Los verdaderos hijos de la Patria

Discurso del presidente de la República de Belarús, Alexandr Lukashenko, en la ceremonia del juramento a los militares
Discurso del presidente de la República de Belarús, Alexandr Lukashenko, en la ceremonia del juramento a los militares


¡Soldados y sargentos, cadetes y suboficiales, oficiales y generales! 

¡Queridos compatriotas e invitados! 

Ser el Jefe del Estado es una gran e inmensa responsabilidad ante el pueblo y la Patria. 

La toma de posesión para el presidente es siempre una nueva etapa en la vida del país y el próximo período histórico, con el cual la sociedad liga sus esperanzas para el futuro. 

Juntos hemos hecho mucho en el difícil camino de la formación y el desarrollo de nuestro país. 

En esta labor nos unía el amor a la Patria, la confianza en nuestras fuerzas y el deseo de lograr el bien para todos. Todos estos años, el sistema de la seguridad nacional ha sido el garante de la protección del trabajo en la paz del pueblo de Belarús de cualquier amenaza. 

Hoy en día, Belarús es el miembro de pleno derecho de la comunidad internacional y está lista para defender su soberanía. 

Es un país de altos estándares sociales, que proporciona la estabilidad y la concordia civil. 

Siendo el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Belarús pongo por encima de todo la intención de poner la protección de los intereses de nuestro país y sus principios constitucionales y la integridad territorial. 

El mundo que nos rodea pasa por una situación difícil. Lo que ejerce una influencia negativa en Belarús. Pero vamos a mantener nuestro país. 

Valoramos nuestra Patria. Vamos a estar unidos, consistentes y persistentes en la construcción del mismo y decididos en defensa de los intereses nacionales. 

Siempre hemos declarado, declaramos y vamos a declarar: nunca hemos amenazado a nadie ni vamos a amenazar. Nuestro objetivo militar es proteger nuestra pequeña parcela de tierra, donde vivía antiguamente uno de los pueblos. Somos una nación hermosa y educada. Nosotros nunca entregaremos nuestra tierra a nadie, tampoco vamos a amenazar a nuestros vecinos y otros países. No necesitamos nada ajeno, pero no nos damos por vencidos. 

Debemos recordar, sin amenazar a nadie, como decía nuestro gran ancestro: quien con una espada vendrá a nuestra tierra, morirá de esta misma espada. Para ello, en primer lugar, sirven los militares. 

Vamos con sus vidas defender nuestra tierra, nuestras familias, a nuestros hijos, a nuestros familiares y seres queridos. Siendo hombres, no debemos dejar que invaden nuestra tierra y abusen a nuestros niños, ancianos y mujeres. Debemos proteger con nuestras vidas nuestro país, donde vive una nación próspera y feliz. 

Nuestro país seguirá cumpliendo plenamente con sus compromisos en cuanto a la preservación de la paz en el marco de los tratados y acuerdos internacionales. 

La seguridad del futuro de Belarús depende sólo de nosotros y de nadie más. 

Para el desarrollo exitoso del país, contamos con todo lo necesario: cultura nacional de muchos siglos, valores morales eternos, importante potencial económico y científico. Y lo más importante que nuestra gente es laboriosa, hermosa y amigable. 

Hoy en día, aquí en estas filas están los representantes de todas las estructuras de poder del Estado, que pueden garantizar la paz para y el creativo trabajo. 

Estoy seguro de que con su protección segura., todos juntos vamos a superar todas las dificultades y resolver las tareas más ambiciosas en beneficio de nuestro hogar común: la República de Belarús. 

¡Viva el laborioso pueblo belaruso y nuestros gloriosos defensores de la Patria! 

¡Hurra!

Minsk. Plaza de la Bandera del Estado. 

El 6 de noviembre de 2015 
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