Por el futuro de la Belarús independiente

El discurso del presidente de la República de Belarús, Alexandr Lukashenko, en la ceremonia de toma de posesión
El discurso del presidente de la República de Belarús, Alexandr Lukashenko, en la ceremonia de toma de posesión




¡Queridos compatriotas! 

¡Estimados representantes de las misiones diplomáticas y distinguidos invitados! 

Hoy me dirijo a ustedes con una emoción especial. Me llenan los sentimientos de orgullo por nuestra sociedad muy unida y por millones de mis compatriotas ciudadanos de la Belarús libre. 

Durante la pasada campaña presidencial, nuestro pueblo ha demostrado una vez más al mundo la más alta cultura política, la unidad ante los desafíos externos y la independencia de juicios. No nos han podido desintegrar en el pasado, no lo pueden hacer en el presente, y estoy muy seguro de que no lo podrán hacerlo en el futuro. 

Muchos observadores, tanto nuestros como extranjeros, han podido convencerse de que toda la campaña electoral ha sido llevada a cabo con calma, muy abiertamente y en estricto cumplimiento de la legislación belarusa. Hace falta señalar que todos los candidatos han tenido iguales oportunidades para hacer campaña. 

De todo el corazón me gustaría agradecerles, queridos compatriotas, por el gran apoyo que me han brindado. Me gustaría subrayar que nos es sólo mi éxito personal, sino es la victoria de todo el pueblo belaruso. 

Estoy diciendo sin halagos: por primera vez, observando esta campaña electoral, yo al igual que todos ustedes, me sentí muy orgulloso de todos nosotros y de nuestro pueblo. Ustedes sabían que estaba sucediendo a nuestro alrededor, pero con calma y bien abiertamente votaron en los recintos electorales y mostraron quién era el dueño en su país. Es un gran mérito de todo el pueblo belaruso. Y me siento muy orgulloso de poder servir a nuestra nación. 

En realidad, en este momento histórico muy difícil el pueblo belaruso mostró su solidaridad, al participar muy activamente en las elecciones presidenciales. Dando su voz, la gente apoyó la política interior y exterior, que estamos aplicando desde hace más de dos décadas. Tengan en cuenta que esta política no la hemos heredado. Entonces tuvimos que enfrentar los desafíos completamente diferentes. Entonces vivíamos en un gran país capaz de dictar las condiciones al mundo entero y equilibrarlo. Hoy en día, debemos enfrentar otros desafíos y a veces a solas formar nuestra política interior y exterior, tal vez haciendo algunos errores, pero nunca hemos engañado a nadie, sino hemos elegido nuestro propio camino, que demuestra la justeza de nuestras acciones. 

Por lo tanto, creo que nuestros esfuerzos no son vanos. Realmente tenemos algo que defender hoy en día y podemos estar orgullosos de nuestros logros. 

Juntos, hemos creado un país en desarrollo estable y viable. 

Hemos construido un gran número de viviendas, escuelas, hospitales y hermosos palacios de cultura, canchas deportivas, modernas carreteras y otras obras de infraestructura. 

Además de eso, hemos modernizado miles de empresas industriales, que ya estoy seguro de que en este quinquenio traerán importantes beneficios. 

En el poco tiempo hemos solucionado el problema de la seguridad alimentaria. Hemos vestido a nuestra gente. Es más, la producción del complejo agroindustrial de Belarús se ha convertido en un importante rubro de nuestras exportaciones al mercado exterior. 

El potencial creado nos permitirá incluso en un momento de la crisis económica global asegurar el desarrollo de Belarús. 

Cumpliendo con el protocolo del evento de hoy día, me gustaría decir algunas palabras, como se suele decir, que “no están en sintonía”, pero sería un error si no lo diga. Es cierto, a esta altura, nuestra gente tiene muchas expectativas. Vivimos en una sociedad libre, a nosotros nos proponen ideas diferentes y nos hacen pensar. Pero de cualquier modo el pueblo necesita seguir una línea general y que alguien le guíe. Es evidente que durante veinte últimos años hemos ganado y hemos perdido algo, tenemos nuestros partidarios y nuestros opositores. A esta altura, hablan y escriben demasiado sobre las reformas estructurales, pero nadie puede explicar qué tipo de reformas deberían ser llevadas a cabo. ¿De qué tipo de reformas estructurales se trata? Pero si alguien opta por las reformas, tiene que decir honestamente, porqué son necesarias. ¿Para destruir el sistema político de Belarús y repartir la propiedad pública? Hace falta decir abiertamente que debemos realizar reformas de este tipo, que nos están presionando para que hagamos reformas y hay fuerzas en el mundo dispuestas para pagar mucho por ello. 

Pero pregunten a sí mismos: ¿Necesitamos estas reformas? En los países vecinos –Rusia y Ucrania– ya han llevado a cabo estas reformas. ¿Y qué salió? De esta manera tenemos que responder a la pregunta en cuanto al sistema que hemos creado. Cada vez más a menudo me pongo a pensar en la propuesta de realizar reformas que me acercan los funcionarios del Gobierno. ¿Qué hemos hecho mal? Bueno, vamos a analizar: el bebé nace y hasta tres años uno de los padres tiene la posibilidad de estar con él, cuidarlo y recibir medicamentos gratuitos, si es necesario. Ahora no estoy hablando de lo que si los padres olvidan a ir con sus hijos a hacer chequeo médico en una clínica de los niños, los mismos médicos se apresuran a recordarles que es necesario examinar a su niño. Es decir, desde los primeros días el Estado está brindando todo el apoyo al niño y sus padres. Y no sólo a ellos. Además de eso, el Estado cuida mucho a las mujeres embarazadas. En ninguna parte del mundo esto existe. ¡Cuántos bebés de 500 a 700 gramos han sobrevivido tras el cuidado intensivo que hay en nuestro país! Este año, gracias a Dios, y dos años atrás no ha muerto ninguna madre joven. Lamentablemente, el año pasado los médicos no pudimos salvar a una madre. Nadie en el mundo tiene una similar tasa de mortalidad de las mujeres en el parto. Ocupamos el tercer lugar en el mundo según la mortalidad infantil, después de Alemania y Suecia. Tenemos el mismo nivel de la asistencia médica. Somos líderes en el mundo. Hemos creado el sistema más eficiente de la salud pública en el mundo. Y no es mi evaluación. Recientemente en nuestro país han estado los ministros de Salud y celebridades médicas que han venido de todo el mundo para estudiar nuestra experiencia. Hemos desarrollado una serie de medidas que los médicos están llevando a cabo en los puntos obstétricos en los hospitales municipales, provinciales y centrales. Además de eso, hemos determinado, donde cada persona puede recibir a tiempo la asistencia médica. 

Hemos equipado con equipos modernos nuestros hospitales y centros clínicos. Pero no es muy importante, pues se puede adquirir cualquier equipo médico. Lo más importante es la gente, los mismos doctores y el personal auxiliar. Hemos preparado los médicos muy profesionales. Hoy en día, en cualquier país, dondequiera que estoy, me piden ayudar en la formación de médicos e ingenieros. Me piden en los países miembros de la Comunidad de Estados Independientes ayudar en la formación de obreros, porque en ninguna otra parte hay escuelas de la formación profesional obrera. Me piden ayudar, pero nosotros ni siquiera podemos hacerlo por mucho dinero. Porque no hay plazas suficientes en los albergues, en las aulas y los laboratorios. Tratamos de construir nuevos albergues y crear nuevas plazas, pues nos ofrecen buen dinero. Y entonces, las personas –que han pasado por la formación en nuestro país– se convierten en nuestra gente, son portadores de nuestras ideas, nuestra ideología. Les encanta el país, en que todos nosotros vivimos. 

Cuando comienzan a hablar de las reformas, respondo: “Vamos a reformar el sistema de la salud pública, vamos a destruirlo. Si la gente lo quisiera de verdad”. Ya he dicho en varias ocasiones, no lo exagero: “Estoy dispuesto para llevar a cabo cualquier reforma, pero no por cuenta de la población. No estoy diciéndolo por decirlo. Recientemente en Belarús ha sido realizada una investigación sociológica. La gente dice que quiere reformas, pero cuando uno empieza a explicarles lo que es una reforma, responde: “Sí, estoy a favor de las reformas, pero no a costa mía”. Por lo tanto, no podemos llevar a cabo estas reformas. Si ustedes están dispuestos para aguantar estas reformas, tenemos que ser honestos y decir que las mismas comprenderán el aumento de la edad de jubilación, la medicina y educación pagados, y así sucesivamente. Si ustedes lo quieren, podríamos hacerlo en seis meses. Pero aquí está presente el ex presidente de Ucrania. Él les podría contar sobre las reformas de los últimos años en su país, y qué tal la salud pública en la vecina Ucrania muy querida por mí. Así que me parece que es mejor aprender de los errores de otros. 

...Por lo tanto, voy a seguir. El niño creció y comenzó a ir al jardín de infancia. ¿Cuánto pagan ustedes por el jardín de infancia? Casi nada. Básicamente, todo está cubierto por el Estado. El niño salió del jardín de infancia y en seguida pasó a otra puerta, a la escuela. Para evitar el estrés y una confusión, cuidando al niño, hemos creado un sistema de complejos pedagógicos. Aquí el niño no sólo estudia, sino también le dan de comer gratis. Hace falta señalar que este sistema fue introducido en los tiempos difíciles de post Chernóbyl, cuando no teníamos nada para comer. Entonces dije que en la provincia de Gómel muchas familias no tenían alimentos, así que hacía falta dar de comer a los niños en jardines de infancia, pues de eso dependían sus vidas y el estado de salud. Y desde entonces ofrecemos almuerzo en todas las escuelas del país. Una vez al terminar nueve clases, el niño tiene el derecho a decidir: seguir estudiando dos años más para poder ingresar en la universidad o ir al colegio técnico y obtener la especialidad. Pero lo más importante, al graduarse de una universidad o escuela técnica, el Estado se le garantiza el primer puesto de trabajo. Él joven no está buscando trabajo: el Estado le está ofreciendo el primer empleo, aunque no siempre es fácil hacerlo. Así se está formando el ciudadano belaruso. ¿Acaso haga falta destruir este sistema? ¿Qué tenemos que reformar en este sistema? O, por ejemplo, algunos expertos dicen que debemos privatizar la industria y agricultura. Tal vez somos los únicos en el mundo, que no hemos legalizado la propiedad privada. Hay que repartir la tierra entre los agricultores. Escuchen, tenemos un poco más de tres mil de agricultores. Su número sigue el mismo durante muchos años. Hoy en día nos cuesta encontrar a un buen dirigente de la empresa grande. Y ustedes quieren repartir la tierra entre estos pobres para que ellos la caven con una pala. A nuestro país vienen los alemanes y nos envidian. Yo les pregunto: “¿Señores, por qué nos envidian, y al mismo tiempo nos empujan a repartir la tierra?”. “Nosotros no les presionamos, nos gustaría tener terreno de 10 a 20 mil hectáreas. Si no fuera el apoyo del Estado, habríamos quebrado hace mucho tiempo atrás”, responden. Este apoyo no lo tienen últimamente los campesinos en Francia y Alemania y por lo tanto salen a protestar mucho. Quiero decir, que en todos los países es muy duro trabajar en la tierra. Por lo tanto, todos nosotros tenemos que entender que trabajando en la tierra, no se puede ganar mucho. Ahora pregunto: “¿Qué sistema vamos a crear en el lugar del ya existente que hemos creado hace 20 años? Nos han criticado mucho por mantener granjas colectivas y granjas estatales. En los tiempos del primer ministro Sidorsky las hemos renombrado en cooperativas. Aunque siguen trabajando como granjas colectivas. 

Y la industria. Ustedes deben tener claro que debemos conservar sólo las empresas industriales que funcionan bien hoy y mañana podrán también funcionarlas bien. Nadie quiere adquirirlas por un precio decente. Hemos propuesto vender nuestra empresa más prometedora, “Belaruskaliy”, por 32 mil millones de dólares norteamericanos. ¿Acaso alguien en nuestro país haya adquirido por lo menos una acción? No, para nada. He dicho una vez que incluso nos han ofrecido un soborno de miles millones de dólares para que el costo fuera de 15 a 16 mil millones de dólares norteamericanos. ¿Qué yo podría ofrecer y decir a estas personas? Si ustedes quieren llevar a cabo la privatización así, eso podría ser más tarde, pero cuando no estaré al poder. No voy a repartir lo que durante siglos ha acumulado todo el pueblo belaruso. En pueblos eslavos eso siempre termina con una tragedia. A veces con una revolución o la guerra civil. Pero a menudo, como ya fue en nuestra historia, con ambas cosas. Esa es mi respuesta a esa gente experta, que hoy en día me está empujando hacia las reformas bajo el pretexto que el voto de confianza ahora es muy importante. Casi todo el pueblo está al lado del presidente y por lo tanto, hay que llevar a cabo reformas rápidamente. Ya he dado una respuesta que eso nunca será mientras soy el presidente. Debemos pensar qué haremos luego. Me piden hacer reformas por cuenta del pueblo. Lo que a mí me tampoco agrada. Así es mi respuesta a la pregunta fundamental. Eso no sucederá, al menos mientras yo seré el presidente, en los próximos cinco años. 

En la Asamblea Nacional de toda Belarús voy a tratar de desarrollar esta idea y contar algunos detalles más sobre el sistema político y gubernamental, incluso económico, que nos aconsejaban establecer hace 20 o 25 años atrás. Entonces sin costo alguno crearíamos un grupo de ricos: de cinco a siete por ciento de la población poseería de toda la riqueza del país, y el resto sería mendigos. Mientras soy presidente –a propósito, el primer presidente del país– no quiero que Belarús sea así... Porque sé lo que es el hambre y la miseria, cuando las personas abren la boca y te miran con lágrimas en los ojos, pidiendo que no las lastime. Recuerden esto siempre. Me dirijo en primer lugar a las personas que tiene poder en este país. 

Me gustaría señalar que por el momento en nuestro país reina la paz y justicia social. La gente tiene muchas posibilidades: se les ofrecen las condiciones favorables para el trabajo y los estudios, la manifestación de talento, la formación de los verdaderos maestros de su oficio. Es nuestro mayor logro. Hemos derramado mucha sangre y el sudor, hemos perdido la salud para crear este sistema. 

Todo esto hace que la gente se sienta protegida y confía en el día de mañana. Me gustaría que las personas –que no han votado por mí– también lo sientan. Si un punto de vista es diferente y es dictado por una sincera preocupación por la patria, siempre será escuchado. A su vez, todas las ideas razonables serán utilizadas y aplicadas en la vida. 

En nuestro país la ley protege a todas las personas, y por lo tanto, por el presidente. Este principio es constante. Es la única manera de lograr la consolidación de la sociedad y despertar la energía creativa. Vamos a seguir estos enfoques también en el futuro. 

Les he contado sobre los niños, y ahora me gustaría hablarles de los ancianos. Ustedes conocen muy bien nuestra actitud hacia la gente mayor. La conocen muy bien. En general es una base sólida de nuestro país. Es un bastión inquebrantable de nuestra nación. Si no tuviéramos a la gente mayor así, no existiría nuestro país. Ustedes saben que sucedía en el campo, así como en las ciudades, una vez colapsada la antigua Unión Soviética, cuando los ancianos –miles por todo el país– fueron simplemente olvidados. Pero en las ciudades de alguna manera los apoyábamos, pues fue creado el sistema de la protección de la gente de la edad avanzada. ¿Y qué pasaba en el campo? Entonces los restantes hospitales locales que nadie necesitaba nosotros los convertimos en los hogares de ancianos. Reunimos a todos los ancianos para que ninguno de ellos se quedara sin la asistencia médica y la protección. ¡Ninguno! Y tratamos alojar en estos hogares de ancianos para la época invernal a todos los interesados que fueron abandonados por sus hijos, los que no tenían hijos, la gente mayor de 80 años y los enfermos. Ellos, creo, pagaban la mitad de su pensión por la ropa y el tratamiento médico. Muchos de ellos trataban de entregar toda su pensión. Yo lo prohibí aceptar. Era suficiente la mitad de la pensión y el resto se lo aportaba el Estado. Las personas mayores no debían olvidar que hay el Estado. Pero en el verano la gente de la tercera edad, estando a diez kilómetros de distancia, podía regresar a sus hogares. Así, ellos podían vivir más tiempo. Pues es imposible sacar a los ancianos de sus hogares y llevarlos a alguna parte muy lejos. Van a morir en unos pocos años. Hicimos todo de modo muy humano, apoyando a las personas mayores. ¿Quieren destruir también este sistema? ¿Quién de los ricos hoy en día tendrá deseo de apoyar a los niños y ancianos? ¡Sólo el Estado puede hacerlo! A su vez, el Estado sólo entonces puede ser considerado como un Estado, y estar orgulloso de sí mismo, cuando trata bien a los niños y ancianos. Si no hay eso, no hay ningún Estado. Nadie necesita este Estado. Este camino debemos seguirlo en el futuro. Vamos a apoyar la esfera social, pues es el propósito más importante de cualquier país. Y no podemos cambiar nada, pues acabamos de crear. Ante las primeras dificultades, empezamos en seguida cambiar y destruir. La gente inteligente no lo hace. La nación inteligente no debe hacer reformas de este tipo. 

En Belarús, todavía hay algunos políticos que quieren prender fuego dentro del país y causar un desorden y caos. Es característico que a estos radicales se los rechaza no sólo la gran mayoría de la población, sino también las personas que no comparten ciertas estrategias de las autoridades. Esto quiere decir que su ideología incluso está rechazada por sus partidarios más fieles. 

Las elecciones demostraron una vez más a las más diversas fuerzas, incluso fuera del país, que la apuesta por la toma del poder en Belarús mediante las “revoluciones de color” y “plazas” sería todo un fracaso. Eso nunca sucederá. 

Sólo en el país seguro y de paz podremos resolver los principales problemas en el sector económico. Es necesario elevarlo a un nivel superior. La economía de los próximos cinco años será cualitativamente diferente. Vamos a continuar con la modernización tecnológica, de gestión e innovación. 

Ahorro, calidad y gestión eficiente deben ser una prioridad de nuestro desarrollo económico. Así que el requisito en cuanto a la preservación de puestos de trabajo y el pago de salarios decentes sigue siendo una mayor prioridad. 

Tenemos objetivo no sólo en palabras, sino en hechos, de construir una economía innovadora, la economía del conocimiento. En el futuro, nuestro país debe formar parte del grupo de los países más desarrollados. 

Haremos nuestro mejor esfuerzo para que Belarús se convierta en uno de los lugares más atractivos para los inversionistas. 

Apoyándonos en la cooperación con los círculos de negocios de los países líderes y en los lazos de cooperación con nuestros socios tradicionales, tenemos la intención de aumentar aún más nuestras exportaciones. Con eso pensamos intensificar el trabajo en la búsqueda de nuevos mercados. En los últimos años, hemos adquirido experiencia muy importante en este ámbito. 

La economía altamente desarrollada será el garante de la independencia de Belarús. 

Reitero que estamos construyendo el país para el pueblo. Por lo tanto, la prioridad será mejorar la calidad de la vida de nuestra gente, así como implementar las mejores experiencias en la esfera de educación, la salud pública y la protección social de la población. 

Los sistemas de la salud pública, la educación, que acabo de mencionar, serán mantenidos a cualquier costo. Porque si no hay el conocimiento, no habrá la economía de conocimiento, ni país. 

Además de eso, una particular atención será prestada al fortalecimiento de la institución de la familia, el apoyo a las familias con muchos hijos, el sistema de préstamos para la construcción de viviendas. Además de eso, un nuevo impulso se lo recibirán programas en la esfera de cultura, el deporte, la ciencia, y de jóvenes. 

Hoy en día, nuestro país es uno de los pocos rincones más estables en el mundo. Desarrollando a ritmos rápidos la infraestructura de transporte y logística, Belarús se ha convertido en un corredor de tránsito muy importante. A través de nuestro territorio pasa un enorme flujo de mercancías. Y el mismo aumentará. 

Belarús es el país pacífico y amigable, sin ambiciones fantásticas. Nuestro deseo es único –simple y claro– es construir una vida feliz, así como cooperar con todos nuestros vecinos. 

Nunca hemos tenido problemas con nuestros vecinos. Siempre hemos sido amigables con ellos. Siempre hemos tenido un corazón abierto y les hemos ofrecido un pedazo de pan, cuando lo necesitaban. Y así será en el futuro. Así que pensamos continuar desarrollando las relaciones en el marco de la Unión de dos Estados de Belarús y Rusia. Además de eso, vamos a desarrollar una estrecha colaboración con los socios en el marco de la Unión Económica Euroasiática y con firmeza defender nuestros propios intereses. Por lo tanto, Belarús seguirá un jugador activo en el espacio post-soviético. Lo que no es sólo un punto clave para nuestro bienestar, sino también es la autoprotección de diversas amenazas. 

La paz y el orden en nuestra tierra es el valor superior. Por encima no puede haber nada. Si viene el desorden, el conflicto o la guerra, no se necesita nada: ni comida, ni ropa, ni salarios, ni empresas, ni reformas. Por lo tanto, la paz y el orden es lo más importante hoy en día. El ex presidente de Ucrania, Leonid Kuchma, puede darle más información al respecto. Y nosotros, insisto una vez más, haremos todo lo posible para preservar la paz y la seguridad en nuestra querida tierra. Por lo tanto, estamos apoyando activamente las medidas destinadas a mejorar la eficiencia de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva. 

Además de eso, son de rápido desarrollo nuestras relaciones con nuestro socio estratégico, China. Y tengo que agradecer a mi gran amigo, presidente de la República Popular de China, Xi Jinping, y en especial, a la delegación china, que ha enviado a esta inauguración. Hemos pasado tres días de trabajo fructífero, hemos analizado muchos temas, hemos negociado y por lo tanto pido que transmiten a Xi Jinping mis mejores deseos por el apoyo brindado al pueblo belaruso. 

También estamos desarrollando nuestras relaciones con los países de Asia, África y América Latina. Y esta labor ya tiene buenos resultados. 

Hoy en día, Belarús está abierta para cooperar a la igualada y a partir de la amistad con los países occidentales, los Estados Unidos y la Unión Europea. Siempre y cuando ellos lo quieren. No hay ningún obstáculo para abrir una nueva página en la historia de nuestras relaciones bilaterales. 

Estamos preparados para esto y esperamos la misma disposición de nuestros socios occidentales. Afortunadamente, en los últimos años en esta área hay buenas perspectivas. Y al mismo tiempo me gustaría señalar que algunos, al oír o ver que estamos negociando con los Estados Unidos o la Unión Europea, se ponen nerviosos diciendo que el presidente Lukashenko cambia el rumbo de su política exterior. Pero una al analizar nuestras buenas intenciones en cuanto a nuestros hermanos rusos y ucranianos, así como también representantes de otras ex repúblicas soviéticas, se ponen “locos”. ¡Qué nos permitan decidir, por favor! Nos gustaría vivir en paz en esta tierra. Vamos a cuidar nuestros intereses más importantes: tanto en el Oriente como en el Occidente. Todo lo que ustedes deseen, Belarús hará. Sólo no nos rompen en partes, no queremos pelear con nadie. Nos gustaría vivir en paz con Rusia, el Oriente y el Occidente. No vamos a dar vuelta, queremos vivir en nuestra tierra. Queremos que los intereses vitales de los belarusos estén aquí, en este pedazo de la tierra. No tenemos intereses vitales, incluso en los países vecinos. Nos gustaría llevar una vida tranquila y en paz. Pero cuando nos dicen en el Occidente que tengamos que alejarnos de Rusia, siempre respondo que no podemos alejarnos de Rusia, Ucrania, Kazajistán, porque hemos nacido en la misma familia. Por alguna razón, lo decidió así nuestro Dios. ¿Cómo se puede romper este vínculo? Claro que tenemos nuestro propio punto de vista. Claro que tenemos nuestros propios intereses, y lo hemos demostrado muchas veces. Pero hemos crecido de la misma raíz. Yo siempre digo esto, con esta ideología a mediados de los años noventa del siglo pasado he ganado las elecciones presidenciales. ¿Cómo podría renunciar a esto? Pero si nos empujan en el Oriente contra el Occidente y alguien es encantado por las sanciones contra nosotros, tampoco vamos a aceptarlo con tranquilidad. Vamos a tratar de normalizar las relaciones con el Occidente, pues también son nuestros vecinos. Tenemos intereses económicos por allí. Hoy en día, el 42 por ciento de nuestras exportaciones se van para Rusia, y más del 50 por ciento a la Unión Europea. Entonces, ¿cómo podríamos renunciarlo? ¿Y para qué en este momento tan difícil tratar de movernos del camino y cambiar nuestra política exterior de muchos vectores? ¿Para qué, si aquí hay sólo un pasillo, donde las mercancías del Oriente al Occidente pueden pasar y los países pueden colaborar de manera segura? Esta es mi respuesta a las personas que tratan de hacer de nosotros los enemigos de Rusia y el Occidente. Tal vez es nuestro destino, no lo sé. El Dios predestinó que nos encontramos en este lugar, en el corazón de Europa, en la encrucijada de todos los caminos. Y este camino no siempre nos trae beneficios. Y a veces nos trae muchos problemas. Y tenemos que aplicar política bien sopesada para viviendo en esta “olla de cocción rápida”, no nos coman a vivo, diciendo de manera metafórica. Por lo tanto, vamos a seguir una política exterior de paz, sabemos lo que para nosotros significa Rusia y sabemos lo que para nosotros significa el Occidente. Y vamos a partir de nuestros propios intereses, así como de los intereses de nuestros vecinos. 

La unidad y la determinación de nuestro pueblo, su apertura y amigabilidad, la claridad del rumbo que sigue el país han permitido al Occidente a ver a Belarús desde un ángulo diferente, como a un socio decente. 

Una vez más, insisto en que nos agrada mucho el desarrollo en esta dirección. Reitero que los intentos de aislar a Belarús, al igual que otros países, es un callejón sin salida que lleva a una situación, en la que todos nosotros perdemos mucho. Es fácil tomar el camino de las sanciones, pero es muy difícil entonces regresar a la vida normal. Así que no debemos ponernos en una situación que sería muy complicado resolver, lo que fue comprobado en el caso de Belarús en los últimos años. 

Nuestro país es la ruta más segura y más adecuada que conecta Europa y Asia. Estas dos civilizaciones sin duda comenzarán a acercarse, ya que no hay las alternativas al proceso de integración. El enfrentamiento entre el Oriente y el Occidente se convierte en una nueva escalada de los conflictos, los desastres humanitarios, una fuerte caída en el nivel de vida y la degradación general. 

Un ejemplo es nuestra Ucrania natal. Alguien por ahí ve sus intereses vitales. Pero sufren las personas que no han tenido tiempo para salir de Donbass, por el cual el ex presidente ucraniano, Kuchma, está luchando ahora en Minsk. ¿Qué culpa tienen las personas mayores y los niños? Si alguien quiere disparar, que se vaya al campo abierto y lo haga. Pero no toque a esas personas que quieren vivir en paz. Esta es nuestra política, de la que en varias ocasiones hemos hablado en nuestro Palacio de la Independencia, el Palacio de la Paz. Y lo entendemos todos nosotros, los belarusos, siendo una nación tolerante y abierta, harán todo lo posible para aumentar el entendimiento mutuo y la cooperación en el continente europeo, para servir de enlace entre las naciones y los pueblos. Es una de mis tareas más importantes, siendo presidente de Belarús. Y si la meta está alcanzada, eso traerá importantes beneficios tanto para Belarús como para nuestros vecinos y otros países. 

Sin embargo, también todos nosotros tenemos que entender la importancia y estar claramente conscientes de ello: en primer lugar, nuestro futuro depende de nosotros mismos. La resolución de nuestros propios problemas radica principalmente dentro y no fuera del país. Sólo el trabajo duro, el sentido común y la sabiduría contribuirán a nuestro desarrollo. 

Ustedes, mis queridos belarusos, no se ofendan, pero si están sin hacer nada, con pereza, me veré obligado a empujarles bien seriamente. No puede ser que la culpa sólo es del poder y la población está bien. En varias ocasiones ya he hablado de eso. Antes de criticar a alguien, hay que mirar a sí mismo. ¿Acaso hayan hecho todo para que ustedes, sus familias, sus parientes y amigos y toda la nación sean felices y vivan bien? Es probable que no. Así que tienen que empezar con su propia reforma. Y si empezamos con nosotros mismos, vamos a parar de hablar sobre las reformas. Sólo vamos a vivir muy bien. Y no vamos a tener que establecer algunas metas de reforma encaminadas al cambio del sistema político y económico ya existente. 

Aún en los tiempos antiguos había un dicho: “Cuando el pueblo es unido, es invencible”. Todo nuestro camino histórico, así como nuestra experiencia nos obliga a mantener la armonía en la sociedad. Tenemos que ser un solo organismo inseparable, es decir aquel cuerpo monolítico, que se llama “el pueblo belaruso”. 

Estamos abriendo una nueva página en la historia de Belarús, que va a ser muy informativa e interesante. Para avanzar con éxito, tenemos que usar todas nuestras reservas. Tenemos que mostrar toda nuestra moderación, dedicación, determinación y talento. En resumen, mostrar nuestras mejores cualidades, el núcleo espiritual interior, a través del cual nuestro pueblo salía ganador en todas las situaciones. Porque él creía en sus fuerzas. 

Una vez más, queridos amigos, reitero que nosotros, por supuesto, queremos vivir bien. Llevar una vida buena es un deseo normal, es una exigencia normal de la gente al poder. Todos queremos más que eso, vivir muy bien, pero al mismo tiempo, digo una y otra vez, todo depende de nosotros mismos. Si trabajamos mejor, viviremos mejor. Es una fórmula simple que nadie puede negar. 

¡Queridos amigos! 

Soy un hombre común. Ustedes lo entienden muy bien. Nunca armaba un espectáculo. Siempre fui muy natural. Si participo en una obra o evento como un voluntario, me tomo una pala y trabajo junto con todos ustedes. Si juego al fútbol o hockey, lo hago de todo el corazón. Tampoco hago un espectáculo. Este es mi regla de oro. Si uno comienza hoy armar un show, mañana la gente va a entender quien realmente es, y la imagen será dañada. Soy una persona normal como cualquiera de ustedes y por lo tanto, puedo equivocarme. Pero siempre me pongo ante mí la tarea de no cometer errores de sistema. Juntos no vamos a equivocarnos. Había diferentes períodos en nuestra historia. Tal vez en algunos momentos hemos cometido errores. Pasará el tiempo y la historia dirá, el pueblo dirá quien ha tenido o no ha tenido razón. Pero, en mi opinión, no hemos hecho nada malo. Pero recuerden una cosa (ya sé que aquí están muchos de mis partidarios, si no todos): ¡Nunca les traicionaré! Soy una persona que  no es capaz de traicionar. Creo que es mejor que me maten en el campo de batalla, que me disparen, pero nunca voy a huir y traicionar a mi gente, mis ideas y todo lo que he prometido al pueblo belaruso. Y me gustaría declarar de esta tribuna: no lo he hecho en los años anteriores de mi servicio a ustedes, a nuestro país y esto nunca sucederá. 

Por último, siempre he defendido y defenderé a ustedes y a sus hijos. Sí, soy un hombre un poco duro y voy a exigir de la gente, lo que yo siempre he dicho, de mis subordinados, lo máximo. Pues tenemos que esforzarnos en esta vida muy difícil para que no nos hagan pedazos. Lo que fue a mediados de los años noventa del siglo pasado. Belarús Occidental y Oriental, la República de Polesiye. Si alguien ha olvidado, puede meterse en los años noventa y analizar. Entonces en un mes paramos con todas las complejidades y las tendencias malas, al elegir al presidente. Hemos cumplido con una obligación más importante ante el pueblo belaruso. Así que ya saben, si realmente no tienen suficientes fuerzas y necesitan la protección del Estado y el presidente, estaré siempre a su servicio. 

Por último. Entiendo que algunos votaron por mí de antemano. Esto es natural, sobre todo en las elecciones presidenciales. Tal vez alguien está dudando si han elegido a la persona apropiada. Ahora voy a explicar: ustedes votaron correctamente. No porque yo sea excepcional, no porque yo soy el más inteligente y no hay nadie más. En esta sala hay muchas personas que podrían ocupar el puesto del presidente de nuestro país. Ustedes han hecho bien, porque al votar ahora, nosotros no debemos nada a nadie. No hemos lavado el dinero en la campaña electoral y hemos gastado muy poco para celebrar estas elecciones. No he dado ningunas promesas en el Oriente ni el Occidente, ni en América, ni en África. Hemos celebrado estas elecciones de manera independiente. Como todos estos veinte años. Y, créanme, es el tesoro más grande, cuando el presidente gana elecciones gracias a la gente, cuando el mismo pueblo lo elige, cuando el dinero no tiene importancia y cuando no se gastan miles de millones de dólares para llevar a cabo la campaña electoral. Es el fundamento más importante de nuestro sistema electoral. Es por eso que esta elección es correcta y cuando ustedes, especialmente los jóvenes, en el futuro van a votar por su presidente, tienen que analizar que fuerzas están detrás del mismo.

Yo no tengo a nadie que está detrás y no tengo dinero, sólo tengo a ustedes, el pueblo belaruso. Y yo estoy dispuesto a servirle hasta que ustedes confíen en mí. ¡Muchas gracias a todos! 

Minsk. Palacio de la Independencia.

El 6 de noviembre de 2015

Hablan los participantes de la solemne ceremonia de toma 
de posesión del presidente de Belarús, Alexandr Lukashenko 

Sergei Lébedev, presidente del Comité Ejecutivo — Secretario Ejecutivo de la Comunidad de Estados Independientes (CEI): 

— La inauguración del presidente es un paso intermedio en el desarrollo progresivo de Belarús. Es una continuación de la política consistente de su país y, por supuesto, del presidente en cuanto al desarrollo, la creación de las condiciones encaminadas a la mejora de la vida de la gente, la educación y la cultura. Todos nosotros somos testigos de cambios positivos en la vida de Belarús. Y vemos que a pesar de las dificultades económicas al nivel global y las sanciones contra Belarús, el país se está desarrollando. A su vez, el pueblo belaruso en las recientes elecciones apoyó firmemente la continuación de este rumbo, brindando toda su confianza a Alexandr Lukashenko. 


Andrea Victorin, jefa de la Delegación de la Unión Europea en Belarús: 

— Espero que Belarús y la Unión Europea continúen desarrollando las relaciones en las áreas de interés mutuo. Y van a hacer esfuerzos conjuntos para ello. De hecho, Belarús y la Unión Europea tienen muchos intereses comunes, que se expresan en los proyectos conjuntos, que se refieren a las interacciones en la protección del medio ambiente y otras áreas. Ya he trabajado en Belarús en los años de 2000 a 2003 años, y mi deseo más grande fue regresar a su país. Estoy muy feliz de estar aquí. Me gusta ver cómo ustedes avanzan, quiero a su gente. Es impresionante como ha cambiado Minsk. Espero que tenga tiempo para recorrer todo el país. 


Leonid Kuchma, ex presidente de Ucrania: 

— Cada vez pasando por Minsk, me siento muy contento. Durante mi presidencia, he estado muchas veces aquí y puedo comparar. La ciudad de Minsk, en particular y su país, en general, se han cambiado mucho y ustedes deben estar orgullosos. Admiro la limpieza y el orden en sus ciudades y pueblos, así como los campos bien cuidados. También me encanta su arquitectura moderna. Me gustaría que similar estabilidad tenga mi querida Ucrania, así como todos los países del mundo. Los ucranianos ahora recorren un camino muy duro. Según datos –presentados por las Naciones Unidas– durante el conflicto militar en el país, fallecieron más de ocho mil personas. Pero es muy probable que esta cifra es aún mayor... 

Me complace saber que la ceremonia de la inauguración se está llevando a cabo en un lugar emblemático. Precisamente en el Palacio de la Independencia, durante las negociaciones del “Cuarteto de Normandía”, fueron sentadas las bases de la estabilidad, lo que a esta altura comienza a notarse en Ucrania con la retirada de las armas pesadas. 


Tsuy Tsimin, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Popular de China en la República de Belarús: 

— Creo que con la reelección del presidente, Alexandr Lukashenko, en nuestras relaciones será abierta una nueva página, y su desarrollo será aún más rápido. China y Belarús son muy buenos amigos y socios de confianza. Ustedes aprenden de nosotros, a su vez, nosotros aprendemos cosas útiles de ustedes. Y con razón. Nuestros pueblos están unidos por una fuerte amistad. Durante más de 20 años desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas la cooperación belaruso-china se está desarrollando de manera constante y dinámica y a partir del principio del respeto mutuo. El nuevo impulso nuestras relaciones lo han ganado después del intercambio de visitas mutuas al más alto nivel realizadas el año en curso. Los dos líderes alcanzaron un consenso importante, que está dirigido a fortalecer aún más la asociación estratégica integral. Vamos a seguir para avanzar en esta dirección. 


Ergali Bulegénov, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Kazajistán en Belarús: 

— Tradicionalmente, nuestros países forman parte de una asociación estratégica. Las relaciones entre los dos países se destacan por una comprensión mutua y confianza a nivel de los dos presidentes. Nuestros países apoyan plenamente todas las iniciativas de integración. Por lo tanto, tenemos muchos planes conjuntos. Por supuesto, la situación está empeorada por la crisis económica y financiera global. Pero con el tiempo esto pasará. Soy un optimista. En 2025, todos los problemas –relacionados con la apertura completa de nuestras fronteras para la entrada de bienes y mano de obra– serán resueltos. A su vez, la Unión Económica Euroasiática se convertirá en la asociación que tendrá mucho peso en el mundo. Ya hoy en día, la misma tiene importante peso político y muchos países intentan establecer estrechas relaciones con la Unión Económica Euroasiática. Pero cuando la Unión estará en su pleno funcionamiento, estoy seguro de que se convertirá en una de las más poderosas asociaciones interestatales en el mundo. 
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