La huerta antártica

Los científicos belarusos han aprendido a cultivar hortalizas en el continente helado

Los científicos belarusos han aprendido a cultivar hortalizas en el continente helado. Los exploradores polares rusos son los primeros que aprecian este logro


La huerta polar belarusa representa dos invernaderos en miniatura de unos dos metros cuadrados cada uno aproximadamente. Pero de hecho, es el complejo biológico de alta tecnología de la productividad elevada de cultivo de lechuga, eneldo, perejil, albahaca y otras hierbas aromáticas. La tecnología de producción verde fue desarrollada por expertos del Centro de Diodos de Luces y Tecnologías de Optoelectrónica de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús y el Instituto de Botánica Experimental Kuprévich de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús. Los científicos suministraron semillas a los agricultores antárticos, así como el sustituto especial del suelo y dieron instrucciones cómo utilizar los invernaderos.

— La huerta antárctica cumplió con nuestras expectativas y yo agradezco mucho a sus desarrolladores, dice el jefe de la séptima expedición antártica belarusa, Alexei Gaidashov, que acaba de regresar del continente helado. Las hierbas frescas en la mesa de los exploradores polares es una gran cosa. La huerta es experimental, su potencial no es muy grande, pero planeamos aumentar el área de cultivo.

Además de eso, esta innovación fue apreciada mucho por los colegas rusos que ofrecieron a los exploradores polares belarusos a usar gratuitamente la base, “Montaña Vespertina”, que se mantiene desde la era soviética. “Nosotros ofrecimos a nuestros invitados de honor hierbas frescas en toda su variedad”, contó sonriendo Alexei Gaidashov.

A propósito, las estaciones polares rusas no tienen nada parecido. A su vez, el cultivo de plantas verdes en las estaciones polares de los países como EE.UU., Francia, Italia, China y Gran Bretaña es una cosa común. En este caso el mismo diseño de la estación comprende también la construcción de los invernaderos en la hidropónica.

— El sistema de iluminación –que gracias a un espectro de emisión especial de luces ofrece un aumento significativo de la productividad– es el secreto más importante de nuestra huerta de alta tecnología, explica la directora interina del laboratorio del Instituto de Botánica Experimental, Liudmila Obukhóvskaya. Las reacciones distintas en las células vegetales están impulsadas con ayuda de las ondas de diferentes longitudes. Por lo tanto, la biosíntesis de la clorofila, el transporte de electrones y la regulación del crecimiento vegetal se realizan utilizando radiación en algunas partes del espectro, el control de la formación de semillas en otras y el desarrollo de las raíces en el tercer lugar.

Haciendo distintas manipulaciones con las ondas de diferentes longitudes puede ser cambiada la velocidad de acumulación de hidratos de carbono y vitaminas, así como la tasa de producción de proteínas.

La revelación de los secretos de la “cocina natural” ayudó a crear lámpara de diodos de luces que toman en consideración las características específicas del desarrollo de las especies de plantas en comparación con las lámparas tradicionales. Pues si el objetivo es sólo para ganar una biomasa máxima, como por ejemplo, de lechuga, como en el caso del invernadero antártico, se requiere un espectro. Y si es necesario obtener cosecha, por ejemplo, de tomates, hace falta centrarse en una relación diferente de las áreas del espectro. Pues la actual expedición polar belarusa, al igual que anteriores, es del corto plazo, el invernadero –diseñado sólo para el cultivo de las verduras– conviene a los exploradores polares. Las legumbres simplemente no tendrán tiempo para madurar. Pero cuando se trata de la presencia durante mucho tiempo en la Antártida, los científicos estarán dispuestos a ofrecer otras versiones de los módulos.

El invernadero antártico es sólo un caso particular de la aplicación de nuevas tecnologías y la oportunidad de probarlas en condiciones extremas. Pero los beneficios factibles los científicos se los esperan obtener una vez introducida en masa la iluminación inusual en invernaderos industriales. Así fueron creadas las lámparas especiales para tomates. Además de eso, en la fábrica de vegetales de Minsk a partir de enero se están llevando a cabo las pruebas piloto de la línea de producción de casi un kilómetro de extensión. Si la eficiencia económica del proyecto está a la altura –de lo que los socios no tienen ninguna duda– muy pronto nuevas tecnologías serán utilizadas en los invernaderos belarusos.


A fondo


Según el Tratado sobre Antártica, cualquier país con fines de investigación tiene derecho a crear su propia estación en el área más al sur de la 60° de latitud sur. Hoy en día, 40 países tienen sus estaciones polares en la parte polar más sureña del planeta. En total, en Antártica están operando 45 estaciones científicas durante todo el año.

Belarús comenzó a realizar investigaciones antárticas a partir de 2006, pero hasta el momento no tiene su propia estación polar en el continente helado. Está previsto abrirla en un futuro muy próximo.

Dmitry Gómelsky
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