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A pesar de la abundancia de ofertas nacionales, la cocina rusa en Minsk hoy en día está apreciada mucho
Nuestros países, siendo vecinos de toda la vida, durante su historia común lograron entrelazarse con la cultura, la mentalidad y la forma de vida que casi nadie en Belarús se pone a pensar, donde termina la cocina local y comienza la rusa. En su momento, la moda a la cocina “alta”, como el esturión y el caviar, en la tierra belarusa la propagó la emperatriz, Catalina II. Ella generosamente entregaba a los nobles rusos las tierras recién adquiridas, y los señores –Potemkin, Rumyantsevy-Zadunyskiye y Pushchiny– traían sus cocineros y hacían acostumbrarse a los sabores preferenciales de Moscú y San Petersburgo. 

La cocina campesina “baja” por todos lados fue igual. Lo más importante que fuera nutritiva y abundante. 


Te llevaré a la tundra 

“Expedicion” es uno de los restaurantes rusos más populares en Minsk. Actualmente, para “probar el sabor del país vecino” hace falta reservar de antemano la mesa el restaurante, “Expedición”. No es nada sorprendente, pues es el único restaurante en Belarús de la “cocina del norte”. 

Además de eso, este restaurante ofrece a sus visitantes no sólo la comida auténtica rusa, sino permite sentirse un romántico del norte: explorador polar, geólogo o cazador. En resumen, es un restaurante más bien para hombres, aunque aquí vienen familias enteras y grupos de amigos. 

“Expedición” no solo es la comida, sino también un estilo de vida. Desde la entrada pavimentada con piedras que simbolizan el infinito, se pone claro: “todos tendrán suficientes caminos”. El piso en la primera planta está decorado con el mapa de las regiones del norte de Rusia. En el rincón está puesto como una decoración esquí forrado con piel de oso, el trineo, en el que, como yo entiendo, descansa de los “abrazos” de los niños el conejo Fedor. 


“Polo del Frío” en la mesa 

Mientras me invitan a pasar para ocupar mi mesa, casi me choco con una muchacha en una chaqueta de camuflaje y un fusil en el hombro. Es la camarera: la “temporada de caza” se declara cuando los invitados piden “Shulyum”: especial sopa del cazador preparada de todo lo que se logró “cazar” este día. 

El menú de aquí es para verdaderos gourmets: los crepes con caviar hay en todas partes, pero los platos rusos del norte sería poco probable comer en otro lugar. Además de eso, en el restaurante, “Expedición”, casi todos los platos se los presentan como un show teatral que impresionan mucho con su sabor nórdico bien exótico para nuestra región. Por ejemplo, su pedido puede ser traído en un enorme bloque de hielo o en un recipiente de aluminio muy sencillo, que, al parecer, está acompañando a su dueño-geólogo durante sus expediciones ya durante muchos años. 

Si hubiera elegido el plato de ave, el cocinero lo prepararía aquí mismo, en un horno abierto, “al sazonarlo” con un montón de cuentos bien divertidos. 


Además de eso, los visitantes tienen la posibilidad de probar postres de zarzamora y mora, así como licores preparados con hierbas silvestres que crecen en la taiga de Siberia. No me atreví a pedir el helecho frito, pero probé “pelmeni” negros. 

El plato más popular del restaurante, “Expedición”, es el pescado de río o la carne congelados, que el cocinero corta con mucha habilidad con un cuchillo, en láminas muy finas. No hace falta demorar en comer estas delicias para que el producto no tenga tiempo para calentarse. 

Decidí probar una mermelada de piñas, pues nunca antes he hecho, acompañada del sabroso té de hierbas silvestres. Cerré los ojos e imaginé que me sentaba en una cabaña en el bosque, y detrás de la ventana pasaba tormenta de nieve y aullaban lobos... 

Pero al abrir los ojos, vi la civilización: en las paredes estaban puestas enormes pantallas con los videos sobre la vida de los viajeros en las expediciones. El tema de los viajes aquí es principal, porque la historia de este restaurante en su momento comenzó justo después del viaje: uno de los propietarios del restaurante (a propósito, las filiales de “Expedición” también se encuentran en Moscú y Novosibirsk – Aut.) en la camioneta todoterreno pasó por toda la Rusia en menos de veinte días. Se quedó tan impresionado por el recorrido de aventura invernal, “Expedición-Trophy”, que sus recuerdos sobre el Extremo Norte llevaron al concepto del restaurante de la cocina polar. 


Irina Kazakova, organizadora de giras artísticas: 

— Organizo actuaciones de muchos artistas rusos en Belarús. La lista de exigencias rara vez contiene algo exótico o específico: los artistas rusos prefieren platos dietéticos moderados. Las personas reconocidas –que viajan mucho– comen comida sencilla, pues si uno experimenta muchos sabores, su organismo puede fallar en un momento inesperado. Por supuesto, pasando por Belarús por primera vez, los visitantes quieren probar algún plato típico. Por lo que nunca he buscado esturión o cangrejos para ellos. Es mejor pedir estos productos en Astracán y Kamchatka. Por ejemplo, el famoso actor ruso, Alexei Maklakov, cuando viene a Minsk, necesariamente pasa por su restaurante favorito, “Vasilkí”. 

Rogneda Yurgel
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