El proceso de Bolonia ha comenzado

Belarús tiene la intención de integrarse en el proceso de Bolonia

Belarús tiene la intención de integrarse en el proceso de Bolonia. Esta decisión fue tomada en una reunión de ministros de Educación de los países partes de espacio paneuropeo de educación superior celebrada en Ereván, Armenia.


El ministro de Educación de Belarús, Mikhail Zhuravkov, ve en esto una confirmación más de que el modelo nacional de educación superior es competitivo y capaz de integrarse en el espacio educativo internacional. Pero, ¿qué sigue después? ¿Cómo el acontecimiento tan esperado influenciará en la calidad de nuestros títulos universitarios? Si hablamos abiertamente, este hecho no es ninguna panacea en la solución de los problemas, sino más bien una gran oportunidad para intercambiar experiencias.

El vicerrector de la Universidad Nacional de Belarús, Alexei Danílchenko, explica: “Nuestra educación superior puede llegar a ser más móvil y de más alta calidad, así como más competitiva en el mercado mundial. Parece que hoy en día nadie duda de que las universidades están obligadas a mantener el ritmo con el tiempo e interactuar con el mercado de trabajo. El principal reto para nuestro sistema de educación superior es la transición a la obtención en masa de los diplomas universitarios. Sin embargo, señala el rector del Instituto Nacional para la Educación Superior, Víktor Gaisenok, para muchos países es todo un dolor de cabeza. En el mundo, durante la segunda mitad del siglo XX, el número de estudiantes ha crecido varias veces: de 13 a 82 millones. Y cada día esta cifra se pone más impresionante. Por un lado, es una tendencia positiva, ya que el conocimiento le da al hombre una nueva perspectiva. Pero por el otro... la educación superior de masas ha generado una gran cantidad de problemas graves: desde su financiación y la sustitución de la calidad por el número hasta el empleo de graduados.

Por ejemplo, a esta altura Belarús cuenta con unos 400 mil estudiantes, o 400 por cada mil habitantes. A propósito, esto es el cuarto puesto en el mundo después de Corea del Sur, los Estados Unidos y Rusia y ocho veces más en comparación con 1960. Además de eso, uno de cada tres estudiantes es el becario del Estado. También es curiosa otra cosa: en la primera etapa tenemos 382 especialidades y en la segunda 331. Y cada elemento de esta estructura engorrosa requiere una gran cantidad de documentación de formación. ¿Ya sea justificado? Sobre todo porque la mayoría de los estudiantes en nuestro país aprende las comunicaciones, el derecho y la economía. Es decir, las profesiones del ciclo humanitario. A su vez, en las universidades privadas su número llega al 90 por ciento. Por lo tanto, según los expertos internacionales, ahora en esta esfera se requiere una buena gestión, que permitirá establecer prioridades y hacer una apuesta en matemáticos, físicos y otros profesionales de las ciencias naturales.

Realmente vale la pena pensarlo bien. Por ejemplo, el Banco Mundial aclaró que alrededor del 70 por ciento de las empresas en nuestro país declaran abiertamente que el principal factor limitante para su desarrollo son las habilidades de los empleados. Además de eso, también importa mucho que la relación entre las universidades y el mercado de trabajo muy a menudo recuerda un juego del teléfono roto. Se trata también de la mala financiación (para todo el sistema de educación sólo se gasta el cinco por ciento del PIB, incluso para la educación superior el 0.65 por ciento). En resultado, el salario del personal docente es apenas promedio en el país, pero en ideal debería ser al menos dos veces mayor. Otra tarea importante es desarrollar la autonomía financiera de las universidades.

Olga Pasiyak
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Автор фото: Александр РУЖЕЧКА
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