El pasado que mira en el futuro

¿De dónde viene esta apertura, amabilidad y calidez que nos sentimos a cada paso en la ciudad turcomana de Ashgabat? ¿Tal vez del pasado soviético?

¿De dónde viene esta apertura, amabilidad y calidez que nos sentimos a cada paso en la ciudad turcomana de Ashgabat? ¿Tal vez del pasado soviético?


Es posible que la gente al sobrevivir en la noche del 5 al 6 octubre de 1948, varios años después de la guerra, uno de los terremotos más devastadores en la historia de la Humanidad, hubieran dado cuenta de que nuestro mundo es tan frágil. Y por lo tanto, es importante con cuidado tratar uno a otro: gracias a Dios, estamos vivos y hay que tener prisa para hacer el bien.


Aksakal. En la parada de autobús en Ashgabat

Con buena palabra, a veces también con un gesto amigable, las personas sobrevivientes de una tragedia, sanan heridas comunes y pérdidas terribles. Así son los vecinos de Ashgabat. Como se sabe, en la trágica noche de octubre de 1948 murieron decenas de miles de personas, y miles personas se quedaron lesionadas... Por lo tanto, la sinceridad –crecida en el profundo dolor– por ejemplo, tienen también los antiguos vecinos de Leningrado (actualmente San Perersburgo — Aut.) Belarús, país de guerrilla –que en los años de la Segunda Guerra Mundial perdió a cada tercer habitante suyo– también sigue recordando muy bien que el gran dolor conmueve mucho nuestra alma, si la misma tiene un fuerte núcleo humano…


A su mañana sobre murallas de antigua Nisa (III c. AC) corre el chico local turcomano. Diciembre, 2015

Olga y Allanur


Lo más interesante en cualquier país del mundo no son sus edificios, no sus monumentos, sino la gente. Recordamos algunos encuentros hojeando nuestras notas y escuchando las grabaciones de voz. Así que vamos a empezar con una familia de vecinos de Ashgabat. Estas dos personas nos ofrecieron de todo el corazón, como se suele decir, un maravilloso recorrido por el casco antiguo de la ciudad e incluso nos llevaron en su coche a Nisa, reserva histórica y cultural situada en afueras de Ashgabat. A propósito, es uno de los tres sitios en Turkmenistán inscritos en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO.

El hombre se llama Allanur Shihdurdyev (en la traducción su nombre significa Luz Divina), su esposa se llama Olga Soloviova. Su hija estaba en la escuela hasta la hora de almuerzo. Estas personas bien abiertas de unos treinta años pasaron en una mañana soleada de diciembre por la exposición: parece que el horario de trabajo se les permitió hacerlo. Con mucho interés miraban libros, revistas, folletos presentados en el stand del ministerio de Información de Belarús y conversaban con nosotros.


Olga y Allanur acerca del Circo de Ashgabat

Olga Soloviova tiene sangre ruso-turcomana, es de una familia de oficial. Así que viviendo en el Este, sigue siendo una eslava. A propósito, en Internet hemos leído que hoy en día de 340 mil rusos (como punto de partida, al parecer, se toma la era soviética) en Turkmenistán “se han quedado de vivir ocho veces menos”. Los rusos turcomanos al igual que belarusos, se van del país o envían a sus hijos y nietos a estudiar en universidades de habla rusa, porque no todos dominan bien el idioma turcomano. Y para obtener educación superior es necesario hablar idioma materno. Además de eso, nos contaron nuestros nuevos conocidos, también los puestos altos en la dirección del país se los ocupan en su mayoría los turcomanos. Olga se comunica con sus parientes rusos por Internet. A su vez, su compañera de clase estudió en algún tiempo en Minsk: sus padres se la habían enviado allí, y le gustaba mucho vivir en Belarús.

En cuanto a Allanur, él también es “un hijo de matrimonio mixto”: tiene sangre uzbeka y judía por parte de la abuela desde Odesa, que se mudó a climas más cálidos de la guerra. La familia de su abuela era muy culta y educada. Su, con mucho respeto contó Allanur, estudió en una madraza en Jorezm. A propósito, Jorezm no es la ciudad, sino el antiguo oasis cultural en el noroeste de Uzbekistán. Al convertirse en sacerdote, su abuelo vivió una vida muy interesante y larga: falleció a los cien años... Allanur, nacido en Ashgabat, estudió filología, trabajó en la escuela y decidió dedicarse a la producción de gas, pues en este sector se le pagaban un poco más. Hace falta señalar que el “nivel del salario mínimo en Turkmenistán hoy en día es de 10 por ciento más alto que en Rusia”. Así era antes de la crisis, cuando bajaron los ingresos de los rusos. El genio, juicios sutiles y profundos, así como muy buen idioma ruso, del cual Allanur pasaba con facilidad, lo escuchamos, a la lengua turcomana, hablan por sí mismos: es un hombre inteligente...


Las casas tan exoticas todavia hay en los barrios antiguos de Ashgabat

De ellos hemos escuchado una palabra con mucho contenido: “nakhalstroy”. Es una palabra rusa con mucho sabor local. Es un lugar en la ciudad (barrio Gazha), donde se construían los edificios –hubo un tiempo– sin ningún tipo de documentos. Allanur y Olga tienen en el nuevo edificio de viviendas un departamento de dos dormitorios, donde ellos recientemente han hecho las reparaciones. Nos invitaban, a propósito, a visitarlo después del recorrido, tomar té con dulces orientales, pero no hemos tenido tiempo. En general, dicen, que los turcomanos tienen fuertes tradiciones ancestrales que se manifiestan incluso en el hecho de que les gusta vivir en el mismo edificio, en el mismo barrio. Es más, en los patios de nuevos edificios han espacios con habitaciones grandes y cocinas, donde es muy cómodo en ocasiones importantes organizar grandes fiestas. De este modo el pueblo turcomano mantiene antiguas raíces tradiciones del campo en la moderna ciudad.

Pedimos llevarnos por el casco histórico de Ashgabat. Parece que es el barrio número 30 de la ciudad. Pasando en coche vimos muchos edificios antiguos, incluso en el sector privado, que estaban en la sombra de coronas de los árboles bien altos. Es exótico e inusual. A propósito, preparando el texto encontramos en Internet las fotografías con comentarios informativos de un belaruso que saboreaba esta exótica oriental. Muchas veces él pasó por estos patios y sacó fotos con todos los detalles. De hecho, según el blogger, “en opinión de la mayoría de los turistas que realizan visitas cortas a la capital de Turkmenistán, Ashgabat es una ciudad ultra-moderna, con amplias avenidas, edificios altos de lujo de mármol blanco, así como oficinas espaciosas gubernamentales y una gran variedad de fuentes, monumentos y placas conmemorativas...” Sin embargo, nuestro paisano llama la atención: hay también Ashgabat antigua, y esto, según él, la parte más importante de Ashgabat, porque aquí vive el 80 por ciento de la población de la ciudad. Estimados lectores, si les interesa esta información, es muy fácil encontrar al autor bloggers poniendo en el buscador la palabra TomkaD. Un muchacho joven con un lema de vida “Con mente y martillo”, una vez al graduarse de la facultad de geología de la Universidad Nacional de Belarús en 2011 (el geólogo...), está trabajando en Turkmenistán (aquí trabajan muchos de nuestros especialistas) y le encanta viajar. Su blog cuenta con unas diez mil imágenes, incluyendo un montón de buenas fotos dedicadas a Belarús.


Seguimos adelante. Nos dicen: miren y capten todos los detalles, es lo más natural que ya no hay en otros lugares. Ahora por todos lados de la ciudad se llevan a cabo las obras de renovación y reparación: la ciudad se prepara para recibir en 2017 los V Juegos de Asia de Artes Marciales en espacios cerrados. Los constructores están ampliando las antiguas calles en el lugar de las zonas verdes, revistiendo con mármol blanco viejas fachadas. Y aquí desaparece aquella misma exótica: dibujos mosaicos en los muros. Aparecen superestructuras en las entradas, incluso hornos en los patios, docenas de antenas espaciales en los tejados de edificios... No se puede hacer nada con eso, pues el progreso siempre requiere sacrificio.

La torre sobrevivida


Allanur y Olga nos mostraron el circo de Ashgabat, y nosotros hicimos la fotografía de nuestros nuevos conocidos. El edificio, contaron, es una de las atracciones de la ciudad. Hemos leído en Internet que antes en su lugar se encontraba la planta de energía de Ashgabat. Cuando en la noche del 6 de octubre sucedió un fuerte sismo en la ciudad de inmediato se apagó la luz, el edificio de la central de energía no se destruyó y continuaron trabajando cuatro potentes motores que podrían fallar tras una sobrecarga muy fuerte. En la oscuridad total, arriesgando sus vidas las primeras unidades fueron paradas por el supervisor de turno, Nurgeldy Merédov, no tardaron en llegar también otros trabajadores de la planta. El accidente fue evitado, y el funcionamiento de la planta de energía en la ciudad, convertida en ruinas, pronto fue restaurado.

La segunda parada la hicimos junto a la torre rectangular con el reloj. Esto, nos contaron, es uno de los pocos edificios que sobrevivieron al terremoto de 1948. En Internet hemos leído que esta obra forma parte de un complejo de edificios de la fábrica de textil de Ashgabat. “La planta, a pesar de que se dañó, no fue destruida y se elevaba entre las ruinas de la ciudad, recuerda el testigo de la tragedia, Mikhail Goldstein. La alta torre con el reloj se veía desde lejos. Durante muchos años ella fue un símbolo de la ciudad, una tarjeta de visita de Ashgabat. Recuerdo muy bien una serie de timbres postales dedicados al tema: “Las capitales de las Repúblicas Socialistas Soviéticas”. La República Socialista Soviética de Turkmenistán y su capital, la ciudad de Ashgabat, estaban presentadas en esta serie justamente con la torre alta y el reloj”.


La torre del reloj en la entrada al territorio de Ashgabat complejo textil — uno de los pocos edificios que sobrevivieron al terremoto de 1948. Durante mucho tiempo, la torre era un símbolo de Ashgabat

¿Por qué entonces este edificio muy alto no se derrumbó? La respuesta es curiosa e instructiva. La fábrica fue construida poco antes del terremoto, las obras de construcción fueron llevadas a cabo por el joven ingeniero con el apellido Goldin. “Estudié con su hija en la misma escuela, una vez unidas las escuelas masculinas y femeninas, cuenta Mikhail Goldstein. A su vez, a Goldin se lo acusaron de exceso de cemento. Pero una vez pasado el terremoto, se hizo evidente que fue acusado injustamente, pues su obra soportó pruebas más severas. El caso fue suspendido. Pronto Goldin se convirtió en uno de los constructores más famosos que se dedicó a la restauración de la ciudad de Ashgabat”. Resulta que el mismo fenómeno natural justificó a un hombre honesto y buen profesional. Es probable que la calidad del trabajo es la mejor protección contra cualquier ataque.

Además de eso, Allanur y Olga nos contaron que era Stalin quien después del terremoto, tomó la decisión de restaurar la ciudad en su antiguo lugar, y dejar la capital de Turkmenistán en Ashgabat. ¿Cuántas personas, a propósito, fallecieron? Algunas fuentes –publicadas medio siglo después datos sobre la catástrofe– dan siguientes números y hacen siguientes conclusiones: “Incluso las estadísticas oficiales dicen que el número de muertes entre los residentes urbanos fue de 40 a 60 mil personas. A su vez, el número de 25 a 30 mil heridos no puede considerarse exagerado”. Con respecto a la destrucción, la ciudad fue prácticamente arrasada:


La decoración en la pared de una casa antigua

“Fue destruido y puesto fuera de funcionamiento de 90 a 98 por ciento de los edificios residenciales, comerciales, industriales, culturales y usos domésticos”. A su vez, los edificios sobrevivientes estaban en una condición pésima y más tarde ellos fueron derrumbados... Por necesidad de construir rápido la ciudad casi totalmente destruida, la mano de obra barata fue traída de las regiones lejanas de Siberia, y muchos objetos fueron construidos por prisioneros. La confirmación de las palabras de Allanura y Olga se la tiene Mikhail Goldstein: “La estación de tren, colonia para los presos, hospital municipal, complejo de edificios de la Academia de Ciencias, así como instituto médico y agrícola, Universidad Estatal, Consejo de Ministros, Comité Central del Partido, Teatro de Ópera y Ballet, Teatro de Drama Ruso (ahora es el Teatro Nacional de Drama Ruso ALexander Pushkin –los amigos también con orgullo nos mostraron –Aut.), Teatro de Drama Turcomano, hoteles, escuelas, viviendas: es una lista medio completa de las instalaciones construidas por prisioneros”. Por otra parte, dada la experiencia terrible, en Turkmenistán dejaron de construir los edificios de puro ladrillo y comenzaron a usar el hormigón para construir. Para la construcción de obras bajas se utilizaba madera.

Parece que precisamente en el pasado podemos encontrar una respuesta a la pregunta: ¿De dónde viene la apertura y sinceridad especial de los vecinos de Ashgabat? Después de un desastre, a pesar de llevar a cabo las obras de construcción rápida, faltaban viviendas en la ciudad. “En los días calurosos de verano era imposible permanecer en las casitas pequeñas temporales, por lo que muchos vecinos entonces se instalaban al aire libre, se puede leer en la novela de Goldstein. En la sombra de los árboles, la gente ponía mesas, bancos y camas. Aquí los damnificados cocinaban comida en las estufas de queroseno, aquí mismo comían y dormían. Por la noche, un patio se regaba con agua, se barría bien, y en la frescura de la noche se reunían todos los vecinos para hablar y desahogarse. Por sí mismo se originó alguna forma de vida muy especial de Ashgabat: confidencial, compasivo, humano, que unía a muchas personas y les hacía buenos amigos. Cuando me iba con mi madre a la tienda o al mercado, me sorprendía el gran número de personas que la saludaban”.


Vista de la antigua Ashgabat desde la ventana del hotel

En relación con eso, vale la pena acordar aquí las líneas escritas por el famoso poeta soviético, Vladímir Mayakovski: “Tierra, donde el aire es dulce como el jugo/ Dejas y te vas, viajando por el mundo/ Pero la tierra, con la que te congelabas/ No puedes dejar de amar”. Al parecer, esta atmósfera especial de la ciudad que tanto ha sufrido, recuerdan todos los que la han visitado. A su vez, la capital, como todo el mundo sabe, pone el “nivel de vida” para todo el país, y los visitantes en seguida lo perciben. Incluyendo nuestros paisanos belarusos, entre ellos el periodista y escritor, Ales Karlyukévich, que se enamoró de Turkmenistán en los años ochenta del siglo pasado, cuando sirvió allí en el ejército, y ahora es un cronista de la historia de las relaciones culturales belaruso-turcomanas. Se quedó, como se suele decir, en la tierra caliente turcomana también Víktor Savélievich Yudenok, oriundo del pueblo de Sávichi, municipio de Bragin, provincia de Gómel. Es el farmacéutico, después de graduarse del Instituto Médico de Vítebsk (en 1972) se fue a Turkmenistán por la distribución, y se quedó para vivir allí. Vive en Ashgabat, ocupa un cargo importante en el Ministerio de Salud. Pero pasa por Belarús a menudo para visitar a su padre, Savely Alexándrovich Krivulko, que vive en el pueblo de Sharibovka, municipio de Buda-Koshelevo.

Negocio no es un juguete, pero los juguetes es un negocio


Todo el mundo sabe que Belarús tiene con Turkmenistán –país situado en Asia Central– las relaciones de amistad. Gracias al hecho de que Turkmenistán a principios del siglo XXI salió de la categoría de los países pobres de la lista formada por las Naciones Unidas, con el mismo quieren ser amigos muchos países. En particular, nos contó Allanur, con los principales contratos para la extracción y el procesamiento de gas en el país cumplen las compañías de Corea del Sur. Además de eso, “Turquía está llevando a cabo una extensa construcción, los franceses están construyendo las obras de lujo, los japoneses reequipan plantas de gas y químicas, los alemanes están desarrollando las empresas medianas y mantienen la moneda de Turkmenistán, los británicos imprimen el dinero y los italianos están comprando algodón...” Y con eso hay recursos para el desarrollo de Turkmenistán: según las reservas de gas natural el país ocupa el cuarto puesto en el mundo. A esta altura, se está construyendo un enorme gasoducto, Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India (TAPI).

Por algo también nuestras empresas industrias están mostrando un interés considerable en la economía de Turkmenistán. Hemos escrito acerca de esto en artículos anteriores. Para nosotros sería interesante hablar con alguien que contribuye a la promoción de los productos belarusos al mercado turcomano.

En la exposición vimos: desde Belarús llegaron a Ashgabat hermosos juguetes de plástico para niños. ¿Cómo? Ahora al suministro de juguetes se dedica la empresaria, Margarita Aksenova. Sus padres en los años de la antigua Unión Soviética se quedaron vivir en Ashgabat, y ella, como se suele decir, es nativa turcomana. ¿Y cómo conoció a los belarusos? Gracias a su hija que este año va a la escuela. “Hace unos tres años, hemos participado en la exposición de los países de la Comunidad de Estados Independientes, contó la señora Margarita. Teníamos otras mercancías, cooperábamos con otros fabricantes. Y a medida que crecía mi hija, prestamos la atención en los juguetes de alta calidad hechos en Belarús. A mi hija al igual que a nosotros gustaron los juguetes de peluche. Había, por ejemplo, perros muy simpáticos fabricados por la empresa, “Malvina”: se parecían mucho a los perros vivos. Tenía una pequeña empresa, hemos encontrado comprensión mutua con productores belarusos y ahora estamos trabajando juntos”.


Empresaria, Margarita Aksenova, vende juguetes belarusos en Ashgabat

Con el tiempo su empresa creció. Y ella comenzó a ampliar el surtido. Le gustó mucho los juguetes de la empresa belarusa de Kobrin, “Polesye”. Cuando estaba en Brest con otro asunto (ella también es la distribuidora de la famosa empresa, “Gefest”), pasó por Kobrin que se encuentra junto al centro provincial de Brest. “Allí trabaja la gente maravillosa, todo está muy bien organizado, habla con admiración Margarita. Al principio sólo había cuatro personas, empezaban a hacer todo en un garaje. Pero yo vi una producción moderna con talleres de ensamblaje muy limpios. Todo fue organizado de modo genial. Fantástico. Noté también un control de calidad muy estricto y las personas decentes. Es todo un placer de hacer negocios con ellos”.

Hace tres años atrás, en mayo vino desde Belarús a Ashgabat el primer contenedor. Los juguetes se vendieron muy bien en las tiendas de la ciudad. A propósito, sabiendo el amor especial de turcomanos a los perros Alabai, nos preguntamos: si no hacen por pedido este peluche para Turkmenistán. Todavía no, pero en la empresa, “Malvina”, producen un perro San Bernardo que se parece mucho a Alabai.

En cuanto a “Gefest”, con esta empresa Margarita Aksenova está trabajando ya durante cinco años. Dice que es muy buen producto, los clientes están satisfechos. A su vez, en la exposición-2015 la empresaria no encontró a los nuevos socios para el negocio: dijo que vinieron pocas empresas nuevas. Sin embargo, ella tiene algunas ideas bastante interesantes. En particular, cuando un político prominente de Belarús, Mikhail Miasnikóvich, visitó una de las tiendas de Margarita Aksenova en la capital turcomana, le propuso prestar atención a los muebles.


El castro de Nisa antigua tiene más de veinte siglos

Margarita, así como muchos en Ashgabat, tiene diferentes raíces: rusas por línea paterna. A su vez, su madre es turcomana, tekinka. La mujer está agradecida por hablar bien el ruso a su bisabuela, que también le dio conocimientos de la cultura rusa. Pues bien, gracias a su madre Margarita habla el idioma turcomano y conoce bien su cultura materna. En cuanto a Belarús, Margarita aprecia los altos estándares de calidad de bienes, así como el trabajo con los clientes. Toda las empresas, contó ella, trabajan bien y resuelven rápidamente cualquier problema: de organización, logística, algo específico... Son atentos a las necesidades del cliente y están dispuestos a hacer algo diferente, teniendo en cuenta las características específicas del cliente. Todo es posible. También una comunicación abierta con el cliente es un bono en la cooperación con los productores belarusos.

¿Qué descubrió para sí misma Margarita haciendo negocio con Belarús? ¡Hermosos lugares! “Pasamos con mi hija, que se llama Arina, las vacaciones en Belarús, en los lagos de Naroch y visitamos la ciudad de Brest, cuenta Margarita. Me gustó mucho nuestro descanso de un mes al igual que a mi hija, que se quedó muy encantada de avestruces, así como de bisontes y cachorros de lobo, habitantes del bosque de Belovézhskaya Pushcha. Hace falta señalar que con el descanso en el lago Naroch no tuvimos mucha suerte: era frío. A mi hija se le gustaron también los arándanos, que hemos recogido en el bosque cercano. Así que, como se dice, estamos acercándonos a Belarús cada vez más. A propósito, los hijos de muchos de mis amigos turcomanos se van a estudiar a Belarús. Sabemos que su país ofrece la educación de calidad, y es muy importante que Belarús es un país tranquilo. A propósito, en el mismo avión con nosotros volaron sus artistas muy famosos: Yadviiga Poplávskaja y Alexander Tikhanóvich. Además de eso, me encanta el conjunto artístico, “Pesnyary” Mis amigos trabajan en el sector turístico y dicen que poco a poco aparece el interés hacia Belarús. Pero por el momento el régimen de visado no es facilitado: he tenido problemas con los papeles de mi hija. Con el tiempo, pienso, todo se arreglará”.

Iván y Valentina Zhdanovichi
Заметили ошибку? Пожалуйста, выделите её и нажмите Ctrl+Enter
Версия для печати
Заполните форму или Авторизуйтесь
 
*
 
 
 
*
 
Написать сообщение …Загрузить файлы?
Новости
Все новости