Rarezas únicas

Se está recuperando la marca nacional de Belarús: “Cinturones de Slutsk”

Se está recuperando la marca nacional de Belarús: “Cinturones de Slutsk”
Se está recuperando la marca nacional de Belarús: “Cinturones de Slutsk”

Fue la idea del presidente de Belarús, Alexandr Lukashenko, de recuperar la tradición y la tecnología de fabricar legendarios cinturones de Slutsk. Hace dos años, cumpliendo con su iniciativa fue aprobado el programa nacional, “Cinturones de Slutsk”, destinado para el período hasta el año 2015. Comenzaron a hablar y escribir sobre los cinturones de Slutsk, empezaron a promoverlos con todos los modos posibles: el dibujo de los cinturones comenzaron poner en portadas de libros, vestidos, timbres y monedas.

En el telar único trabajan los empleados más experimentados de la fábrica que pasaron por la capacitación en Alemania

El objetivo más importante del programa fue recuperar la producción de cinturones de Slutsk. Hace trescientos años, los cinturones se tejían de hilos de oro y plata y se apreciaban como palacios e incluso se copiaban por maestros franceses. Para recuperar su producción se necesitaron importante esfuerzos de expertos en diferentes esferas. Los especialistas en la esfera de arte de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús recogieron y estudiaron muestras únicas. Los artistas y diseñadores les ayudaron a crear el concepto de restauración de cinturones de Slutsk. Además de eso, los especialistas de la Universidad Nacional Tecnológica de Vítebsk hicieron un telar computarizado único en su género producido por la empresa alemana de renombre internacional. La producción de muestras exclusivas fue confiada a los profesionales de la empresa nacional unitaria, “Cinturones de Slutsk”.

El primer cinturón de Slutsk –producido según la tecnología recuperada, es decir una copia del original histórico– fue presentado al mandatario belaruso durante su recorrido por la ciudad de Slutsk hecho esta primavera. El cinturón de quinientos gramos de peso y de tres metros y medio de largo Alexandr Lukashenko lo entregó al Palacio de la Independencia.

La producción del primer cinturón, como contó la directora de la empresa, “Cinturones de Slutsk”, Larisa Tarásova, tomó seis meses. Pero eso fue sólo el comienzo. Desde entonces este proceso se hizo más rápido.

El consejo de científicos y expertos del ministerio de Cultura recomiendan qué tipos de cinturones producir.

— Por el momento estamos copiando aquellos cinturones, que se han conservado en Belarús, explica la directora de la empresa. Por ejemplo, a esta altura estamos trabajando con los originales de los cinturones que permanecen en el Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo de Etnografía Territorial de Belarús en Molodechno.

En el telar único trabajan los empleados más experimentados de la fábrica, que han pasado por el curso de capacitación en Alemania. Todo el proceso de producción está dirigido por dos computadoras. El hombre sólo tiene que controlar el trabajo y en caso de necesidad ajustar el funcionamiento del telar. Para fabricar un cinturón de tres metros y medio de largo se necesitan 62 horas. Creo que los tejedores de Slutsk envidiarían, pues en los tiempos antiguos los cinturones se hacían a mano. Y sólo por los hombres, pues fue un trabajo demasiado duro.

El año en curso, de este trabajo se ocuparán los graduados del colegio nacional de la industria ligera de Baránovichi.

Larisa Tarásova no aclara qué número de cinturones de Slutsk ya han sido fabricados en la máquina herramienta alemana, pues es todo un secreto comercial. Sólo explica que en la mayoría de los casos los cinturones se los pide la gente para un regalo para enviarlo al extranjero. Los museos aún no los adquieren para sus colecciones, pues es evidente que son objetos de exposición demasiado costosos. A propósito, del mismo precio la directora de la fábrica habla abiertamente.

— El cinturón de tres metros y medio de largo decorado con hilo de oro costará en torno a seis mil dólares norteamericanos. Pero hay modelos más baratos, añade la directora. Por ejemplo, el “Fragmento del cinturón” del tamaño de 33 por 43 centímetros cuesta alrededor de 250 dólares norteamericanos. En este caso no se utiliza hilo de oro, sino hilo de seda e hilo metálico. Pero si un cliente lo quiere, se puede utilizar también hilo de plata o de oro.

Además de eso, de mucha popularidad gozan los recuerdos más económicos con motivos de cinturones de Slutsk producidos en la fábrica: marcadores de libros, estuches, fundas para teléfonos móviles y gafas, carteras y bolsas de cosméticos. Los empleados de la empresa trabajan en tres turnos y todos los productos se venden muy rápido.

La directora de la empresa nacional unitaria, “Cinturones de Slutsk”, Larisa Tarásova, se pone muy contenta:

— Hemos logrado recuperar la tecnología histórica, lo que es todo un milagro. A nuestro siglo XXI regresó nuestra historia y nuestro gran orgullo: cinturones de Slutsk, que durante décadas sólo podíamos ver expuestos en varios museos belarusos.

Los primeros cinturones belarusos no fueron producidos en Slutsk, sino en Nesvizh. Mikhail Kazímir Radziwill invitó allí al reconocido tejedor de Stanislav (actualmente la ciudad ucraniana de Ivano-Frankovsk), Yan Madzharsky.

La fábrica de Slutsk dejó de existir, una vez el territorio belaruso formó parte del Imperio Ruso, cuando nuevos gobernantes prohibieron poner “kuntush” y cinturones.

Los cinturones de Slutsk gozaban de tanta popularidad que fueron copiados en Polonia y Ucrania e incluso en la ciudad francesa de Lyon.
 
Una de las mayores colecciones de cinturones de Slutsk permanece en Moscú: el reconocido coleccionista, Piotr Shchukin –que recogía cinturones por toda Rusia y tuvo a sus propios agentes también en Belarús– la donó al Museo Estatal de Historia de Moscú.
 
En las colecciones de museo de Belarús permanecen solamente unos treinta cinturones de Slutsk y sus fragmentos.

Liudmila Minakova
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