Capacidad de ver lo extraordinario en lo ordinario

A partir de los principios del siglo XX, muchas ciudades belarusas, especialmente Vítebsk y Minsk, sirvieron como un laboratorio de arte

A partir de los principios del siglo XX, muchas ciudades belarusas, especialmente Vítebsk y Minsk, sirvieron como un laboratorio de arte. Aquí durante mucho tiempo se mantenían las escuelas de arte vanguardista. Y como hace un siglo, hoy en día, el arte nacional se destaca por una variación de formas experimentales y la ausencia de uniformidad y simplicidad.


Ahora a nadie está sorprendido por las tendencias vanguardistas en artes visuales. Es más, muchos jóvenes artistas incluso abusan de su compromiso de ser coherente con esta tendencia. Otra cosa, cuando se analizan los experimentos de los vanguardistas en la pintura o gráfica de hace casi medio siglo. Sin embargo, sólo en el período de los años ochenta a noventa del siglo pasado la vanguardia belarusa se convirtió en una alternativa abierta al arte oficial, cuando, de hecho, la misma dejó de ser clandestina.

Básicamente, los artistas de la dirección informal trataron de recuperar su relación con la vanguardia clásica del principio del siglo XX. En un ambiente de arte no oficial surgían formas peculiares de las actividades artísticas: accionismo, performance, videoarte, declaración, manifiestos, instalaciones, entre otras. En los años ochenta del siglo pasado, las exhibiciones informales se celebraban en los lugares más diferentes: en hall de entrada de los cines, bibliotecas, salones de actos de diversas instituciones públicas. Tales exposiciones, como “Estudio de artista”, “Fragmento padzeya’87”, “En Coléctornaya”, “Perspectiva” y “Panorama”, en los años ochenta del siglo pasado eran un verdadero manifiesto del arte libre.

Dentro del proceso artístico del arte informal se destacaban grupos de artistas creadores muy cercanos y unidos por una visión común. En este momento, fueron creadas las asociaciones de la intelectualidad creativa, “Forma”, “Galsha”, “Pliuraliz”, “BLO”, “Cuadrado” de Vítebsk, “4-63” de Pólotsk y muchas otros más. Cada grupo de artistas ofrecía su manifiesto, una alternativa al reconocido arte profesional. He aquí una muestra deltexto para la exposición de la asociación, “Forma”: “Lo que sin duda une a todos los artistas, es la convicción de que el desarrollo de arte en gran medida es el desarrollo de una forma. De ahí proviene el nombre de la asociación, que también fue una reacción a esta larga lucha del arte dogmático con el así llamado “formalismo”...”


Aquí presentamos un extracto del libro de año 1989 de la exposición, “Panorama”, donde se exponían los artistas de nueve asociaciones informales: “...El Fondo Cultural de Belarús fue guiado para mostrar todo tipo del arte moderno belaruso de corrientes poco convencionales: expresionismo, surrealismo, conceptualismo, pop art, instalaciones, etc. El moderno arte trato de buscar los nuevos medios artísticos... En el arte no hay tendencias malas o buenas, sólo hay buenos o malos artistas. Hace falta señalar que el arte vanguardista al igual como cualquier otro tipo de arte está demandado por la sociedad, que se considere desarrollada culturalmente y económicamente.

En 1987, en Vítebsk fue creada la asociación creativa, “Cuadrado”. Su tarea más importante fue la inclusión de los principios estéticos del arte vanguardista clásico y del post-modernismo en la vida artística del país. La asociación se convirtió en un medio para lanzar el proceso creativo individual basado en ciertos valores estéticos. El trabajo de la asociación se desarrollaba en forma de acciones y acciones-exposiciones. La primera de estas acciones, “Experimento”, dedicada al 110° Aniversario de Kazimir Malévich, fue celebrada en 1988. En la misma fueron presentadas también las obras de otros destacados artistas belarusos. Pronto, en la estructura de la Unión de Artistas de Belarús comenzaron a formarse las secciones no según el tipo de artes (pintura, dibujo, escultura), como era antes, sino según los mismos intereses o principios ideológicos. Fue creada la asociación, “Nemiga-17”: la organización de los partidarios de los principios pintorescos y formales en el arte. Me gustaría presentar la extracción del catálogo de 1988 de la exposición, “Nemiga-17”: “Los artistas niegan la comprensión del arte como una ilustración de las consignas políticas. El arte no puede y no debe caer hasta la función de comentarista de las cosas ideológicamente importantes: el mismo debe hacer pensar a una persona sobre la comprensión de las nuevas necesidades sociales y crear un nuevo estilo de la vida de mañana”.

Por último, la individualidad en el arte los miembros del grupo, “Nemiga-17”, la comprenden no como una autoexpresión egoísta y arbitraria. En su opinión, la individualidad, como en todos los ámbitos de la vida, es la forma de determinar el método de la creación y el desarrollo de las necesidades sociales.

Cabe destacar que observando las obras de artistas de la asociación, “Nemiga”, uno llega a la conclusión que todos ellos son grandes maestros. Fuertes y serios. Son personalidades, que tiene su propio mundo de aspiraciones creativas. Pero de cualquier modo ellos tienen algún espíritu común.

A esta altura, algunos de ellos tienen sesenta años y los demás incluso más de sesenta años. Creo que en su mayoría es la gente feliz, pues son libres de hacer todo lo que les da la gana. Nadie les dice nada. Ellos no deben cumplir con encargos públicos. No deben ser de moda inventada por alguien. Sin embargo, al conocer su obra de hace tiempo, uno nota que su camino hacia esta libertad era muy duro y algo largo.

La asociación, “Nemiga”, está formada por los representantes de la generación llamada por los críticos de arte “los de setenta”. Es natural que existe una disimilitud psicológica entre ellos y los artistas representantes más activos del arte de los años sesenta del siglo pasado. Las circunstancias de vida profundizaron aún más estas diferencias y hasta se observa un rechazo mutuo. A los más jóvenes no les atraía la publicidad de “los de sesenta”, así como tampoco, en la mayoría de los casos, la naturaleza literaria de sus imágenes, la falta de verdadero interés por la renovación del lenguaje, que podría llevar a la pérdida de la calidad de la expresión artística. Evitando el diálogo creativo, los más adultos prefirieron las tácticas del alejamiento a largo plazo de los más jóvenes de la vida social del arte. A su vez, los más jóvenes no querían aceptar esta posición de los marginales. Así que un cierto chance de defender su estatus en el arte se le dio la creación de la asociación, “Nemiga”. La idea –siendo por su naturaleza nacional y romántica– llevaba en sí un estímulo para emprender búsquedas originales en la pintura. Por ser preparados muy bien en las escuelas de artes plásticas ellos tuvieron la posibilidad de aprovechar de la poética del folklore belaruso, así como de arte popular y artesanías campesinas.

Este movimiento conservó toda la importancia para el arte belaruso. El nivel de la escuela nacional en los años sesenta del silgo veinte tuvo sus propias peculiaridades. A diferencia, digamos, de Ucrania y Moldova, el arte belaruso no se basaba totalmente en la herencia folclórica de muchos siglos, sino del trágico recuerdo de la pasada guerra. Por lo tanto, para el arte plástico nacional incluso en los años ochenta del siglo pasado significaba mucho la música de color blanco e hilos de la tejeduría campesina, así como los adornos y otros motivos plásticos característicos para el bordado, productos tradicionales de barro, madera y el oro brillante de la paja... En una palabra, son los símbolos expresivos del pensamiento folclórico en toda su riqueza. Los representantes de “los setenta” de Moscú apostan en este momento por el desarrollo del “museo mundial” y por la tonalidad de “carnaval” de la percepción de la vida. Sus colegas de Minsk se dedican a cosas muy diferentes.

Lo que puede ser tomado como un intento de la identidad nacional. Sólo cabe recordar que la asociación fue formada no sólo por artistas belarusos, sino también por los extranjeros de todas partes de la antigua Unión Soviética, incluso Siberia y el Lejano Oriente. La asociación, “Nemiga” –que preserva su nombre a partir de los tiempos muy antiguos y está mencionada incluso en la famosa obra literaria, “Cantar de las huestes de Ígor”, como un río, que corría debajo de uno de los barrios centrales de la moderna Minsk, donde hace poco ha sido construido un edificio con los estudios para los artistas– fue tomada por los artistas como un símbolo histórico, geográfico y cultural, con el cual están relacionados sus pensamientos creativos.

Como si escuchando la corrida del tiempo, ellos soñaban con presentar las escenas de su infancia en el campo, las tradiciones populares reflejadas en las pinturas, canciones y parábolas. Claro que eran las obras, que contaban sobre los novios y novias del pueblo o algunos cuentos alegres, como lo hacían los primitivistas presumidos desde Moscú. Por lo general, en sus obras delicadamente brillaban elementos de colores, porque el propósito más importante de las mismas fue comprende a sí mismos, así como determinar todos los colores y el ritmo, el espacio de movimiento y el bonita aliento de la masa. Así que en Belarús apareció un hermoso estilo poético, pintado, por supuesto, en colores de su tiempo y lugar.

Es muy probable que era una opción demasiado idílica. La realidad fue distinta. Sucedió que en la final de la vida artística belarusa de los tiempos soviéticos las visiones creativas de Zoya Litvínova, Galina Górova, Tamara Sokolova, Nikolai Buschik, Anatoly Kuznetsov y Sergei Kiryushchenko ya no eran comprendidas en el entorno artísitco ni por los superiores de la esfera cultural. Al contrario, aquel campo, donde ellos con amor esperaban hacer crecer sus brotes comenzó a dar lugar a hierbas malas. Los obsequios y regalos en forma de pinturas comenzaron a venderse en lujosas tiendas de moda, lo que con sus detalles algo molestos determinaba el estilo de la independencia ganada.

Para los idealistas de la asociación, “Nemiga”, no les quedaba otra cosa, que seguir alguna otra tendencia creativa. Su nueva elección resultó ser muy difícil, especialmente porque atrás estaban varias décadas de trabajo profesional bien serio e insistente. La elección no fue fácil ya que cualquier artista de talento no se sentía bien en la realidad postsoviética, no importaba en Moscú, Minsk o en la vecina ciudad de Vilnius, o San Petersburgo... Literalmente fue destruido todo, que en la primera mitad de su vida ellos crearon bien o mal y les daba una relativa estabilidad creativa. En principio, para nuestros representantes de “los setenta” el derrumbo de la antigua Unión Soviética dejó muy pequeño espacio para elegir, basado en las prioridades que existían dentro del mercado nacional y extranjero o, más simplemente, la demanda efectiva de sus esfuerzos creativos.

Lo que no quiere decir que ellos se alejaron de un ser humano, perdieron el interés hacia la vida de la gente común, la capacidad de escuchar y de excitar a muchos de nosotros, encontrar un apoyo y provocar una respuesta en la sociedad cultural. Sin embargo, hacia el proceso creativo ellos se acercaron siendo artistas descubridores.

Ellos trataron de aportar algo sustancial, que presentían, pero lo que fue para ellos algo impensado, inesperado y no visto antes.

Cabe señalar que Nikolai Bushchik no se alejó mucho del mundo de sus primeros paisajes, sacramentos simbólicos de la naturaleza y de la armonía planetaria naciente. Sin embargo, sus armonías de color limpias y brillantes creaban las impresiones como si los elementos terrestres se mezclaran con el fuego del espacio cósmico espiritual.

La artista, Galina Gorovaya, es una verdadera escultora, capaz de presentar lo oculto del alma en la madera, piedra o metal. La sensación de contacto íntimo entre dos seres humanos en su trabajo puede coexistir con la penetración en el mundo mudo de los animales o aves, con un sentido único de la naturaleza de los personajes más extraños de nuestro alrededor. Ella es capaz de admirar toda la belleza del mundo con gran orgullo, la admiración y el afecto en la combinación con los fenómenos de la vida. Además de eso, a sus composiciones plásticas ella introduce los acentos de la luminosidad y la frescura, a los cuales ni siquiera está acostumbrado el ojo humano. De este modo podemos observar una cierta mitología de la maestra, que reúne en un solo círculo lo pequeño y lo grande, así como a los animales y seres humanos en su única identidad.

Otros dos integrantes de la asociación, “Nemiga” –Anatoly Kuznetsov y Leónidas Trunks – eligieron el método de la abstracción. Pero sus búsquedas vuelven a ser bastante originales. En general, la sensación de las imágenes simbólicas y abstractas puede ser percibida, pero casi es imposible describirla, porque aquí todo está creado a partir de las asociaciones muy endebles y subjetivas que, además de eso, se mueven y vibran dependiendo de nuestro estado de ánimo. Parece que a Anatoly Kuznetsov se lo atraigan mucho los espacios grandes, donde reinan diversas fuerzas de la naturaleza, entre las que una persona trata de distinguir la música de su propio corazón, sus estados líricos, así como el brillo del paisaje matutino y el flujo excitante de la voluntad creativa de la forma. Y todo esto está mezclado con ráfagas de viento y rayos de colores. Además de eso, a veces es un trabajo metódico y minucioso destinado para frenar estos elementos de la superficie disciplinario y pintoresco de un cuadro. La abstracción de Anatoly Kuznetsov parece ser una metáfora de la vida del artista, sus fantasías en la lucha entre el pincel e infinidad detrás de las paredes de su estudio. A su vez, el artista, Leonid Khóbotov, es una especie del arquitecto del alma humana.

Reuniendo mentalmente todas estas observaciones, me gustaría hablar de una cierta filosofía de la percepción del mundo por los maestros de la asociación, “Nemiga”. Ellos se vieron obligados a vivir en el momento del otro colapso del país, afortunadamente, no era tan catastrófico, como en los anteriores tiempos de la revolución y dos guerras mundiales. Así que el apoyo –que ellos encontraron en la esperanza de tener un futuro mejor– les dio una confianza en los elementos creativos de la naturaleza, valores eternos de estilo de vida humana. Cada uno de ellos tuvo su propio estilo y modo de ver las cosas. Ellos no cuentan fábulas ingenuas, ellos inspiran a sus admiradores con una fuerza primordial de la vida. A mi parecer, en este sentido con el más alto poder y la gran sabiduría se destacan las obras de Zoya Litvínova, una de las mejores artistas de la asociación, “Nemiga”.

Siendo artista de temperamento original, ella está propensa a pintar obras grandes. Zoya Litvínova tuvo una trayectoria artística llena de una pasión por la cultura pagana y la fuerza humana. Sus lienzos –que a menudo glorifican escenas de las fiestas populares– obtuvieron mucha fama aún en los años soviéticos. Ella trabajó como muralista: sus tapices con motivos campesinos de los años ochenta a noventa del siglo pasado hacen entender mucho mejor la naturaleza de un ser humano en la tierra. Paulatinamente, a través del juego de las fuerzas naturales, Zoya Litvínova empezó a descubrir el más alto significado religioso. Le comenzaron a venir ideas en cuanto a la infinita complejidad, la diversidad contradictoria del orden mundial, así como la comprensión de la esencia psicomoral de una persona. Además de eso, Zoya Litvínova hoy en día cada vez más a menudo sigue sus motivos favoritos presentando bailes rituales heredados del arte europeo de los tiempos de Matisse, Picasso y Goncharova.

En estas reflexiones suyas la artista subió al final hacia la mística del cristianismo, hacia el misterio de la fe, el amor, la muerte sacrificial, la simbólica de la unión de todo lo vivo en la tierra. Y aquí llegamos a uno de los detalles más íntimos de la lengua artística de Zoya Litvínova. En las escenas no sólo de las fiestas, sino también de las pasiones, presentando los más complejos conflictos morales y filosóficos de las personas, la pintora cubre las figuras en sus obras con una suave luz dorada. Es probable que sea el brillo de su fe y el amor hacia la gente. El mismo lirismo muy transparente del río Nemiga –en cuyas orillas ha sido hecha la historia de las generaciones de antepasados– acoge cordialmente a ella y a sus compañeros. En general, el trabajo creador de los artistas miembros de la asociación, “Nemiga”, ocupa un digno lugar en el espacio tradicional modernista. Los horizontes de su camino pueden ser determinados con tres palabras clave: forma, expresión y espiritualidad.

A diferencia de Zoya Litvínova, casi todos demás miembros de la asociación ahora están trabajando en el espacio de arte no figurativo, manteniendo al mismo tiempo fuertes lazos con la realidad, que es la fuente más importante de sus impresiones e impulsos creativos. El rechazo a la figuratividad en gran parte fue algo natural y determinado por la lógica de la evolución de su pensamiento, así como el deseo de alejarse de lo literario como algo ajeno a la naturaleza de arte. Ellos buscan a plasmar su idea en cuanto a la imagen del mundo, utilizando principalmente internos recursos plásticos y figurativos de la pintura y escultura.

Por supuesto, cada artista tuvo sus propios motivos y recorrió su propio camino. Nikolai Bushchik en sus tempranas obras figurativas en mayor medida que otros sus colegas se centraba en el problema de la identidad nacional de su obra, en la especificidad visual de una u otra escena o motivo de paisaje. En sus obras –pintadas en los últimos años– se pone evidente su gran deseo de ampliar horizontes de la visión y tomar temas de carácter supranacional, que hoy en día tiene mucha importancia. Además de eso, el artista se preocupa por la comprensión de sí mismo y de su trabajo en el contexto de los valores universales, y por lo tanto, sigue buscando imágenes y apropiado lenguaje artístico. La forma abstracta le ayudó a liberarse, no sólo le dio la libertad de autoexpresarse, sino también lo llevó al nivel de una nueva concreción de su expresión artística.

La pintura de Anatoly Kuznetsov es aún más impulsiva e improvisada. Él fue uno de los primeros en la asociación, “Nemiga”, quien llegó a la abstracción y determinó sus métodos de trabajo con el material sensorial y plástico. Sin embargo, Anatoly Kuznetsov prefiere llamar sus pinturas no abstractas y no objetivas, subrayando toda su esencia sensual (en su opinión, el arte abstracto presupone un cierto concepto especulativo verificado, lo que es absolutamente ajeno a su naturaleza creativa).

Por supuesto, con toda la espontaneidad impulsiva en la pintura de Anatoly Kuznetsov también está presente el determinando momento de la organización, que une el leitmotiv plástico. Además de eso, la creación de las manchas de color, así como la búsqueda de la rítmica del movimiento de las superficies “ligeras” y “pesadas”, movimientos espaciales y el juego elegante se combinan en sus obras únicamente en el nivel de meditación.

Hoy en día, en el mundo del arte a veces suceden cosas extrañas. Los tecnólogos políticos penetran cada vez más en su territorio, desdibujando los límites del arte y convierten en la documentación unos u otros fenómenos y acontecimientos de la vida, así como al artista a un periodista, político, sociólogo, que está cada vez menos interesado en los temas de la estética. Los problemas de la forma y la belleza se alejan al segundo plano, dando paso a los argumentos falsos de los procesos del momento.

Como se puede ver, los artistas de la asociación, “Nemiga”, con sus búsquedas eternas y no los valores y las verdades a corto plazo en el arte, así como en la vida, no están al tanto. Pero eso no les molesta para nada. Y no por ser débiles, pues nadar contra la corriente, manteniendo el equilibrio de las fuerzas mentales y físicas es mucho más difícil y más peligroso, que simplemente rendirse a la voluntad de una u otra tendencia. Son personas muy fuertes, que tiene su opinión, que consideran el arte como un acto de la actividad individual en el orden mundial y como una responsabilidad de cada uno de ellos. A propósito, esta tendencia está comenzando a ser vista con más claridad en el moderno proceso artístico, y tal vez precisamente en estas posiciones serán presentadas en el futuro algunas nuevas tendencias, así como las nuevas ideas magistrales. A la luz de esta tendencia se ponen evidentes también el siguiente desarrollo creativo de los artistas de la asociación, “Nemiga”.

Aquí el reconocido artista belaruso, Nikolai Bushchik, explica su participación en la asociación, “Nemiga-17”:

— Entonces, en los años ochenta del siglo pasado, el arte se movió hacia la emoción. Comenzó a ofrecer más temas relacionados con sentimientos, temas de la percepción emocional de los objetos: en la forma de cómo se los siente uno o cómo uno los quiere sentir. Uno toma el color azul, agrega el rojo y al lado escoger otros colores inusuales. Y en conjunto será creada la situación de drama o lírica, o la situación de una cierta experiencia extática. Y debido a esto se cambiaron las cosas por sí mismo, así como enfoques en el arte, comenzando de los años diez o veinte años del siglo XX: vamos a analizar la obra de Petrov-Vodkin, de los suprematistas y Kazimir Malévich y de los pintores de los años treinta del siglo pasado, por ejemplo, Konchalovsky… Vamos a hacerlo con el arte cercano, sin tocar Europa. Allí habían Mathis y Van Gogh, que trabajaban en una manera adecuada con sus impresiones e imágenes. Claro que el arte se hizo más plástico, los artistas comenzaron a buscar el estilo, que crearía el estado de ánimo. Y ahora los artistas buscan ritmos, juegos de luces, los estados en el lienzo, que nos hacen preocupar. Por supuesto, mucho sucede en un nivel subconsciente y asociativo, pues el artista de una variedad de lo visto escoge algo más destacado y característico, lo que expresa precisamente un sentimiento o emoción. Y el público lo capta, se siente atraído por este arte y dice: “Es de verdad”. Comienza a jugar su imaginación creadora junto con la del artista. Lo que les da aún mayor placer, que cuando simplemente está observando un determinado objeto particular o un verdadero paisaje. En este caso aparece una corriente completamente diferente, donde el arte comienza a adquirir estilo. Cada artista desarrolla su propio estilo, que le ayuda a crear un espacio según lo ve y lo entiende. Es lo que diferencia a los artistas entre sí.

— Después de todo, ¿cómo podría caracterizar su estilo?

— Claro que podría hacerlo con seguridad, pero creo que es mejor que lo hagan en algún momento los críticos de arte o tal vez mis admiradores. Aspiro en mis obras por lo que en última instancia crearán la sensación de alegría y una tranquilidad armonizada, el estado de ánimo, que sumerge a una persona en la armonía que afirma la vida. Tal vez por eso en las exposiciones dichos trabajos se los llaman el arte “mitsetativnoye”.

Nikolai Bushchik no cambia su estilo artístico con el paso de los años. Es así formula su moderno credo creativo:

— Pienso que hoy en día los artistas se dividen en dos áreas de trabajo creador. Algunos trabajan para el oscuro y otros para el claro. Yo trabajo para el claro. Me interesa cómo es mi patria en su hermosa creación de Dios. Todo el malo –mal humor y mal comportamiento– nosotros mismos lo creamos. Todo nuestro descontento proviene sólo del disgusto entre nuestros deseos y lo que está sucediendo alrededor de nosotros. Es todo. ¿Por qué, quién lo necesita? Cada uno de nosotros tiene que lidiar con uno mísmo y con el suyo interior negro. En el trabajo creador me gustaría afirmar la belleza, armonía, pureza de la mañana y de la noche, en la lluvia de verano o en la preciosa nevada invernal. Cuando me sale eso, me emociono aún más.

Cabe destacar que los vanguardistas belarusos son muy diferentes y de modo muy distinto muestran sus ideas y sentimientos. Son grandes personalidades y por lo tanto, atraen un gran interés hacia sí mismos.

En el arte belaruso, en general, se percibe mucho una fuerte influencia del fenómeno, como “comunidad artística”, lleno de búsquedas y experimentos formales e imaginativas. La vanguardia artística se manifestó en el arte, la arquitectura, el diseño, la música, el teatro y el cine e influyó en el estilo de vida del siglo XX. El entendimiento del arte y la cultura de Belarús en sus vanguardistas manifestaciones siguen siendo relevantes incluso hoy en día, en el siglo XXI, como la comprensión de orígenes de la cultura moderna.

Por cierto, en el Museo de Arte Moderno de Minsk recientemente ha sido celebrada una exposición, que ha ilustrado vívidamente los orígenes de los vanguardistas belarusos. La singularidad de este proyecto es que por primera vez las obras han sido presentadas en una sola exposición, “Cien años de la vanguardia belarusa”. A partir de diversas colecciones (privadas y públicas) el proyecto permitió determinar toda la variedad de arte. Era una especie de intento de escribir una cronología, así como presentar a los vanguardistas nacionales e interpretar el concepto de vanguardia como una parte integral del arte belaruso.

Víktor Mikháilov

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