¿Qué queda?

El Museo Arqueológico de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús dispone de una exposición única para Belarús. En otros países europeos tampoco hay algo parecido.

El Museo Arqueológico de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús dispone de una exposición única para Belarús. En otros países europeos tampoco hay algo parecido.
El Museo Arqueológico de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús dispone de una exposición única para Belarús. En otros países europeos tampoco hay algo parecido. 


Más de tres mil artefactos fueron hallados durante las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el Castillo de Bykhov, provincia de Moguiliov. Foto BelTA

 En el momento, cuando el año 2014 ya ha pasado a la historia, me gustaría invitarles a echar un vistazo al pasado de Belarús a través de los ojos de los arqueólogos. Pues precisamente ellos todos los años descubren algo, que se ha quedado de los tiempos remotos en nuestra tierra, en su capa cultural. Tal vez, todos saben que en los troncos de los árboles anualmente aparece un nuevo círculo. Del mismo modo, en la superficie de la tierra cada año aparece una nueva capa traída por el viento y el agua o dejada por la vegetación y la gente. Este “pastel de capas” –donde los arqueólogos nacionales buscan huellas de nuestro pasado–está creciendo muy rápidamente. El libro, “La exposición arqueológica del museo científico de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús” (2009) –preparada por los historiadores, Yuri Zayats y Olga Levkó– ofrece una información interesante sobre este tema. Escribiendo sobre las excavaciones en las antiguas ciudades de Pólotsk, Drutsk (ahora es una ciudad de casas rurales en el municipio de Talachin, provincia de Vítebsk) y Vítebsk, los autores recuerdan: las investigaciones por allí se están llevando a cabo durante muchos años con la participación de los científicos del Instituto de Historia de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús,y más antes de sus colegas rusos. La capa cultural en aquellos lugares icónicos llega a tres-seis-once metros. Uno puede imaginar la magnitud de las búsquedas en el ejemplo de la antigua ciudad más estudiada de Vítebsk, donde las obras de excavación estacionarias han sido llevadas a cabo en el área de 17 mil metros cuadrados. 

Al parecer a nosotros debería ser igual, qué artefactos y hallazgos se secan de las profundidades de la historia en la actualidad. Pero resulta que los mismos pueden cambiar eradicalmente nuestra visión del pasado. Recientemente, en Internet ha aparecido la información que los destacados arqueólogos israelís, Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman, en resultado de las excavaciones –llevadas a cabo durante 70 años– han llegado a la conclusión de que en Palestina y Egipto y en tros lugares cercanos no hubo ningunas pruebas importantes de la existencia de los patriarcas, del gran reino de Israel, así como del éxodo masivo de Egipto y de la conquista de “la tierra prometida”... Lo escribieron los científicos en el libro, “Biblia Desenterrada”. Y surge la pregunta: ¿Sería una gran fantasía “El libro de todos los libros”? A propósito, hace unos cinco años, viajando por Egipto, tuve suerte de visitar la ciudad de Luxor, conocida en los tiempos antiguos como Tebas. Hoy en día, aquí se encuentra el centro mundial de la arqueología, a su vez, el asentamiento se divide en dos partes: “Ciudad de los Vivos” ubicada en la orilla derecha y “Ciudad de los Muertos” ubicada en la orilla izquierda del río Nilo. En esta última se encuentra el Valle de los Reyes: el lugar de enterramiento de los faraones (más de 40 tumbas). Aquí yo por primera me enteré que las famosas pirámides de Egipto hace más de cuatro mil años atrás fueron construidas no por esclavos, como se pensaba anteriormente, sino por trabajadores contratados. Esta conclusión fue hecha por los científicos egipcios a partir de las tumbas de los constructores cerca de la Gran Pirámide de Keops. Según los científicos, los siervos no podrían estar allí. A su vez, el Internet cuenta que las excavaciones fueron llevadas a cabo por Zahi Hawass, director general del Consejo Supremo para los temas antiguos. 

Hablando de la historia de Belarús, los arqueólogos, por ejemplo, aseveran que la ciudad de Minsk no ha sido fundada en el río Svísloch, como se pensaba siempre, sino en el río Mena (Menka). Al pasar por la exposición –presentada en el Instituto de Historia– me enteré que la tercera parte de la sala de exhibición la ocupan los artefactos hallados durante las obras de excavación llevadas a cabo en el centro de la ciudad temprana junto al pueblo Garadisha (consejo rural Schomyslitski), no muy lejos del río Ptich. Así que aquí fueron descubiertos varios monumentos arquitectónicos: la fotografía archivada y el plan de la ciudadela en el río Mena con el asentamiento cercano. En aquel momento este complejo fue bastante grande: 35 hectáreas. Además de eso, en la exposición están presentados otros artefactos muy interesantes: broche con ornamento de los cinturones de combate de los soldados, detalle del cierre del libro e incluso el dirkham árabe del año 893 y otras cosas más. “Todos estos hallazgos corresponden al nivel de la cultura urbana y hablan a favor de la ubicación inicial de la ciudad de Minsk en el río Mena”, afirman los autores del libro antes mencionado. 


Objeto de arcilla de la ciudadela de la cultura de Milograd. Objeto expuesto en el museo de la antigua cultura belarusa de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús

Sin embargo, hablando del pasado, no vamos a adelantar demasiado, pues la tercera parte de la sala de exhibicione, según el calendario arqueológico, es de la clásica Edad Media, Se trata de los siglos de X a XIII. No vamos a empezar con los asentamientos del hombre primitivo que han sido encontrados en el sur de Belarús, sino con la historia del mismo museo y del desarrollo de la arqueología nacional. A propósito, hace dos años, la revista, “Belarus”, publicó el artículo, “En la balanza de la historia” (No. 12, 2012). Antes de aquella entrevista, el académico-secretario del Departamento de Ciencias Humanitarias y Aartes de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús, doctor en ciencias históricas, catedrático, Alexander Kovalenya, me invitó a visitar el Museo Arqueológico. Se percibía que el museo era obra de su vida, pues la exposición fue creada durante su trabajo como el director del Instituto de Historia (a partir de octubre de 2004). Hace falta señalar que el museo fue inaugurado en 2007, durante la celebración del Primer Congreso de Científicos. Aunque esta idea ha estado en la mente de los historiadores nacionales aún en los años treinta del siglo pasado, cuando comenzaba a funcionar el Instituto de Cultura de Belarús, el predecesor de la Academia. 


Cruz. Cobre y esmalte. Siglo XVI. Hallada en el entierro del pueblo de Snyadin, municipio de Pétrikov (provincia de Gómel). Las excavaciones llevadas a cabo por Oleg Yov

Así que resultó ser un recorrido breve, pero muy interesante, al pasado belaruso, es más, con un guía tan autorizado, como el propio catedrático y el arqueólogo, Andrei Voitsekhóvich. Permítanme recordarles que la exposición científica y de museo, “El desarrollo de la ciencia arqueológica en la Academia Nacional de Ciencias de Belarús”, que llaman el Museo Arqueológico, fue creada en el Instituto de Historia de la Academia. Y es la única exposición especializada en Belarús, cuyos análogos, según Alexander Alexándrovich, no existen en ninguna de las academias de ciencias de otros países europeos. A mí me pareció muy razonable como funcionaba todo: en una pequeña área con un buen gusto artístico estaba presentado todos artefactos más interesantes y valiosos para la ciencia, hallados en nuestras tierras durante las excavaciones y preservados por los arqueólogos de Belarús. Por lo tanto, vale la pena ahora contar sobre el museo con todos los detalles. 

Del amateurismo a la ciencia 

Al hacer sólo unos pasos por el museo –que está dividido en cuatro partes-secciones– uno siente que ha sido creado algo muy interesante para aquellas personas que están seriamente interesadas en nuestra historia. Aquí están puestos muchos retratos de personas, en su mayoría de los arqueólogos aficionados que se dedicaban al desarrollo de la arqueología nacional llevando a cabo las primeras excavaciones (en el siglo XVIII) hasta ocuparse de los temas científicos. Entre ellos, el historiador, Zaryan Dolenga-Khodakovsky, quien fue el primero que recibió el permiso para la búsqueda y recolección de antigüedades, así como los hermanos condes, Eustaquio y Konstantin Tyshkévich, que crearon el primer museo privado de antigüedades en el municipio de Logoysk, provincia de Minsk. Además de eso, se puede conocer dónde y cómo fueron llevadas a cabo las primeras excavaciones. A su vez, los diarios arqueológicos –presentados en el museo– son valiosos incluso como material de estudio. Cabe destacar que la arqueología nacional como la ciencia fue legalizada en 1927 con la participación muy activa de historiadores locales y los voluntarios. También su importante aporte lo hizo la Comisión Arqueológica del Instituto de la Cultura de Belarús. 
En el museo se puede ver las diapositivas y fotografías hechas en las expediciones llevadas a cabo hace muchos años. Aquí mismo está presentado el mapa del país, que muestra los monumentos arqueológicos más importantes de Belarús. Unos de ellos ya han sido investigados, mientras que otros ya están en estudio. “Aquí no sólo se organizan los recorridos para turistas, sino también se organizan clases para los estudiantes, escolares mayores y coloegiales, Alexander Kovalenya muestra cómo es muy cómodo utilizando un stand móvil obtener una información adicional. En general, hicimos todo lo posible para que la exposición ayudara a enseñar a los jóvenes. No es casual que hablamos de la educación: cuando conoces a la gente abnegada, que trabajaba en el campo de la arqueología, con la historia de los tiempos inmemoriales y mamuts, nos damos cuenta del camino muy largo que ha recorrido nuestro pueblo y cuánto ha superado... Y comenzamos a apreciar más todo lo que nosotros, los belarusos, tenemos hoy en día”. 


Azulejos con el escudo de armas de la familia Radziwill. Arcilla. Año 1670. Castillo de Glusk (provincia 
de Moguiliov). Las excavaciones llevadas a cabo por Irina Ganétskaya

Desafortunadamente, los hallazgos –hechos en resultado de un trabajo duro de los primeros arqueológicos nacionales– terminaron en colecciones extranjeras o se perdieron. En particular, en el museo se expone un libro del arqueólogo, Leonid Pobal, “Antigüedades de Belarús en los museos de Polonia” (1979). Además de eso, un duro golpe para la ciencia –que se estaba desarrollándose de modo dinámico– causaron también las represalias injustificadas que tuvieron lugar en los años treinta del siglo pasado. Pues la mayoría de los arqueólogos de aquel tiempo fueron expulsados del país o destruidos físicamente. De eso también cuentan los materiales presentados en la exposición en el Museo Arqueológico. Más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, las colecciones –que se guardaban en diferentes museos de la antigua República Socialista Soviética de Bielorrusia– fueron llevadas por los ocupantes nazis a Alemania. Y no todas fueron devueltas a Belarús después de la victoria. Por lo tanto, señala Alexander Kovalenya, se puede considerar verdaderas reliquias los pocos hallazgos sobrevivientes y encontrados durante las excavaciones llevadas a cabo por Alexander Levdanski (él era el secretario científico y dirigió la sección de la arqueología del Instituto de Historia de la Academia Nacional de Ciencias de la antigua República Socialista Soviética de Bielorussia en el período de 1931 a 1937, respectivamente), así como a Isaac Serbava y algunos de sus compañeros. 


Anillo de sien, placas de la aureola de frente. Metal no ferroso. Entierro de Malévichi, municipio de Vileyka (provincia de Minsk). Las excavaciones llevadas a cabo por Liudmila Duchits 

Antiguedades de la “era de mamut” en forma concentrada 

La segunda parte de la sala-museo permite sumergirse profundamente en la “era de mamut” y los primitivos pobladores en el territorio de Belarús. Los arqueólogos llaman este período el Paleolítico Superior o la Edad de Piedra, de Bronce y anteriormente, la Edad de Hierro. Curiosamente, en el propio museo está presentada la prehistoria con los únicos artefactos prehistóricos y con la historia de cómo, quién, qué, dónde y cuándo ha sido encontrado. En particular, aquí se rinde homenaje al científico, Konstantín Polikarpóvich, que en los años de veinte a treinta del siglo XX descubrió y juntó los datos muy interesantes sobre el gran número de asentamientos de la Edad de Piedra y Bronce en el territorio de la antigua República Socialista Soviética de Bielorrusia. Fue él quien descubrió en 1927 y exploró el asentamiento de la gente del Paleolítico Superior situado a orillas del río Sozh, cerca del pueblo de Berdyzh (municipio de Chechersk, provincia de Gómel). 
El segundo asentamiento –situado cerca del pueblo de Yuróvichi, municipio de Kalínkovichi (cerca de Pripyat)– fue descubierto en 1931, también fue estudiado durante mucho tiempo por aquel científico, así como por otros. Impresiona mucho la imagen del cráneo de gran tamaño de un mamut, obtenida en resultado de las excavaciones llevadas a cabo en 2006. El mismo hallazgo ya no está en el museo: probablemente, sea demasiado grande. Además de eso, ahora en el pueblo de Yuróvichi –según han escrito algunos medios de comunicación– se está creando el primer Museo del Paleolítico en el país, y en este caso es interesante que la asesora científica del proyecto es la doctora en ciencias históricas, arqueóloga, Elena Kolechits. A su vez, en el museo está presentado el asentamiento de Yuróvichi también con las imágenes de diferentes lados, así como artefactos encontrados durante las obras de excavación. “Si alguien, por ejemplo, visitó el Louvre en Francia, o los conocidos museos de la ciudad rusa de San Petersburgo, pudo ver que los artefactos valiosos permanecen por lo general en el terciopelo, señala el catedrático, Alexander Kovalenya. Pero nosotros los sacamos de la tierra y en la arena los pusimos. También es un enfoque creativo. En nuestro caso, el artista hizo una composición e incluso lavó la arena para evitar el polvo. Imagínese: hace 24 mil 500 años atrás en Belarús vivía la gente. Es probable que incluso antes, pues fueron hallados los restos del elefante del bosque, que pastaba en el territorio de Belarús, hace 100 mil años. Sin embargo, no hubo encontradas ningunas evidencias de la presencia humana cerca del animal. Por ejemplo, podrían ser rocas voladas o algunas herramientas sencillas. Así que sería más probable que él murió en la presencia de una persona, y nosotros podríamos contar la historia de la presencia de la agente aquí. Pero ahora no disponemos de ningunos hechos al respecto”. 


Espolón. Siglo XV. Entierro de Oshmyanets, municipio de Smorgóñ (provincia de Grodno). Las excavaciones llevadas a cabo por Edvard Zaikovski

¿Han oído hablar de los mineros del Neolítico y la Edad del Bronce? En el Museo Arqueológico se ve muy espectacular la reconstrucción-maqueta de una de las minas en el río Ros, donde extraían sílex, ubicada cerca del pueblo Krásnoye Selo en el municipio Volkovysk, provincia de Grodno. Esta obra es única. Los científicoa dicen que en Europa sólo hay unas pocas de éstas. Los pozos-minas verticales hechos de piedra de hasta ocho metros de profundidad fueron cavados por antiguos mineros que extraían sílex en surcos horizontales. Hace falta señalar que en este proceso fueron utilizadas las herramientas de cuerno y hueso. “Esas personas extraían sílex en las minas, pero los arqueólogos bascaban con qué ellos trabajaban, explica Andrei Vaytsyahovich. Aquí están presentadas herramientas originales, por ejemplo, hechas de los cuernos de un ciervo. Todos los hallazgos arqueológicos son artefactos únicos”. 


Anillo. Plata dorada. Final del siglo X. Entierro de Izbiste, municipio de Logoysk (provincia de Minsk). 
Las excavaciones llevadas a cabo por Valentín Kasey

Además de eso, impresiona mucho el monumento de la cultura arqueológica de Medio Dniepr. Se trata del asentamiento y el entierro de la Edad del Bronce. En una fosa de arena estilizada están ollas de cerámica volcadas. Una con un fondo redondo y la otra con un fondo plano: dicen que éstas han aparecido en las antiguas viviendas junto con mesas. En esta forma el arqueólogo, Nikolai Kryvaltsévich las encontró cerca del pueblo de Prorva de Pridnieprovye (municipio de Rogachov, provncia de Gómel) durante las excavaciones. Resultó que esto eran evidencias de un antiguo rito funerario. A propósito, entonces, según los antiguos ritos, los muertos se quemaban. Y las cenizas restantes se depositaban en dichas cajas originales. Es probable que las ollas volcadas en los entierros simbolicen el final de la vida en la tierra. 
Cada artefacto es una razón más para pensar. “A veces, en las exposiciones sobre un metro cuadrado se exhibe una sola pieza, sigue contando Alexander Kovalenya. Nosotros tenemos un enfoque diferente. Concentrado. Cristalizado. Esta exposición tiene una finalidad científica. No sólo presentamos artefactos, sino también ilustramos cómo se desarrollaba nuestra sociedad a lo largo de siglos. He aquí está un antiguo taller. Los arqueólogos han encontrado el lugar, donde ha sido creada la producción de objetos de la piedra. Es posible que en este taller haya trabajado un especialista con mucha experiencia. Era yesero que conocía muy bien su oficio. Y con eso, tal vez, ganaba para la vida. Pero para sus compañeros de tribu, al parecer, fuera más fácil cazar a los animales. Hacían puntas para flechas. He aquí también están ganchos para pescar. Hay grandes. Así que hubo mucho pescado de gran tamaño”. 


Los estudiantes, María Ivankóvich y Román Golynsky, trabajaron en las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el Castillo de Bykhov.  Foto BelTA

Se puede decir que los arqueólogos piensan globalmente, por “épocas”, analizando todo que han encontrado. A veces, sin embargo, los mismos hallazgos son muy ilustrativos y hablan por sí mismos. Por ejemplo, Maxim Cherniavski –que lleva a cabo con éxito las búsquedas en los asentamientos de la turba de Belarús, Krivino y Osovets (municipio de Beshenkóvichi, provincia de Vítebsk)– tuvo suerte de encontrar hueso de un oso y un palo, donde estaba un pedacito de sílex: punta de lanza o flecha. Un “autógrafo” único de nuestros antepasados también permanece en la exposición del museo. Los expertos aseveran que los asentamientos pertenecen a la cultura del norte de Belarús y lo que es el último trimestre del siglo III, mediados del siglo II antes de Cristo. “Hoy en día, Osovets es el asentamiento más singular del Neolítico y la Edad del Bronce en Belarús, explica Andrei Voitsekhóvich. Aquí, en las capas de la turba –pues son pantanos de turba– se conservó bien la materia orgánica, es mejor decir, los restos orgánicos. Cabe destacar que también fueron hallados los amuletos, variados objetos de ámbar, madera y hueso. Por lo tanto, durante unos quince años los arqueólogos en este sitio excavan con éxito. Además de eso, fueron encontradas las obras de arte, que ahora permanecen en el Museo Nacional de Historia. Se trata de las fotos de diferentes animales, incluso de la imagen con un rostro humano”. En los asentamientos en el municipio de Beshenkóvichi fueron encontrados grandes cuernos del uro. A propósito, cuando se desarrollaba un nuevo concepto del Museo de Naturaleza en el parque nacional, “Belovézhskaya Pushcha”, el artista, Piotr Lobkóvich, tomó estos cuernos y con una imaginación creativa “restauró” a aquel animal. Pues fue muy interesante imaginar, qué cabeza podría llevar cuernos tan grandes. El uro es sólo una especie de animales matados por el hombre y lo consideran el pariente del moderno bisonte. Gracias a los hallazgos arqueológicos y el uro “restaurado”, en el museo de Belovézhskaya Pushcha, fue creada la escena de la caza antigua en su forma prehistórica. 

¿El territorio belaruso es el hogar ancestral de los eslavos? 

Poco a poco llegamos a la Edad del Hierro. En nuestra tierra, como sabemos, se encuentran varias culturas arqueológicas de aquella época. Así que aquí vivían los representantes de tribus, cuya forma de vida, costumbres, cultura se diferenciaban significativamente. Hace falta precisar que eso fue en la segunda mitad del primer milenio antes de Cristo, el primer milenio de nuestra era. Los artefactos más tempranos de todos los encontrados en Belarús, cuentan los guías, están presentados con motivos escitas. A su vez la cultura de Milograd (el siglo IX antes de Cristo, el siglo I de nuestra era) –ubicada lo largo del río Pripyat– es la más antigua conocida. De sus residentes hacia nuestros tiempos llegaron las puntas de flecha y los pendientes en forma de círculo escita. ¿Sabían que la famosa figurita de cerámica de un caballito –encontrada durante las obras de excavación llevadas a cabo en la ciudadela de Goroshki (municipio de Réchitsa, provincia de Gómel)– inspiró al escritor, Vladímir Lipsky, a escribir la novela, “Caballo de Milograd”? En la obra se entrelazan estrechamente la historia antigua y la modernidad. El propio caballito pequeño permanece ahora en el Museo-laboratorio Arqueológico de la Universidad Nacional Francisco Skaryna de Gómel. 


Hueso-cuchilla del oso con fragmentos de flechas de sílex en el mismo y el cuerno del bisonte. Pueblo de Osovets II, municipio de Beshenkóvichi (provincia de Vítebsk). Neolítico tardío y la Edad del Bronce. Las excavaciones llevadas a cabo por Maxim Cherniavski

En Edad del Hierro en el norte de Belarús dominaba la cultura de la cerámica. “Allí vivían los antepasados de los lituanos modernos, por lo tanto, en la formación de la nación belarusa influenciaron mucho escitas, así como pueblos bálticos, llegó a la conclusión el catedrático, Alexander Kovalenya. Para nosotros es nada raro, pero los historiadores extranjeros están encantados por lo que tenemos tantas cosas interesantes. Nuestra exposición muestra todos los enlaces culturales. Pues estamos en el cruce de las culturas, en la falla geopolítica y geocultural, entre el este y el oeste, entre el norte y el sur. Digamos que tenemos hallazgos de asentamientos de la cultura de Dniepr y Dviná, a la que pertenecían los antepasados de los modernos letones. He aquí están los hallazgos característicos para la frontera de épocas descubiertos en sur de Belarús, donde una fuerte influencia entonces tenía el Imperio Romano. Esto se pone bien notorio analizando las importaciones romanas de aquel entonces. Encontramos en Polesiye broches, perlas, cerámica de alta calidad, que es diferente a los artefactos cerámicos de otros territorios. Una gran cantidad de hallazgos muy interesantes nos propone el municipiop de Lóev, Pridnieprovye. En general, es uno de los puntos de referencia en Europa del Este: comparamos todos los hallazgos arqueológicos con los que han sido encontrados en Polesiye. 


En las excavaciones llevadas a cabo en afueras de la ciudad de Grodno (jefe de excavaciones, Vadím Lakiza) participaron muchos voluntarios. Año 2010

Es interesante ver en el museo el mapa del famoso historiador, Herodoto, quien habló sobre el mar en Polesiye. Bueno, en realidad el mar se forma aquí en la primavera, cuando el río Pripyat inunda todo alrededor. A su vez, en la provincia de Brest, los arqueólogos encontraron huellas de tribus del norte de Alemania, que se movían desde Escandinavia hasta la costa norte del Mar Negro, y en los stands está presentada su variada cultura. Se cree que estas tribus emigraron desde el norte de Polonia, parcialmente se asentaron y se establecieron en la provincia de Brest. Además de eso, en los stands hay materiales de las culturas arqueológicas de Kíev, Praga, Kalachin: sus portadores se consideran los eslavos y los antiguos eslavos. 


Broche hecho de metal blanco. Cultura de Kíev, finales del siglo II, principios del siglo III, mediados del siglo V. Asentamiento cerca del pueblo de Taymánovo, municipio de Bykhov (provincia de Moguiliov, región de Dnieper). Las excavaciones llevadas a cabo por Leonid Pobal

A propósito, Аlexander Кovalenya asevera que cada vez más personas creen que los eslavos han aparecido precisamente en nuestro territorio. ¿Dónde? Entre Pripyat y Ptich: entre estos dos ríos. 

“Claro que pueden existir diferentes hipótesis, pero mostramos los hallazgos específicos y hablamos acerca de sus puntos de vista en cuanto a este tema, dice respondiendo a mi pregunta sobre los posibles orígenes indios de los eslavos Alexander Kovalenya. Hay evidencias sustanciales. Siempre era la pregunta: ¿de dónde vinieron los primeros eslavos? Nosotros encontramos en nuestras tierras los signos eslavos solares con esvástica. Y el territorio de Belarús puede ser considerado una de las patrias de los eslavos. Por supuesto, esta idea tiene que ser estudiada científicamente. Aquí la gente glorifica la cultura eslava, pero debería conocer, de dónde han venido sus antepasados. Es importante entender que hoy en día casi la mitad del territorio de Belarús lo ocupan bosques, y en los tiempos –de los que estamos hablando– ellos ocupaban el 90 por ciento. No hubo caminos, por lo tanto, la gente se asentaba a lo largo de los ríos. Y todos los antiguos asentamientos se encontraban justamente en las orillas de los ríos y lagos. A esta altura, necesitamos llevar a cabo las investigaciones junto con los expertos lituanos, letonos, belarusos, ucranianos, rusos y polacos para acercar nuestras visiones científicas y tratar de comprender científicamente nuestro pasado, para que nadie “estira la manta de la historia a su costado”. Los argumentos en las discusiones son los restos de nuestra cultura material, lo que nos permite hablar de algo y afirmar algo”. 


Azulejos de escudo de armas. Años ochenta del siglo XVI. Castillo de Zaslavl (provincia 
de Minsk). Las excavaciones llevadas a cabo por Yuri Zayats

No me atrevería contar de todos artefactos muy interesantes presentados en el Museo Arqueológico, pues a cada uno objeto expuesto se puede dedicar un artículo entero. O incluso una novela... Además de eso, en la exposición están presentados los nuevos hallazgos de las recientes expediciones arqueológicas. Todos estos materiales se los utilizan de forma activa los estudiantes y profesores. También en el museo se dan las clases, incluso para los trabajadores de museos desde las regiones a fin de que los artefactos sean presentados como se debe. “Sin esta exposición y la presentación sistemática de la historia de nuestra nación sería más complicado formar a los especialistas en esta esfera, asevera Alexander Kovalenya. Hace falta señalar que aquí los profesores dan clases a sus estudiantes. Aquí los estudiantes de institutos de educación superior pasan sus prácticas museísticas. A propósito, el museo dispone de una gran colección arqueológica que se guarda en el sótano en un orden perfecto. Esto es una clara evidencia de que Belarús se preocupa por su patrimonio histórico y cultural. Estamos haciendo un gran trabajo, y nuestros descendientes seguramente lo apreciarán y darán gracias por lo que nosotros hemos sido capaces de preservar estos valores únicos. A propósito, hoy en día, estamos llevando a cabo las obras de excavación en los lugares de construcción de todos los nuevos edificios. Además de eso, estamos realizando investigaciones científicas y arqueológicas destinadas para conservar los monumentos arqueológicos. Pues, como dice la gente sabia, sin pasado no hay futuro”. 
Iván Zhdanóvich 
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