Es necesario llegar a la base económica común y normas sociales únicas

Sobre los principales temas del foro, nuestro columnista habló con el Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Rusia en Belarús, Alexander Súrikov

Sobre los principales temas del foro, nuestro columnista habló con el Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Rusia en Belarús, Alexander Súrikov



Photo: Paul Chuyko

— Señor Embajador, ¿qué papel desempeñan los foros de las regiones de Belarús y Rusia? En su opinión, ¿por qué deberíamos seguir desarrollando lazos regionales, en qué ve su relevancia?


— Como sabe, este foro es el tercero. Sus organizadores eran y siguen siendo el Consejo de la Federación y de la Cámara Superior del Parlamento de Belarús. El primer foro –que tuvo lugar en Minsk– fue algo nuevo para ambas partes. El segundo foro –celebrado en Sochi– resultó ser más amplio y representativo. Su importancia fue destacada por el hecho de que al foro se lo asistieron los presidentes de nuestros países. Esperemos que en el tercer foro –que tendrá lugar en Minsk– participen aún mayor número de empresas rusas y, por supuesto, serán representadas todas las regiones de Belarús. La preparación es muy seria. Creo que, además de la discusión de muchos temas más relevantes y urgentes, será firmada una serie de acuerdos entre las regiones de Belarús y Rusia.

Si hablamos de la eficacia de la cooperación regional, Rusia y Belarús se la toman muy en serio. Yo tuve la posibilidad de participar en la misma a finales de los años noventa del siglo pasado, cuando era el jefe de una de las regiones de la Federación de Rusia. Incluso entonces estaba claro que además de los aspectos económicos y sociales internacionales de interacción, las autoridades de Belarús apostaban por formar también lazos regionales entre las regiones de Belarús y Rusia. Por lo tanto, se trata de dos niveles de cooperación. Esto es bastante inusual, existe una cierta apariencia de tal interacción entre las regiones de Rusia y Kazajistán, pero no tan ampliamente.

Y eso es lo que vemos en la práctica: 80 sujetos de la Federación de Rusia de 85, a pesar del hecho de que los dos se han convertido recientemente en sujetos, se trata de la República de Crimea y Sebastopol, tienen algún tipo de acuerdos de cooperación económica, social y cultural con el Gobierno de Belarús o sus provincias. Entre la inmensa mayoría de las regiones de Rusia y el Gobierno de Belarús o regiones belarusas han sido creados los grupos que trabajan y determinan el desarrollo del acuerdo firmado por ellos.

Vamos a ver cómo progresa todo –con éxito o sin éxito– en términos de cooperación económica interestatal. Para mí es más fácil comparar, ya que he trabajado aquí bastante mucho tiempo. Así en 2006 el volumen de comercio entre Rusia y Belarús fue de 15 mil millones de dólares norteamericanos, de los cuales los nueve mil millones de dólares norteamericanos representaron hidrocarburos y seis mil millones comprendieron aquellos vínculos regionales entre empresas. Esto es lo que puede llamarse el negocio puro con un alto valor agregado.

Nos pusimos todos nuestros esfuerzos en la cooperación industrial y la integración de las empresas belarusas y rusas bien específicas. He aquí es el resultado de nuestra cooperación: el monto del intercambio comercial en 2012 fue de 44 mil millones de dólares norteamericanos, de los cuales 15 mil millones representaron hidrocarburos y el resto fue conseguido principalmente a través de la cooperación regional, es decir, recibimos el crecimiento desde seis hasta 29 mil millones de dólares norteamericanos. Los vínculos entre las empresas, así como la cooperación interregional crecieron hasta cinco veces. Es una economía viviente.

Hace falta señalar que en Rusia, durante este tiempo fueron creadas en torno a 30 empresas mixtas, en las que se utilizan partes belarusas. Por ejemplo, la planta de tractores de Saransk en cooperación con la empresa belarusa MTZ produce hasta cinco mil tractores. La empresa de maquinaria agrícola de Bryansk en cooperación con la planta, Gomselmash, fabrica tres mil cosechadoras. La fábrica de ascensores de Nizhny Nóvgorod junto con la empresa belarusa, Mogilevliftmash, hace un millar de ascensores. La planta de carbono técnico de Omsk completa la construcción de la empresa de carbono técnico en Moguiliov. Son los ejemplos de la cooperación y la integración económica entre las regiones rusas y belarusas.

Cabe destacar que estos lazos permitieron crear un gran número de nuevos puestos de trabajo para emplear a cientos de miles de personas, que proporcionan ingresos correspondientes a los presupuestos familiares, municipales, estatales, así como al fondo de pensiones, etc.

A base de las relaciones regionales también fueron creadas dos mil quinientas empresas mixtas con la participación del capital ruso en Belarús y más de mil empresas con la participación del capital belaruso en Rusia. Todo esto ayudó a aumentar el monto del intercambio comercial entre nuestros países, sin contar con hidrocarburos, desde seis mil millones de dólares hasta casi 30 mil millones de dólares norteamericanos.

Actualmente en los mercados mundiales los precios de hidrocarburos y en general de las materias primas, el metal, la madrea y los alimentos están cayendo. El volumen del intercambio comercial entre Rusia y Belarús se reduce ligeramente. Pero los empleos se mantienen. Las empresas trabajan, las producciones no se detienen y por lo tanto, se conservan los fundamentos básicos de la economía de los dos países.


Planta de tractores de Saransk trabaja en conjunto con MTZ

— Sin embargo, en el último foro de regiones fue formulada la tarea de considerar la interacción en cuanto a la superación de los efectos negativos en la economía. Es decir fue señalada una preocupación...

— Creo que nosotros debemos estar algo preocupados. Es verdad. Debemos entender que los precios de hidrocarburos se disminuyeron al igual que el costo de todas las materias primas. No podemos estimular la demanda de consumidores en el mundo. Pero tenemos también nuestros problemas internos que pueden ser objeto de discusión en el foro, incluso con la participación de los representantes de Rusia y Belarús.

Estamos trabajando muy activamente en cuanto a la restauración y la mejora de la imagen industrial de Rusia y Belarús. Además de eso, tenemos que atraer a los países miembros de la Unión Económica Euroasiática a participar en este proceso. Así que hay algo en que pensar. En Rusia es necesario restablecer, en Belarús elevar el nivel industrial existente, de lo contrario no vamos a poder seguir nuevas tendencias tecnológicas. Con eso las industrias básicas permanecen. No sé, tal vez pronto comiencen a hacer calcetines en la impresora, pero tractores, máquinas eléctricas, centeno o maíz nunca podrán ser imprimidos en una impresora aunque más sofisticada posible. Por lo tanto, la industrialización y el complejo agrícola son temas de la actual agenda. Es cierto que hemos cambiado nuestra imagen industrial, incluso en comparación con el período soviético, incluyendo el uso de la cooperación regional. Pero el mundo no se detiene.

Vemos lo que ahora está sucediendo en la economía global. En el ámbito económico mundial cada vez más dominan las grandes empresas multinacionales. Pero en los últimos años se cambia la estructura política de este dominio. Por ejemplo, se trata del acuerdo comercial trasatlántico, que los Estados Unidos están analizando con la Unión Europea. Además de eso, ya ha sido firmado el acuerdo transpacífico. Resulta que a Rusia y Belarús, así como a nuestros socios de Eurasia, de dos lados “van a comprimir” los gigantes multinacionales.

No olvidemos que Rusia es el miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Belarús pronto también formará parte de la misma, nuestros socios en la Unión Euroasiática también son parte de esta organización. No podemos ignorar las reglas de la OMC. Y, es probable que empecemos a ceder a estos gigantes, perdiendo mercados en nuestro territorio. Ellos, por supuesto, tienen un mayor descenso: la innovación, la inversión y los recursos.

Nuestra tarea es integrar nuestras empresas. Hasta el momento no han tenido mucho éxito las acciones de Rusia y Belarús en cuanto a la unión de las plantas, MAZ y KAMAZ. Por lo tanto, tenemos que sentarnos y con tranquilidad hablar de que es el proyecto de integración y unir nuestros esfuerzos comunes para competir con las corporaciones multinacionales. Esto es lo que hay que hacer. Y todas las discusiones debemos plantear de manera que sean beneficiosas para ambos países. Es necesario aumentar los lazos de integración, lo que ya hemos empezado a hacer.

— ¿Pero por qué los rusos a menudo dicen el producto “belaruso” o incluso “extranjero belaruso”? Pero en gran parte es un producto común. De lo que ha contado usted, sale que esta “línea” se borra...


— Probablemente, es necesario que algunos productores compitan. Por ejemplo, en el sector agrícola. Porque no se puede crear una sola granja belaruso-rusa. Siempre competirán entre sí las pequeñas empresas. Es necesario mejorar la calidad de los productos. Creo que la competencia interna es muy importante para entrar en los mercados extranjeros, donde con nosotros ya compiten empresas occidentales.

Pero, en general, es necesario llegar a la comprensión de que todo el producto –fabricado en la Unión de dos Estados de Belarús y Rusia, y en un futuro próximo en la Unión Euroasiática– en efecto es común, al igual como en la Unión Europea. Aunque en la Unión Europea todo tampoco es simple, no es fácil que los productos –hechos en los Estados Bálticos– lleguen a Francia...

En resumen, hay que analizar un gran número de temas económicos. Tenemos que llenar el mercado con productos de producción propia, incluyendo la carne, la leche, los cereales... Tenemos que hacer balance de situación y programar producción.


“Bryanskselmash” en cooperación con “Gomselmash”

— El último foro estaba dedicado a la formación de una política industrial y agroindustrial común. ¿Está formada o no?

— Se discutieron cuestiones clave. Y ahora la Unión de dos Estados, su sección directiva, los gobiernos de los dos países se dedican a la redacción de estos documentos.

— ¿Cuál es el punto clave?


— Hace falta señalar que tenemos a los oponentes en cuanto a estos temas. Hasta hace poco, en Rusia ni siquiera había el concepto de la política industrial. No entendíamos, para qué lo necesitábamos, pensábamos que el mercado iba a regular todo. Pero el mercado mundial sólo regula las corporaciones transnacionales, y ellas tienen sus respectivas políticas al respecto.

— Y si formula brevemente, en su opinión, ¿qué es la política industrial común?

— En mi opinión, en este caso se trata de un sistema de privilegios, preferencias, estándares tecnológicos único. Es un balance.

— Esta vez en el foro de las regiones se planea prestar mucha atención a los temas sociales y humanitarios. Francamente dicho, ¿tal vez en este momento, debido a la recesión económica, no tenemos que considerar las bonificaciones sociales?

— La política social no sólo son los bonos. La política social comprende todo lo que está dentro del alcance de la sociedad. Empezando de la educación, la salud pública, la cultura, las pensiones y así sucesivamente. No es sólo cuestión del dinero, sino también de la eficiencia de su uso. Y, finalmente, se trata de la eficacia de la esfera social. Por ejemplo, estamos tratando de formular una norma común de la educación. En Rusia, el examen unificado principalmente fue introducido para luchar contra la corrupción. Tal vez esto no es lo más importante en la educación. A su vez, en Belarús los graduados para ingresar en las universidades deben rendir pruebas. Resulta que Rusia y Belarús tienen diferente enfoque y hay diferencias en este sentido. Por lo tanto, es necesario crear estándares educativos comunes, lo que significa que debemos llegar a un enfoque común para tener los mismos programas escolares. Hay que sentarse y analizar qué conocimientos básicos deben tener graduados de las escuelas. A este tema, creo, no tiene que dedicarse sólo los ministerios de Educación de Belarús y Rusia, sino también instituciones gubernamentales.

Lo mismo debemos hacer en la esfera de la salud pública. Pronto tendremos un mercado común de los medicamentos. Recientemente, dos productores del medicamento, “Arpetol” –belaruso y ruso– se han peleado. Dos fábricas están produciendo la misma medicina. Por lo tanto surgen problemas. Se trata de la sustitución de los medicamentos extranjeros, y los temas del contenido y los enfoques hacia un estilo de vida saludable obtienen mucha importancia.

Además de eso, debemos aproximar las normas. Sería bien hacerlo, ya que somos miembros de la Unión de dos Estados, que tenemos que seguir los mismos enfoques en cuanto al servicio de pensiones. De acuerdo con la Constitución de la Federación de Rusia, adoptando cualquier ley, el Gobierno no puede bajar el nivel de vida. Ahora en Rusia los hombres se jubilan a los 60 años de edad, y tienen seis años en promedio, es el así llamado tiempo de supervivencia. Por lo tanto, esta edad debe ser preservada.

— En el marco del próximo foro también está previsto analizar el tema de la educación de los jóvenes. ¿Cuáles son objetivos principales?

— El año pasado, los ministerio de Educación de Rusia y Belarús tomaron la decisión en cuanto a la política de la juventud. Y recientemente en Belarús ha sido llevada a cabo una conferencia de jóvenes, en la cual han sido analizados los enfoques de colaboración para fortalecer los lazos de hermandad entre la juventud de Belarús y Rusia. Por el momento son cosas de organización, pero es importante llegar a la interacción entre las organizaciones juveniles. En Belarús existe la Unión de la Juventud, en Rusia hay una sección juvenil del Frente Nacional. Es necesario que cooperen.

También comenzó a desarrollarse el proyecto belaruso-ruso, “Destacamentos Estudiantiles”. Y sería bien que el movimiento estudiantil de constructores tenga un alcance más amplio. Es la comunicación viva entre los jóvenes de los dos países. Y, además, hay una oportunidad de ganar un poco de plata para el nuevo año escolar. Por lo tanto, es necesario ampliar todo eso. Pero lo más importante es profundizar la comunicación. Y no sólo según los temas tan pragmáticos, donde se puede ganar, sino según los temas culturales, militares e históricos. Somos un solo pueblo. Rusos y belarusos tienen las mismas raíces que provienen de Rus de Kíev. Por lo tanto, es necesario abordar de manera inteligente a estas cosas y no rendirse bajo la presión de nuestros colegas occidentales, pues ellos no están interesados en que la unidad eslava continúa creciendo. Un ejemplo de esta actitud suya es Ucrania.

— Hay también otro tema bien interesante que está previsto analizar en el marco del foro. Es la ciencia y la cooperación científica. Nosotros en Belarús estamos muy orgullosos de que tenemos el Parque de Altas Tecnologías, que vende software en todo el mundo. También Rusia tiene un enorme potencial científico. ¿Qué oportunidades existen hoy en día para que Belarús y Rusia puedan entrar en los mercados de terceros países con los productos de alto contenido  tecnológico?

— Ya estamos cooperando en el campo nuclear. Rusia, como se sabe, vende un producto innovador en la energía nuclear en todo el mundo. Estoy seguro de que la planta de energía nuclear de Belarús –que se está construyendo a esta altura– proporcionará acceso a las nuevas tecnologías. Además de eso, el desarrollo de las tecnologías espaciales. Rusia ocupa las primeras posiciones en el mundo según este desarrollo. A su vez, a esta altura Belarús también empieza a desarrollar tecnologías espaciales.

Para llegar al producto conjunto, es necesario combinar nuestros esfuerzos. Es necesario pensar más allá. Pues las innovaciones no se limitan únicamente a cuestiones nucleares y espaciales, o simplemente la programación. Ellas pueden ser incluidas por ejemplo en una ingeniería convencional. Las innovaciones en la esfera de vivienda y servicios comunales y el transporte público también llevarán a la reducción del costo de los servicios para el individuo. Tenemos que pensar en cómo combinando nuestro potencial científico, podríamos desarrollar nuevas tecnologías y ponerlas en práctica. Sólo en este caso, nuestras mercancías innovadoras podrán ser suministradas a los mercados de terceros países. Es un reto también de las academias de ciencias, los gobiernos y el mismo negocio de los dos países. ¿Por qué digo todo el tiempo sobre la necesidad de unir grandes empresas multinacionales? Porque ellas pueden dedicarse a los temas de innovación más seriamente. Y si uno cose en un taller sólo dos pares de botas al mes, nunca tendrá dinero para desarrollar innovaciones.

— ¿Sólo en la Unión de dos Estados se puede llevar a cabo este tipo de proyectos?

— En la Unión de dos Estados se puede hacerlo mucho mejor. Pues es una unión de los potenciales, los esfuerzos conjuntos y las ideas. Hay una voluntad política. Ahora es necesario sintonizar las acciones y nada más.

— Gracias por su tiempo.

Nina Románova
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