Voluntarios carrera para ayudar

Los colaboradores del museo-vedado histórico y cultural, “Nesvizh”, conocen de primera mano lo que es una fama mundial

Los colaboradores del museo-vedado histórico y cultural, “Nesvizh”, conocen de primera mano lo que es una fama mundial. En el 2012, aquí fueron recibidos a 430 mil turistas, a su vez, en 2013, 390 mil personas. En muchos sentidos eso depende de la fama mundial del castillo local, que tiene estatus especial de una obra insertada en la lista del patrimonio cultural y natural de la UNESCO. Aquí vienen desde el exterior no sólo para ver cómo vivían los famosos magnates Radziwill. Muchos quieren ayudar a los belarusos a restaurar los monumentos históricos y culturales situados en las afueras de Nesvizh.

El director del museo-vedado, Sergei Klímov, asegura que una importante contribución a la promoción del castillo de Nesvizh ha hecho el Estado, pero sin la participación de la UNESCO el monumento histórico no podría obtener una fama internacional:

— La UNESCO ha reconocido toda la importancia de las curiosidades de Nesvizh relacionadas con las actividades de la familia Radziwill, una vez fueron iniciados aquí los preparativos para las obras de restauración. Si el presidente belaruso no hubiera apoyado las restauración del castillo, ninguna ayuda externa serviría para el bien de este lugar. Pero sólo cuando nosotros, los belarusos, tomamos la decisión de llevar a cabo su restauración, el caso siguió adelante. Sin embargo, la presencia de los castillos de Nesvizh y Mir en la lista de la UNESCO nos da una oportunidad de promoverlos ampliamente en Belarús, así como en el extranjero. Es un recurso adicional para crear una imagen atractiva del país en el mundo.


En Nesvizh y sus afueras con la ayuda de la UNESCO se están organizando los campamentos de voluntarios para explorar el pasado de la región y recoger artefactos históricos. Este lugar ya visitaron los amantes de las antigüedades procedentes de Países Bajos, Ucrania y Rusia, entre otros. Este año, esperamos que vengan los jóvenes entusiastas, que se ocuparán de la limpieza del parque Alba.

Mientras tanto, la UNESCO presta mucha atención a otras regiones del país. Los expertos de esta organización planean pedir incluir once objetos históricos de Belarús más en la lista de monumentos protegidos. La directora general de la UNESCO, Irina Bókova, presentó una lista preliminar de las obras formada también por canal Augustovski, Iglesia de la Santa Transfiguración, Catedral de Santa Sofía en Pólotsk, Torre de Kamenetz, Iglesia de Borís y Gleb en Grodno, convento de mujeres de San Nikolai en Moguiliov, fortaleza de Brest, conjunto de parque y palaciode Rumyántsevi-Paskévichi en Gómel, conjunto arquitectónico de la avenida de Nezavísimosti (en el idioma belaruso avenida de Independencia — Aut.) en Minsk, así como iglesias de madera de Polessye.

Además de eso, en una lista preliminar fueron incluidos los objetos del patrimonio cultural inmaterial: ceremonia, “Casamiento de Tsyareshka”, cuyos ritos se han conservado en el pueblo Anoshki del municipio Lépel, así como la tradición de hacer botas de fieltro en el pueblo Dribin, provincia de Moguiliov.

Irina Bókova asevera que la UNESCO es una amplia plataforma para la cooperación internacional en el ámbito del patrimonio cultural: “Vamos a trabajar juntos para preservar el legado cultural belaruso. Belarús es un país antiguo, que tiene algo que mostrar al mundo”.

Los voluntarios extranjeros ayudan a los etnógrafos territoriales de Belarús sólo en aquellas partes del país, que están bajo el patrocinio de la UNESCO. En los castillos de Lyubchan y Krevo, las iglesias de Synkóvichi y Muróvanka organizan regularmente campamentos de verano para los amantes de la antigüedad. Como se organiza todo contó Timofei Akudóvich, historiador local, jefe de proyectos educativos del Comite de IKAMOS de Belarús (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Históricos):

— A lo largo de tres años, en diferentes regiones estamos organizando campamentos de voluntarios. Durante este tiempo fue desescombrado el castillo de Golshany, así como fueron limpiadas las ruinas del mismo y preparadas para su conservación. Además de eso, fue arreglada el área cercana a la iglesia en Smolyany, municipio de Orsha. También fue llevado a cabo el inventariado del antiguo cementerio local. Por aquí cerca se encuentran las ruinas de castillo, iglesia, monasterio, así como obras de madera del siglo XX. A esta altura, estamos preparando una propuesta al ministerio de Cultura para incluir el casco histórico de Smolyany como el único monumento urbano en la lista nacional del patrimonio histórico y cultural.

Cabe destacar que a Timofei Akudóvich y sus colegas en Golshany les ayudó el consejo rural y en Smolyany el sacerdote de la iglesia local. A su vez, los chicos de todo el país –dispuestos para trabajar por preservar lugares de interés cultural– se reúnen respondiendo al llamamiento puesto en Internet. Hace falta señalar que este verano los interesados tendrán la posibilidad de unirse a las filas de los voluntarios y contribuir a la preservación y promoción del patrimonio cultural nacional. Así que ellos tendrán mucho trabajo para los próximos años. Casi cinco mil 400 obras inmóviles fueron incluidas en la lista del patrimonio histórico y cultural de Belarús.

Víktar Kórbut

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