Operación “D”

Para qué se necesita la denominación?

En el Banco Nacional la denominación la llaman un procedimiento puramente técnico. Es necesario reconocer que es de verdad así: el Estado simplemente cambia el dinero — saca de la circulación los billetes antiguos e introduce los nuevos. Dentro de unos meses muchos de nosotros no se acordarán de que hace poco utilizábamos los billetes con muchos ceros. De todos modos, en la primera etapa después del cambio del dinero será difícil evitar algunas dificultades, ya que incluso en los procedimientos técnicos el papel del factor humano puede ser muy significativo.



A la pregunta ingenua ¿para qué se necesita la denominación? es muy fácil encontrar la respuesta. Este procedimiento tiene muchas ventajas para la economía nacional. La principal consiste en el perfeccionamiento de la circulación monetaria. Después del 1º de julio en el país habrá menos efectivo y será más fácil contarlo.

En el Banco Nacional entre las ventajas de la reforma monetaria mencionan también el mantenimiento de la estructura óptima de billetes. Antes tuvimos el paso de 1-5-10, en la moneda de tipo 2009 es absolutamente otro: 1-2-5. Tal modelo en particular, lo emplea con éxito la Unión Europea en la circulación del efectivo.

Pero la ventaja principal de la denominación para el Estado es una considerable reducción de gastos para el servicio de la circulación del efectivo. El hecho es que durante la circulación los billetes se gastan poco a poco y el Banco Nacional los elimina regularmente imprimiendo los nuevos. Los billetes de bajo valor nominal (100, 500 rublos) se gastan más rápido que los billetes de alto valor nominal. Por ejemplo, para desgastar los billetes de 100 y 500 rublos se necesita sólo medio año. Cuando el dinero en metálico entre en nuestra vida, los gastos para la producción de billetes se reducirán decenas de veces.

— El mensaje principal del Estado que inició la denominación consiste en que los precios en nuestro mercado de consumo no crecerán tanto como en los años pasados, asegura el profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Estatal Belarusa, Mijaíl Kovaliov. — Óptimamente, el crecimiento anual de la inflación en caso de tales reformas debe constituir el 3-5 %, de momento tenemos un poco más, pero es evidente que en los próximos años a este índice se prestará mucha atención. Lo importante es saber qué es prioritario y qué es secundario. En el Banco Nacional por ejemplo, consideran que la denominación ralentizará el crecimiento de la inflación. Según los pronósticos del ente, para 2020 la inflación constituirá el 5 %, ahora la cifra comprende el 12 %.

Con el colega está de acuerdo el miembro de la Comisión Permanente de la Cámara de Representantes de la Asamblea Nacional, Valeri Borodenia. Según su opinión, es el mejor tiempo para celebrar la denominación.

— Como confesaron hace poco en el Banco Nacional, se planeaba celebrar la denominación ya en 2009, pero la crisis de 2008 impidió hacerlo. Luego durante varios años había saltos de la economía y ahora cuando la inflación realmente viene reduciéndose y simultáneamente en el país viene optimizándose la legislación antimonopólica, es necesario actuar. Claro, con la reforma monetaria se redondean los precios. Pero hace poco el Presidente declaró que el Estado vigilará el crecimiento de precios.

¿Qué cosas puede provocar la denominación? Serán inevitables las colas en las tiendas, centros de servicios comunitarios, taquillas de billetes. Pueden activarse los estafadores. Así que es mejor no cambiar el dinero de modo privado y tratar con más atención los pagos y cobros. Sin embargo, en este caso el llamamiento del Banco Nacional a conocer de vista su dinero es actual como nunca.

A propósito

¿Dónde cambiar los billetes antiguos por los nuevos?

La denominación comenzó el 1º de julio en correlación de 10 000 a 1. Las monedas antigua y nueva estarán en circulación paralela hasta finales de 2016. Los billetes antiguos se considerarán inválidos sólo desde 2022. Desde el 1º de enero de 2017 hasta el 31 de diciembre de 2019 los billetes antiguos será posible cambiarlos en cualquier banco del país, en los siguientes dos años — sólo en el Banco Nacional (o sus departamentos provinciales). Con todo eso hace falta recordar que si usted tiene intención de cambiar la suma igual o mayor de 1000 valores base, tendrá que presentar su pasaporte.

Páginas de la historia

Denominación en la Unión Soviética y Belarús: ¿cuándo y cómo?

1947. Fue anulado el sistema de racionamiento de los tiempos de guerra y fueron cambiados los billetes de la tesorería por los nuevos billetes en proporción de 10:1. Las cajas de ahorros cambiaban hasta 3000 rublos según el tipo de cambio especial de favor de 1:1, las sumas más grandes — con el coeficiente reductor. Los billetes antiguos perdían su valor después del 29 de diciembre (la conversión comenzó el 16 de diciembre), las monedas metálicas no fueron sometidas al cambio.

1961. En aquel período se celebraba el cambio en proporción de 10:1. Para las monedas metálicas de 1, 2, 3 kopeks no se cambió nada — se quedaron en la circulación. Resulta que en 13 años el valor de monedas de cobre creció 100 veces. Las monedas de 5 y 10, 15 y 20 kopeks se cambiaban igual que los billetes. El dólar estadounidense antes de esta reforma costaba 4 rublos, después — 90 kopeks.

1991. En aquel año cambiaban los billetes de 100 y 50 rublos a causa de “la lucha contra los ingresos no laborales de la población y el dinero falso”. Así era la versión oficial, aunque la así llamada reforma “de Pávlov” iniciada por el ministro de Finanzas, Valentín Pávlov, perseguía el objetivo más pragmático — suspender la creciente brecha entre los grupos sociales más ricos y más pobres. Las limitaciones durante el cambio en 1991 eran absolutamente crueles: la posibilidad de cambiar mil rublos per cápita existía sólo durante tres días — del 23 al 25 de enero. Fue limitado también el retiro de efectivo en Sberbank — como máximo 500 rublos al mes para un ciudadano.

1994. En 1992 en Belarús apareció el nuevo dinero — bien conocidos “liebritos”, “ardillitas”, “castores”, “onzas”, “uros”… Pero mientras se producían los nuevos billetes se desató la inflación. Como resultado, crecieron mucho los precios, por eso decidieron aumentar también el valor de nuevos billetes, añadiendo mentalmente un cero a la cifra en el billete. Por ejemplo, el famoso “liebrito” de 1 rublo, en la práctica significaba 10 rublos. Así, en 1994 en los billetes eliminaron un cero (que en realidad nunca existía) y de ese modo recalcularon los precios de mercancías y servicios.

2000. La inflación después de la denominación anterior no desapareció. Dentro de cinco años los belarusos se convirtieron en millonarios — para 1999 ya circulaba el billete de 5 millones de rublos. Fue tomada la decisión de celebrar la segunda denominación, y en 2000 el país ya tenía el nuevo dinero sin tres ceros.

Aleksandr Benkovski
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Автор фото: Артур ПРУПАС
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