Irina Kopchinskaya: Para que oigan y vean a los belarusos…

La moscovita Irina Kopchinskaya, oriunda de la provincia de Grodno, obtuvo la Medalla Francisco Skorina por su actividad entusiasta

La moscovita Irina Kopchinskaya, oriunda de la provincia de Grodno, obtuvo la Medalla Francisco Skorina por su actividad entusiasta

Hace poco el Presidente de Belarús condecoró con la Medalla Francisco Skorina a la directora creativa del conjunto etnográfico-folklórico belaruso “Kirmash” de Moscú, Irina Kopchinskaya. “Ella obtuvo este premio por su gran aportación personal a la consolidación de los lazos culturales entre Belarús y Rusia”, cita el comunicado del servicio de prensa del Presidente belaruso.



En la prensa e internet hay algunos datos sobre la moscovita-compatriota que enriquece de modo original la cultura popular belarusa. Por ejemplo, en el periódico “Golas Radzimy” fue publicado el artículo “Cuando en un corazón hay dos Patrias” (24.01.2008). Entonces la Asociación para las Relaciones con los Compatriotas en el Extranjero “Ródina” celebraba un seminario para los jefes de grupos creativos de las diásporas belarusas en el extranjero y la señora Irina estaba entre ellos. En una entrevista de invitado ella comentó que el conjunto “Kirmash” surgió incluso gracias a su pasión por el traje nacional belaruso: “Reconstruyo los detalles del vestido antiguo buscándolos en las fuentes etnográficas. Mi colección no es tan pequeña: incluye doce modelos reconstruidos. Imaginé cómo luciría la combinación del traje y la canción en la escena y decidí crear un equipo amateur”. Entonces Irina precisó: “Yo nací en la capital, mis padres son moscovitas, pero mi abuelo es belaruso nativo”. Compartió también los futuros planes.

Y este año cuando en Moscú se desarrollaba otro congreso de la Autonomía Federal Nacional de la Cultura “Los belarusos de Rusia” el presidente de la comunidad, Valeri Kazakov, invitó a Irina Guérmanovna a la tribuna… justo durante el informe. “En el marco de la autonomía funciona un proyecto único — o tal vez la misma autonomía actúa en el marco de este gran proyecto… — hablaba con cierto humor el ponente. — Me refiero al trabajo titánico de muchos años de Irina Kopchinskaya. Y su conjunto inestimable”. El escritor famoso tanto en Rusia como Belarús, Valeri Kazakov, pidió al congreso “dar cinco minutos a Irina” para que mostrara a que se dedicaba. Para que todos oigan qué es nuestra verdadera canción antigua belarusa. También añadió: Irina no sólo canta, sino restaura las melodías de las canciones, los trajes belarusos, es decir, los trajes distintivos de diferentes regiones. Con ayuda de los trajes se puede suponer cómo lucía la gente durante las fiestas — ya que nuestras abuelas y bisabuelas no se vestían así cada día.



¿Por qué nos parece que en el asunto de “trajes” tanto como en el trabajo de Irina Kopchinskaya son importantes la paciencia, precisión y minuciosidad? Así que por desgracia en algunas comunidades del exterior los conjuntos artísticos tienen a menudo los problemas con trajes populares belarusos. Incluso en Belarús hay muchas pruebas de los conjuntos, solistas de todo tipo de salir a la escena en “estilo popular” sin ahondar en las particularidades de las tradiciones populares belarusas del vestido. Y en las fotografías que aparecen en la redacción a veces ves una profanación vulgar y no los trajes populares con una mezcla insulsa y brusca de estilos y colores que es atípica para las tradiciones belarusas. Por lo tanto, es muy importante que alguien sabiendo las tradiciones pueda dar un ejemplo a otros.

Pero volvamos al congreso de la Autonomía Federal Nacional de la Cultura. La moscovita nativa saludó a todos en belaruso: “¡Buenos días, compañeros! Felicito a todos con motivo de esta entrevista!”. Luego comenzó a hablar en ruso. Prestó atención a que está vestida de un traje de sus antepasados de la provincia de Grodno. Recordó que lleva 20 años haciendo las copias de trajes tradicionales belarusos de diferentes regiones del país en cooperación con los etnógrafos de Belarús. En particular, son los colaboradores de la Academia Nacional de Ciencias, también la cátedra de etnología de la Universidad de Cultura y Arte Estatal Belarusa: Tatiana Pladunova y Viacheslav Kolotséi. “El enlace especial del traje popular y las canciones — las últimas las recibimos de nuestros especialistas principales — se percibe con gran interés también aquí en Moscú, en varios festivales, — dijo Irina. — Llevamos casi 10 años viajando regularmente a otros lugares. Gracias a los trajes y las canciones muchos ven y oyen: hay una lengua belarusa distintiva con cuatro dialectos principales, conjuntos especiales de trajes belarusos… Este año nuestro conjunto celebró el 20º aniversario, está formado por cuatro cantantes — desde su fundación, belarusohablantes. Hoy en día aparte de mí son Tatiana Grékova, Olga Yatskova, Galina Ivanova y Liudmila Máslennikova. Nos esforzamos, cantamos las canciones en diferentes dialectos. Hacemos mucho para que a los belarusos les vean y oigan en Moscú. Tenemos preparados ya 16 programas etnográficos”. Irina Kopchinskaya cantó como ejemplo en diferentes estilos dos coplas de las canciones grabadas en diferentes regiones, le aplaudieron los delegados e invitados del congreso.



A finales de septiembre cuando en la Embajada de Belarús en Moscú se inauguraba el Centro de Negocios y Cultura a los altos invitados les daban la bienvenida las artistas aficionadas del conjunto “Kirmash”. Irina Kopchinskaya presentó un interesante vídeo (como ella lo llama, aunque los trajes se demuestran en vivo por las participantes del conjunto) con cinco trajes tradicionales belarusos de diferentes regiones del país. En la capital rusa el arte del conjunto y su líder sigue siendo muy actual, tanto como en Belarús. Por ejemplo, el conjunto “Kirmash” participó en el primer Festival de Arte de los Belarusos del Mundo que tuvo lugar en 2012 en Minsk y Vítebsk. Las vías periodísticas nos unieron más con Irina precisamente en Moscú. Quisiéramos enterrarnos más de su trabajo. La conversación como nos parece resultó interesante.

— Irina Guérmanovna, oía varias veces que creando los trajes populares usted utiliza en particular, los diseños y bocetos del famoso investigador Mijaíl Romaniuk…

— Sí, no puedo evitar las obras del especialista tan famoso. Tengo también muchas otras diapositivas, fotos en las cuales con detalles se ven las muestras valiosas de los museos etnográficos regionales belarusos. Por cierto, yo sé que el patrimonio creativo de Romaniuk lo usan también los jóvenes pintores de Rostov del Don con los cuales a su vez trabaja el pintor belaruso Vladímir Bantsévich.

— A propósito, el señor Bantsévich es autor de libros interesantes para los niños, proyectos culturales ruso-belarusos, lleva muchos años encabezando la Unión de los Belarusos del Don. ¿Y qué, sus discípulos dibujando los trajes populares belarusos usan los bocetos del investigador?

— De todos modos oí hablar de eso. Fue publicado una bonita colección con las obras y dibujos de aquellos niños. Y creo que es genial que haya tal atención por parte de los jóvenes a los trajes populares belarusos. Yo también utilizo las prácticas de Romaniuk. Creo que es el patrimonio cultural común de todos los belarusos.

— Se puede decir también que Mijaíl Romaniuk es un sabio intermediario entre los propietarios de trajes auténticos cada vez más raros y los pintores modernos, diseñadores, modistos. Probablemente hacía sus esbozos al natural…

— Tengo los álbumes interesantes de Mijaíl Romaniuk “Los trajes populares belarusos” publicados en Minsk en 1981 y 1992, “Los conjuntos de trajes populares belarusos” (2003). Uno de ellos en los años 80 Romaniuk lo hizo con Víktor Góvor — las últimas diapositivas. Quisiera notar que en el álbum entró sólo una parte y las no usadas las tengo yo: las entregó la viuda del fotógrafo, periodista, escritor. Describió de una manera interesante los oficios belarusos: restauraba la herrería, la cerámica — todo intentaba hacer con sus propias manos. Por cierto, el 20 de octubre de 2012 organizamos una velada conmemorativa dedicada a Víktor Góvor: mostramos unas 600 diapositivas y todas tenían un original acompañamiento musical. Celebré un ciclo entero, más de 20 entrevistas de literatura y música “Conozcan: Belarús” en los centros culturales y las bibliotecas de Moscú. Víktor Antónovich, oriundo de Vetka (famoso centro regional en las afueras de Gómel), se trasladó a Moscú en los años 70. Yo a propósito, tengo en la colección un traje de Négliubka, habrá también uno de Vetka — prácticamente de aquellos lugares. Aunque en Moscú oí también lo siguiente: ya que en Vetka y en aquella región sureña de Belarús muchos tienen las raíces familiares de viejas creencias, esto habilita a los rusos para decir que Gómel es la tierra tradicionalmente rusa. Por ejemplo, el conjunto de Moscú “Narodny Prázdnik” en su proyecto “Funerales de la flecha” presenta la tradición de Polesie como “tradicionalmente rusa” (aunque proviene de la provincia belarusa de Gómel) y enseña a todos los interesados el canto popular, y con todo eso realmente altera las palabras belarusas. Salió un audio álbum donde las canciones belarusas se presentan como rusas. A mis observaciones me responden: “¡Qué importa!”.

— Sólo de los ignorantes se puede oír de la tierra tradicionalmente rusa de la provincia de Gomel... Es fácil dirigirse a la historia de Vetka y toda la región para darse cuenta de quiénes son dueños tradicionales y quiénes son visitantes. A propósito, aún más tiempo que los viejos creyentes allá vivían los judíos — en Túrov, Réchitsa, Gómel… Los rusos, judíos, tártaros, ucranianos, representantes de otros pueblos desde la antigüedad viven en Belarús en paz y armonía. ¿Por qué los viejos creyentes echaron raíces en la tierra belarusa? Ya que los belarusos como se sabe tienen una gran experiencia de la vida multiconfesional y multinacional. Los viejos creyentes huyeron de Rusia allá donde podían profesar su religión. Llegaron a Belarús como huéspedes, de hecho, los belarusos les defendieron, albergaron, dieron la oportunidad de vivir y desarrollarse. No destruyeron su religión, cultura: así prosperó… Pero volvamos a los trajes. ¿Cómo usted llama lo que hace?

— Nuestros trajes es una reconstrucción. Se reconstruyen según las muestras belarusas que se guardan en los museos de etnografía territorial, etnográficos: punto por punto. Porque tengo fotografiadas aquellas muestras.

— ¿Pero cómo es posible? ¿Acaso usted tiene que hilar lino para que luego tejer una tela? Para esto se necesita el telar y otros accesorios…

— No, no soy hilandera ni tejedora… En este caso se recuperan no las tecnologías sino los colores y formas. Precisamente el corte y la forma de trajes corresponden a los trajes q fabricaban antes. Y como los fabricaban se puede verlo en el álbum valioso “El traje popular belaruso: corte, bordado y puntos decorativos” de Olga Lobochévskaya y Zinaída Zímina (Minsk, Belarúskaya Navuka, 2013). Y la factura de la tela en mis conjuntos es diferente, aunque claro que me esfuerzo por seleccionar la más cercana al original. Sin embargo, no sigo el camino de reconstrucción total, porque para eso no bastaría y toda mi vida. Tomo el lino moderno, tela de que se cortan y cosen los elementos del vestido. En la tela hago una profunda imitación de la obra tejida (!) a mano, la bordadura la hago también yo. Como resultado, tenemos la similitud máxima con las muestras auténticas. Con todo eso no son imitaciones como puede pensar alguien. Llamo tal trabajo como la creación de una vídeoserie. Es mi gran afición.

— De todos modos, ¿ahora es especialista en trajes belarusos?


— No, soy aficionada... Aunque si decir sinceramente, ya entiendo bien en las particularidades de la imagen y el corte. En Belarús a esto se dedican las famosas especialistas en arte: Olga Lobochévskaya, Zinaída Zímina, María Vínnikova. Y yo no puedo abarcar todo. Veo una muestra determinada y decido: puedo restaurarla o no. Busco colores, para el análisis utilizo todo lo que puedo encontrar en una cierta región. Presto atención también: si el dibujo del tejido es apretado o no. Y otros detalles. Partiendo de eso elijo de un montón de diferentes telas la necesaria y hago un traje. Ya tengo hecho más de diez trajes. Y como no soy muy rica, entonces colecciono diferentes “trapitos”, y la gente trae: lo que puede ser útil en el trabajo. Yo hago también dibujos de papel y luego algunos de ellos los regalo a la gente buena…

— ¿Y cómo se gana la vida?

— Gracias a la cultura alemana, idioma alemán y sus dialectos. Sin embargo, 20 años trabajé en el complejo de defensa: elaboraba los equipos de radio y electrónica. Cuando a principios de los años 90 la industria de la defensa cayó en picado, terminé los cursos en la Universidad Estatal M.V. Lomonósov de Moscú recibiendo la licencia para enseñar el idioma alemán y se hice profesora. Trabajaba en la escuela adjunta a la Academia de Ciencias Pedagógicas, en una escuela Waldorf, en las escuelas especiales de alemán. Por cierto, a algunos de nuestros proyectos, sesiones de fotos incorporábamos a los niños del liceo Nú. 1571, donde antes enseñaba el alemán. Y ahora llevo ya 6 años dando allí las clases según el programa “Dibujos de papel belarusos” elaborado por mí. Mirad, aquí en la foto está un hermoso conjunto de traje de Grodno. A propósito, el liceo Nú. 1571 de Moscú forma parte de la “Hermandad de liceos” junto con los centros docentes similares de la provincia de Grodno, allí hay un museo de la cultura ruso-belarusa, los liceístas de Belarús visitan a los connatos en Moscú y viceversa. Así que no es casual que trabajo precisamente en este liceo.

— ¡Es interesante! Por cierto, de la provincia de Grodno, de las afueras de Skídel provienen las raíces de algunos antepasados del famoso geneálogo de Moscú Stanislav Dumin — el periódico “Golas Radzimy” publicó sobre él un artículo titulado “El romántico enamorado de los archivos” (04.10.2012).

— Gracias por la sugerencia. Tal vez pueda ayudarme a aprender más sobre los nobles polacos Gubarévich del escudo RADWAN — puede ser que allí hay raíces de mi familia. En 2011 recibí los así llamados documentos represivos y se necesita la identificación de mi abuelo: le llamaban Stepán Ósipovich Gubarévich-Gubarenia. Tengo preparado un artículo para el almanaque “Skarynich” sobre los documentos de archivo: una historia de su vida, período de olvido y recuperación de la memoria. Puede ser que en 1913 se llamaba a sí mismo Gubarenia trabajando en la Compañía Naviera de Petrogrado. En 1921 en los documentos ya tiene el nombre doble. Era originario de la aldea Kashúbintsy ubicada a 10-20 kilómetros de Skídel en el río Kotra. Nací como Gubarévich, los belarusos tienen un apellido similar más: Uborévich.

— Sabemos que usted mantiene contactos creativos con el famoso folklorista, etnoculturólogo Iván Kruk. ¿Cómo nacieron?

— Nos conocimos en Minsk durante los cursos para los jefes de las comunidades creativas del extranjero: intervenía ante nosotros. Yo era una estudiante minuciosa, atenta, hacía preguntas. Asistí a los cursos ya unas cuatro veces. Iván Ivánovich visita las ferias del libro en Moscú. Cuando nos vemos tenemos de qué hablar, diferentes temas culturales y nacionales a discutir. Hablando sinceramente, es él quien me ayudó a comenzar a entender mi origen belaruso.

— ¿Si ha cambiado su conjunto con el tiempo?


— No mucho. Hay cuatros personas ya desde el año 1994, desde el 1997 el conjunto se llama “Kirmash”. Todos crecieron, las madres tienen tres-cuatro hijos. De momento el conjunto se compone de ocho personas. Las “antiguas habitantes” son I. Betánova, E. Naryznyj, L. Sapiólkina, N. Selivérstova, T. Yeliséyeva. Actuamos mucho, organizamos los festivales: en la Casa de Nacionalidades en Moscú, el Distrito Administrativo del Noroeste de Moscú (Stróguino). Pero aquí hay un problema: a nuestro conjunto intenta venir a trabajar la gente que quiere sólo gallardear en la escena, quiere la gloria y aplausos. Pero se necesitan los etnógrafos, artistas, compositores. Los trajes claro que aparecen nuevos. Es un conjunto de traje de Gómel (muestra una foto), tengo todas las telas para reconstruirlo. Es un conjunto de traje de Slutsk — está reconstruido por completo. Las telas las guardo en 38 cajas para 38 diferentes conjuntos de trajes, no voy a hacer más. Está reconstruido por completo también un conjunto de traje de Kalínkovichi…

— ¿Da usted sus trajes para algún cine o presentación?

— No doy nada a nadie. Conscientemente. ¡Para que no alteren ni pierdan! En los lugares donde actuamos se ofrece la información que usamos las canciones y trajes de cierta región de Belarús. En el repertorio actual tenemos más de 400 canciones que logramos reunir en diferentes regiones descifrar las grabaciones. Están preparados 16 programas. Todos son diferentes. En general, para cada actuación escribo un programa, mencionando los nombres de los folkloristas, lugar de grabación, nombres de las cantantes rurales.

— ¿En la escena hay canciones y también actividades?

— Hay pocas actividades porque habitualmente en los conciertos hay poco tiempo para eso. Por ejemplo, en las colecciones etnográficas hay algunas frases, canciones sin notas. Para una fiesta concreta elijo las expresiones populares. Tomamos el folklore no grabado con acompañamiento musical. Calculé a más de 240 etnógrafos que trabajaban en esta esfera: reunían, grababan. Ahora es necesario volver atrás: en la lista de temas marcar dónde, quién, qué y cuándo grababa y dónde esto fue publicado. Entonces todo será sistematizado.

— En uno de los libros de Anatoli Statkévich-Chabagánov de la serie “Soy su hijo…” — es fácil encontrarlos en Internet, el autor los entregó también a la biblioteca de nuestra Embajada en Moscú — hay un artículo sobre la historiadora literaria Evláliya Kazanóvich. Es oriunda de Moguiliov, de la nobleza polaca, trabajaba en la Casa de Pushkin en San Petersburgo y era una de sus fundadoras. Apuntaba e investigaba las canciones populares belarusas, publicó “Dialectos de la región de Ozerany”, están en el libro. Esto podría ser interesante para usted.

— Gracias, voy a consultarlo. A propósito, yo también siempre estoy buscando algo, porque organizo las veladas al tema “Conozcan: Belarús”. Esto ocupa mucho tiempo, pero avanzo, conozco muchas nuevas cosas.



— En uno de los textos de Internet leí que una rusa en el concierto en la Casa de Nacionalidades en Moscú caracterizó su canto como “chusco, llamativo, partiendo de la terminología moderna incluso erótico”… ¿Qué piensa de tales apreciaciones?

— Es sólo la opinión de una diletante… Los profesionales al leerlo sólo se reirán. El estilo de canto de por ejemplo, Natalia Matylítskaya, y cómo intentamos cantar en el conjunto “Kirmash” se llama de profunda resonancia. En Rusia así cantan sólo en las tierras étnicas belarusas: regiones de Smolensk, Briansk, parte occidental de Kursk. Y el canto engolado, no de bajas posiciones es una braveza rusa. Aprendimos a cantar en belaruso auténtico en las aldeas belarusas, y el examen lo pasamos en Minsk a la docente de la cátedra de etnología y folklore de la Universidad de Cultura y Arte Estatal, Tatiana Pladunova.

— ¿En qué aparte de las muestras de museo se basan sus reconstrucciones de los trajes?

— En la colección de Víktor Antónovich Góvor hay 2,5 mil diapositivas, entre ellas 600 están digitalizadas, incluso a cuenta del escritor, activista de la diáspora belarusa en Moscú, Valeri Kazakov. Y este proceso continúa. Con el tiempo quiero el material valioso que guardo como memoria de la persona maravillosa e investigador regalarlo en formato digital a Belarús, a Gómel. Sería bien organizar allí una velada conmemorativa de Víktor Góvor como lo hice en Moscú.

— ¿Hay algunos proyectos más?

— Sí, hay. Planeo publicar un álbum retro bajo el título “El viaje por Belarús de los años 60-80”: cuando Víktor Antónovich hacía aquellas diapositivas. Planeo también arreglar algunas canciones no grabadas. Cantar, grabar, traducir al ruso… Y publicar una colección “Canta “Kirmash” belaruso”: 20 años”, añadiendo las fotos de los conjuntos de trajes y cuentos sobre algunas regiones. Una vez me dieron una colección folklórica de 1934. Los textos son interesantes, pero no hay notas. Recuerdo la música de una de las canciones, melodía — es que tengo el oído absoluto — y encontré en la colección las palabras que no sabía. Es necesario grabarla urgentemente.

— En Belarús algunos conjuntos folklóricos actúan en las ferias, divierten a los compradores. Así se crea la atmósfera alegre, festiva… ¿Participaba usted alguna vez en los actos de masas?

— Sí, participamos en la Navidad, intervinimos en la fiesta Kupalie en el parque Kuzminki en Moscú, los Días de la Escritura Eslava en las afueras de Moscú, las entrevistas navideñas en una de las iglesias católicas de Moscú. Participamos en las fiestas nacionales en Súzdal, Briansk. Pero el folklore puede ser diferente… Lo que hacemos nosotros según mi opinión, no se debe llevarlo a la plaza. Si lo llevamos, entonces esto ya es una mercancía. Nuestro arte es en cierto grado elitista, porque creo que la cultura nacional tiene una alta misión espiritual.


Hoy es tiempo para reconsiderar tradiciones


¿Qué piensan los especialistas de la experiencia del trabajo de Irina Kopchinskaya? ¿Si son muy valiosas en particular, para la cultura belarusa sus reconstrucciones de los trajes populares? Pedimos pensar en eso al famoso investigador, etnoculturólogo, folklorista y pedagogo, Iván Kruk. Ahora el autor de 15 monografías y artículos numerosos trabaja de redactor jefe en la editorial “Adukátsyya y vyjavanne”.

Se puede decir con seguridad que las obras de Irina Kopchinskaya son muy valiosas. Como por ejemplo, los famosos cinturones de Slutsk. En Belarús hay tal experiencia: la reconstrucción total de cinturones de Slutsk. Tales especialistas de renombre como Valeri Zhuk, Borís Lazuko consideran que eso es admisible y puede ser una marca. Claro que es necesario especificar: esto es auténtico, original y esto es una reconstrucción. La reconstrucción histórica la hacen también los armeros que reconstruyen las armas antiguas, armaduras. Si la reconstrucción está echa a alto nivel profesional y artístico — esto puede existir. Vamos a establecer la siguiente analogía. Nací mi nieto. ¿Cómo iniciarle en los cuentos belarusos y otro arte popular? Puedo recitar de memoria y leer libros, usar diferentes dispositivos modernos. Lo principal es que las tradiciones espirituales se transmitan de generación en generación.

A menudo en las entrevistas surgen disputas: si tenemos que por ejemplo, llevar camisas bordadas para conservar nuestra autenticidad belarusa. Afortunadamente, no hablan de los lapti… A veces contesto con broma: van en diferentes coches extranjeros y no en una telega del abuelo. Vayan en coches alemanes, americanos, franceses, coreanos y otros — pero lleven consigo su alma belarusa. Para que no sea demasiado “mundial”, sino siga siendo nuestra, belarusa, a pesar de todas las circunstancias exteriores. Con todo eso tengo que especificar: el vestido no es la última cosa en el mundo espiritual de la persona. Es algo que influye en el alma. Lo saben perfectamente por ejemplo, los actores que tienen diferentes disfraces en diferentes espectáculos.

Un momento más: no hace falta pensando en la cultura del vestido como se dice, mezclar lo profano y lo sagrado. Porque todo debe estar su lugar. Cada día se puede vestirse “como todos” y en la Navidad por ejemplo, poner nuestro traje auténtico. Y no vaya a ser que desde la escena vayamos a mostrar todo el folklore belaruso. ¡Será una gran profanación! No todo lo que tenemos dentro hace falta convertirlo en un espectáculo o “venderlo”. Recuerdo cuando llegamos con una expedición a la región de Lóyev de la provincia de Gómel. Las mujeres locales dijeron: “Vamos a rastrillar el río”. ¿Cómo es eso? Ellas salieron a una orilla, a la otra orilla salió otro grupo de mujeres. Era primavera, entre ellas había tres kilómetros de agua. ¡Y comenzaron a cantar! El canto se oía a través del río. ¿Cómo se puede reproducir tal belleza en la escena?

Conversaban Iván y Valentina Zhdanóvich
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