para eso es sumamente importante reformar algunas cosas, algo debe ser simplificado, en particular, el sistema de impuestos y el registro de empresas. Aunque según el registro de empresas nosotros posiblemente seamos los campeones de este rating, porque para registrar una empresa a su tiempo fue diseñado el principio de “una ventana”, que permite a un extranjero obtener de modo rápido y sin ningún tipo de problemas un permiso de emprender un negocio en nuestro país. Lo que está apreciado mucho”.

Otra ventaja Belarús la obtuvo tras celebrar el acuerdo sobre la creación de la Unión Económica Euroasiática, lo que el embajador, Andrei Guiró, llama “una situación geopolítica totalmente diferente”: “Claro que anteriormente no éramos de interés para importantes productores alemanes, siendo un país de diez millones de personas. Este mercado sólo podía interesar las pequeñas y medianas empresas. Ahora, con la creación de la Unión Económica Euroasiática la situación ha cambiado totalmente y comprende un mercado de 170 millones de consumidores eventuales”.

Así que volvemos al inicio de nuestra conversación y hablaremos sobre la competitividad. Andrei Guiró dobla los dedos: “Estamos en el cruce entre Europa a Asia. Primero, la carretera París-Berlín-Varsovia-Minsk-Moscú es la más corta y más cómoda. Segundo, tenemos una infraestructura mucho más desarrollada, incluso en comparación con algunos países de la Unión Europea. Polonia ha construido una carretera de Varsovia a Berlín sólo para el campeonato europeo de fútbol en 2012, pero nosotros tenemos la semejante carretera desde el año 1980, construida en vísperas de los Juegos Olímpicos y que se extiende de Brest a la frontera rusa. Además de eso, disponemos de una extensa red ferroviaria y dos famosos corredores de transporte –Oeste-Este y Norte-Sur– también pasan a través de Belarús. También estamos optando por la creación de importantes centros de transporte y logística, que permiten transportar el producto, mantenerlo en los almacenes temporales y permanentes y luego de allí vender a otras regiones. Todo eso es nuestra ventaja”. Además de eso, añade el embajador, los alemanes –que ya están trabajando con nosotros– aprecian mucho nuestras facultades intelectuales. A propósito, me lo dijo Ute Kohlovski-Kajaia, la directora general de la Asociación para la Cooperación Económica de la Europa Oriental y Central.

Pero no debemos dormir en los laureles: recientemente, ha frenado algo el proceso de la llegada de nuevas empresas al mercado alemán, lo que se debe a muchos factores, explica Andrei Guiró: “En primer lugar, a principios de los años noventa del siglo pasado fue un verdadero boom y era la moda irse al este, una vez caído el “telón de acero”, el Muro de Berlín, por lo tanto, todos se apresuraron a buscar nuevas oportunidades en el este. Fue entonces cuando todas las grandes empresas abrieron sus oficinas de representación en nuestro país. Se trata de Siemens, Bosch, Lufthansa y BASF, y todo lo que asociamos con el término “compañía alemana”. Luego el interés hacia nuestro país disminuyó algo y luego comenzó la crisis en la zona euro, por lo que quizás ahora este proceso no es muy activo, y yo, por ejemplo, no conozco a nadie, que ha venido a nuestro país en los últimos cinco años, y ahora considera su llegada como un error y quiere irse”.

Andrei Giro, the Ambassador to Germany
El embajador de Belarús en Alemania Andrei Guiró

El principal indicador de un trabajo exitoso de las misiones diplomáticas de Belarús es el monto del intercambio comercial, en general, y el crecimiento de las exportaciones belarusas, en particular. Sobre el monto récord del comercio con Alemania yo dije al principio. A su vez, las exportaciones belarusas a Alemania también están creciendo de año en año. “Por ejemplo, el año pasado, tuvimos una expectativa de crecimiento del 120 por ciento, y el mismo resultó ser el 111 por ciento, un poco menos de lo previsto”, contó el embajador de Belarús en Alemania.

“¿Qué le parece, si no siente Belarús la competencia de parte de los países del antiguo campo socialista?” le pregunto al embajador y nuestra conversación vuelve a tocar el tema de la competencia mundial: cualquier empresario está buscando de cómo y dónde al menor costo fabricar los productos de calidad y bien competitivos. Además de eso, los países de la nueva Europa (y al mismo tiempo del antiguo bloque socialista, que tienen muchas de las ventajas belarusas, pero con eso son los miembros de la Unión Europea) también compiten por atraer a su territorio las producciones de la vieja Europa. “Es cierto, asevera Andrei Guiró y añade inmediatamente: “Pero ellos tienen para eso también las garantías sociales y su salario promedio es muy diferente. Así que el costo unitario en Alemania no siempre es más bajo, que en nuestro país. Todo depende de los cálculos. Los alemanes son la gente muy pragmática, puntual y seria. Sin hacer cálculos preliminares, no se moverían nunca al este de sus fronteras y no establecerían sus empresas de producción aquí. Pero si es rentable importar bienes manufacturados a través de nosotros, entonces, ¿por qué no?”

Todas las misiones diplomáticas de Belarús tienen tareas muy similares, que deben cumplir. Es decir, proteger los intereses de nuestro país en el extranjero. Pero cada una de ellas tiene sus propias especificidades, que dependen de las relaciones, que históricamente tiene Belarús con uno u otro país y de la presencia, por ejemplo, en su territorio de las organizaciones internacionales, así como de la actitud activa de la diáspora belarusa e incluso, como en el caso de Alemania, por ejemplo, del tamaño de este país. Alemania es un país muy grande según el tamaño y el número de población (más de 80 millones de personas). Berlín es sólo la capital política del país, el centro financiero es Frankfurt en Main, el centro económico es la región de Ruhr con las ciudades de Düsseldorf, Dortmund, Colonia, Duisburg y otras localidades industriales, situadas a lo largo del río Rin. “Geográficamente están muy lejos de nuestra embajada, sigue contando Andrei Guiró. Cuando tuvimos la oficina de representación en Bonn (fue cerrada debido a la optimización de la estructura de las misiones diplomáticas de Belarús en el extranjero — Aut.), sus funcionarios se ocupaban del trabajo con las regiones occidentales. Ahora no la tenemos y hay más trabajo. Las regiones occidentales ahora es una carga adicional para nosotros. Cabe destacar que en 2012 abrimos un consulado general de Munich. Claro que es una entidad bastante pequeña, son sólo dos diplomáticos, pero la misma proporciona todos los servicios consulares y es más se ocupa también de la promoción de nuestros intereses económicos, así como presta la atención al desarrollo de las relaciones culturales y científicas. Además de eso, recientemente, ha sido llevado a cabo un proyecto muy interesante, cuando en el Castillo de Mir han sido expuestas las pinturas que pertenecían al antiguo godo de Sviatopolk-Mirsky, cuyo heredero vive en el territorio del distrito consular”.

Otra peculiaridad del trabajo de nuestra embajada en Alemania es la ausencia de la organizada diáspora belarusa. Al parecer aquí vivan muchos de nuestros paisanos (según los datos del Ministerio del Interior de Alemania, legalmente en este país permanecen en torno a 17 mil ciudadanos belarusos). En parte eso se debe a la falta de una frontera común: más a menudo las diásporas grandes y activas están formadas en los países vecinos. Además de eso, hay una serie de razones: “La mayoría de nuestros paisanos forman las mujeres belarusas, que han contraído matrimonio con los ciudadanos alemanes y se han dispersado literalmente por todas las tierras federales. No hay lugares de alojamiento compacto de los belarusos, ellos viven en toda Alemania. Entre nuestros antiguos compatriotas están muchos alemanes étnicos y los judíos, que tienen sus propias asociaciones, y su relación con Belarús es bastante convencional. Además de eso, ellos se integran de forma muy activa en la sociedad alemana. En general, es bien característico para nuestra gente: aprende fácilmente el idioma alemán, sus hijos van a escuelas alemanas...” “Es decir, ¿ellos no se sienten los belarusos?” pregunto. Andrei Guiró me está explicando: “Más bien, se sienten las personas, que hablan el ruso. Y para ellos existen muchas otras asociaciones, instituciones y comunidades, en las que, por cierto, nuestros paisanos muy a menudo cumplen con un papel muy importante”. Se trata de los científicos, expertos en el campo de las tecnologías informáticas, así como de una gran cantidad de artistas, que nunca se han negado a participar en diferentes eventos culturales organizados por la embajada. “Son bienvenidas todas las ofertas de nuestros compatriotas, tratamos de invitarlos a tomar parte en todos los rubros de nuestro interés: negocio cultural, científico y económico”.

Así funciona la embajada de Belarús en Berlín. A propósito, la misma se encuentra cerca del Parque Treptov, donde están enterrados los soldados soviéticos caídos en las batallas por Berlín durante la Segunda Guerra Mundial. Además de eso, aquí se encuentra el famoso “Guerrero libertador” con la chica alemana en sus brazos. Los que pasan por esta zona, están invitados a visitar “un pedacito de la tierra belarusa” en Alemania.

Inessa Pleskachévskaya, Berlín
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