Es importante apreciar lo esencial

“Mala paz es mejor que cualquier guerra...”

“Mala paz es mejor que cualquier guerra...” Esta expresión probablemente nunca pierda su naturaleza profética. Tal vez sólo entonces, cuando el tema de conflictos militares perderá su relevancia. Mientras tanto, sólo se puede soñar con eso.

Por lo tanto, cada posible deseo de paz es bienvenido. En este sentido, un buen ejemplo son los acuerdos de acuerdo Minsk en la solución del conflicto militar en Ucrania.

Hace exactamente un año fueron celebrados los acuerdos de Minsk, que se han convertido en un punto de referencia en la resolución del conflicto en la vecina Ucrania. Sin duda, una noche sin dormir que pasaron en Minsk los líderes europeos, Angela Merkel, Francois Hollande, Vladímir Putin y Petro Poroshenko, ha escrito su página en el libro de la historia... Hoy en día, hay un gran número de diferentes evaluaciones en cuanto a los avances del proceso de Minsk, pero sin importar el tono, las partes en conflicto, así como los observadores coinciden en una sola cosa: es un mecanismo de resolución, que no tiene otra alternativa. Y exactamente un año más tarde, Minsk ha vuelto a ser un lugar de encuentro del “Cuarteto de Normandía”, sólo que esta vez en el nivel de equipos de expertos. Los analistas, científicos políticos, representantes de centros de investigación y fundaciones políticas de Rusia, Ucrania, Alemania y Francia asistieron a la conferencia internacional, “Diálogo de Minsk”, para participar en una discusión acerca de los logros y los retos del futuro.

Para leer sobre este tema, véase la publicación, “Minsk indicó el camino hacia la paz”.

El tiempo corre rápidamente. Ya han pasado dos meses del año en curso, que han tenido que ir para compensar lo que se ha hecho para el bien. Sin embargo, los analistas siguen definiendo los componentes básicos de las direcciones principales. Según ellos, en 2016, los temas clave de la política exterior de Belarús seguirán siendo los problemas de seguridad, la diversificación de la economía y el aumento de su estatus como un pacificador.

En el contexto de las relaciones belaruso-rusas una atención especial será prestada a la superación conjunta de la crisis que debe enfrentar nuestra economía, especialmente en el contexto del deterioro del entorno económico externo y la caída de los precios mundiales del petróleo. Es por esta razón que Minsk, así como Moscú, en el marco de la Unión de dos Estados tiene la intención de aplicar el paquete de medidas contra la crisis. En opinión de los expertos, Los principales riesgos para Belarús hoy en día están en el ámbito económico. Por lo tanto, para Minsk oficial la tarea más importante de este año es diversificar al máximo los mercados de suministro para los productos belarusos. Con este fin trabajan no sólo los servicios de comercialización de las empresas exportadoras y la Cámara de Comercio e Industrias de Belarús, sino también se aprovechan a full todos los esfuerzos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Belarús. Además de eso, el año en curso deben ser llevadas a cabo las reformas en el sector económico. Sólo en este caso, sería posible aumentar el monto de inversiones y tecnologías extranjeras.

En este año 2016 bien difícil para la política y la economía globales Belarús está entrando como un país, que ha aumentado significativamente su peso regional. Esto se debe tanto a los esfuerzos de Minsk de mantener la paz en la región, relacionados con la prestación de la plataforma de negociación para encontrar una solución a la crisis en la vecina Ucrania, como a su posición política y militar neutral. En vista de las actividades de prolongación de los acuerdos de Minsk para el año 2016 la capital belarusa sigue manteniendo este estatus.

Las nuevas realidades exigen nuevos enfoques institucionales en relación con los países occidentales. En general, Minsk está interesada en profundizar la cooperación económica con los países occidentales, y aquí un paso prometedor podría ser el desarrollo de un nuevo acuerdo de la cooperación entre Belarús y la Unión Europea, que tomará en cuenta su membrecía en la Comunidad Económica Eurasiática (CEEA).  

Hace falta señalar que grandes esperanzas Belarús también deposita en su participación en la iniciativa china de la creación del cinturón económico de la Ruta de Seda. Tras la visita a Minsk del presidente de la República Popular de China, Xi Jinping –realizada en mayo del año pasado– nuestro país ganó el estatus del socio estratégico en la implementación de este proyecto a gran escala en Europa del Este.

En la agenda de política exterior de Belarús se mantiene vigente la idea de la “integración de las integraciones”. Precisamente siguiendo su contexto, Belarús construirá sus relaciones con otras formaciones de integración a fin de poder solucionar problemas actuales, incluyendo los del triángulo Rusia — Ucrania — Unión Europea. Pues en la cooperación y no en la confrontación está la posibilidad de la superación exitosa de aquellas tendencias de crisis, que hoy en día tiene que enfrentar la mayoría de los países.

Víktor Harkov
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