Dmitry Suvórov en la moto, “Harley-Davidson”

En el cuadro, “Minsk el 3 de julio de 1944”, el veterano de Ural reconoció a sí mismo en el protagonista en la moto
 Dmitry Suvórov se hizo parte de la historia montando la moto, “Harley-Davidson”. Lo cuentan los compatriotas del veterano de la Segunda Guerra Mundial que reside en la ciudad rusa de Ekaterimburgo.

Dmitry Nikolaevich Suvorov never became a cool rocker
Dmitry Suvórov, no se convirtió en un rockero audaz

Como se sabe, la motocicleta, “Harley-Davidson” es la protagonista de muchas películas joviales, pero la historia de guerra del soldado del Ejército Rojo, Dmitry Suvórov, es aún más curiosa. El soldado no logró ser el protagonista de una película de ficción, sino el protagonista del cuadro sí. Desde hace mucho, sus compatriotas investigan muy de cerca la imagen del motociclista representado en la famosa obra monumental de Valentín Vólkov, “Minsk el 3 de julio 1944”. Pues unos 70 años más después de la liberación de la capital belarusa de los alemanes nazis fueron revelados detalles muy interesantes: el prototipo de uno de los protagonistas del cuadro –que se convirtió en un símbolo de la Gran Victoria para los vecinos de Minsk– es el soldado del Ejército Rojo, Dmitry Suvórov.  

—  Así que yo montando una motocicleta, “Harley-Davidson”, acompañé la primera columna de tanques soviéticos que entraron en la ciudad de Minsk. Todavía recuerdo cómo en la madrugada del 3 de julio los guerrilleros ayudaron a nuestra brigada a pasar hacia las afueras de Minsk. De una pequeña colina se veía la ciudad en la bruma. Salía el sol, se desaparecía la niebla y nosotros seguíamos adelante. Y yo montando una motocicleta y sujetando bien fuertemente el volante bajo el fuego guiaba los tanques. Cómo un loco estaba corriendo por las calles para que las unidades militares tuvieran comunicación. Y cuando nos encontramos en el centro, llegaron las mujeres con flores y los niños. Todo el mundo se puso muy contento y comenzó a gritar: “¡Ura!”. Lo cuenta Dmitry Suvórov, como si esté pintando un cuadro.



El veterano de Ural supuso que el testigo de esta gran alegría pudiera ser el artista, Valentín Vólkov. Se sabe que Vólkov vivía en la ciudad de Minsk tomada por los alemanes nazis y era un verdadero testigo de la liberación de nuestra capital. Este Día de la Victoria tenía grabado muy bien en su memoria y una vez terminada la guerra, el artista tomó la decisión de reflejar los acontecimientos pasados en su cuadro. En torno a diez años, Valentín Vólkov trabajó sobre la pintura. Y sólo en 1955, en la Jornada del Arte Belaruso –celebrad en Moscú– el artista presentó su obra de gran tamaño (cinco metros y medio por tres metros), “Minsk el 3 de julio 1944”.

Está claro que durante la batalla por la liberación de la ciudad el artista no conocía los apellidos de los soldados, aunque tal vez había hecho algunos bocetos. Los fotógrafos de guerra tampoco podían seguir todas las batallas de la ofensiva rápida. Sin embargo, algunos de los apellidos de los primeros libertadores de Minsk fueron grabados en la historia. En particular, los nombres de la tripulación del tanque T-34 bajo el mando de Dmitry Frólikov. Precisamente la tripulación del tanque T-34 encabezó la operación de ofensiva. Por la valentía y abnegación a Dmitry Frólikov se le fue otorgado el título del Héroe de la antigua Unión Soviética y con los nombres de los miembros de su tripulación fueron nombradas varias calles minsqueñas. “Era parte de aquella brigada de tanques, donde combatía Dmitry Frólikov y en montando una motocicleta establecía la comunicación entre las unidades militares, cuenta Dmitry Suvórov, pero ya nadie podría confirmarlo, pues todos murieron”.

Dmitry Suvórov no pretende obtener nada, pero le gustaría tener su lugar en la historia de guerra. Las palabras del reconocido poeta soviético, Alexandr Tvardovsky, que en la batalla “tomaban parte no para obtener fama, sino por el bien de la vida en la tierra”, para el veterano es toda una verdad inquebrantable. A su vez, el cuadro es una gran fuente de sus recuerdos sobre la guerra pasada.

—  Cierro los ojos y en mi mente aparece una imagen mía en un casco polvoriento. Estoy conduciendo una motocicleta, paro y vuelvo a arrancar el motor y moverme hacia adelante entre los gritos de una enorme alegría, sigue contando Dmitry Suvórov, mirando la copia del cuadro publicado en el libro, “La Gran Guerra Patria de la Unión Soviética”.



Precisamente en este libro el veterano por primera vez vio la mencionada pintura. En 1965, él compró el libro en una tienda de la ciudad ucraniana de Lviv, donde, siendo oficial, servía en filas. Sólo contó a su esposa que su imagen estaba presentada en el cuadro y no quiso seguir investigando todas las circunstancias, pues tenía otras cosas para hacer y no le apetecía molestar a nadie. Tampoco quiso buscar al artista, Valentín Vólkov, o a sus familiares para reunirse y hacer respectivas preguntas. Pasaron décadas, Dmitry Suvórov se retiró del ejército siendo coronel y se mudó con su familia a los Urales. Sólo ahora, cuando cumplió 88 años y está escribiendo las memorias, contó a los periodistas sobre su supuesta imagen en el cuadro.

Las realidades de aquellos años de guerra, el ex soldado del Ejército Rojo, Dmitry Suvórov, las comprueba con sus documentos personales de aquel entonces (certificado del soldado del Ejército Rojo, la identidad de combatiente, decretos de su condecoración) y con citas de las memorias de los comandantes militares más destacados que desde hace mucho tiempo están inscritos en la historia de la Gran Guerra Patria como los participantes de la operación, “Bagratión”. Estos libros el veterano se los preparó especialmente para nuestro encuentro. Además de eso, él trató de contar de todas las evidencias, pero se notaba que se sentía algo confundido por hacer encontrarse en una situación así.  

—  Entonces yo era un soldado común del Ejército Rojo, Tenía sólo dieciocho años. Nací en la provincia rusa de Kostromá y estaba en el frente sólo unos meses. Era un granito de arena en el campo de la guerra. Pero por alguna razón me encontré en el medio de una batalla ofensiva.

En realidad, creo que no importa quien entró el primero o quien fue notado, dice el veterano. Es sumamente importante que todos nosotros luchamos y vencemos en aquella guerra muy cruel. Y con su moto, “Harley-Davidson”, el soldado del Ejército Rojo, Dmitry Suvórov, a veces era el protagonista de las historias dignas de ser contadas en las películas dedicadas a los tiempos de guerra. A veces entraba en los pueblos ocupados por los alemanes, detenía a los enemigos, se hundió con su “caballo de hierro” en los pantanos belarusos y sólo con la ayuda de un tanque fue sacado. Está claro que justo por eso él tiene tantas condecoraciones de guerra. Por ejemplo, por la liberación de la capital belarusa Dmitry Suvórov fue galardonado con la medalla, “Por la valentía”. Además de eso, a él se le fue otorgado el título de guardias, de los está muy orgulloso. También fue galardonado con la Orden de la Estrella Roja y la medalla, “Por la toma de Königsberg”.

Hasta el 9 de mayo Dmitry Suvórov no separaba nunca de su moto, “Harley-Davidson”. Y por lo tanto, se siente algo ofendido por qué su “amigo de hierro” no está en el cuadro pintado por Valentín Vólkov. Además de eso, el artista en varias ocasiones se veía obligado a responder a la pregunta: ¿Por qué en la pintura está presentado el vehículo alemán, “Tsundap”. Tal vez, el propio artista conocía mejor precisamente esta marca de la moto de los tiempos de guerra.  

“Harley-Davidson” fue entregado a Dmitry Suvórov desmontado varias horas antes de que él fue enviado al frente. Por primera vez al ver un vehículo extranjero, el muchacho no podía dormir y durante toda la noche ensamblaba la moto y sólo no le salió poner volante. Le ayudaron sus compañeros mayores. Así en la “Harley-Davidson” Dmitry Suvórov recorrió toda Europa y la entregó sólo en Prusia justo en vísperas del 9 de mayo de 1945.  

—  Del mando superior obtuve el orden de ir a estudiar en el colegio militar de tanques, por lo tanto, tuve que dejar la moto y el arma. Pero en la mañana escuché la noticia muy deseada: “¡Victoria!” Siendo muy joven, entonces no sabía cómo expresar toda mi alegría. Ni siquiera podía festejar con un disparo al aire, recuerda el veterano.

Al pasar a los vehículos más pesados, Dmitry Suvórov jamás montó una motocicleta y no se convirtió en un rockero audaz. En la ciudad de Minsk estuvo sólo una vez en su vida: en los años de posguerra, de regreso de Prusia. No tuvo suerte de visitar la capital belarusa ya reconstruida.

Cuando se retiró, ya no pudo hacerlo por su salud. Hasta ahora lamenta que no haya encontrado a aquellos jóvenes guerrilleros, que ayudaron a la brigada de tanques a pasar a los suburbios de la ciudad poco protegidos por las tropas alemanas nazis. En la noche el de 3 de julio en el patio de una casa privada en Minsk los compañeros de combate celebraron la liberación de la capital belarusa. Con el paso de los años, la memoria del veterano dejó de guardar sus nombres, así como la misma dirección de la casa con un patio con árboles floreciendo.

Svetlana Dobrynina

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