Amistad con el libro desde la infncia

¿Cómo es la moderna biblioteca municipal de niños? ¿Cómo se cambia en las condiciones de la vida cada vez más acelerada y computarizada? ¿Y qué ofrece hoy en día a niños?

¿Cómo es la moderna biblioteca municipal de niños? ¿Cómo se cambia en las condiciones de la vida cada vez más acelerada y computarizada? ¿Y qué ofrece hoy en día a niños?
¿Cómo es la moderna biblioteca municipal de niños? ¿Cómo se cambia en las condiciones de la vida cada vez más acelerada y computarizada? ¿Y qué ofrece hoy en día a niños? 

¿Cómo vamos a educar a nuestros hijos? El futuro de Belarús es como una “hoja “blanca”. Se conoce que un niño es como un libro que registra todas las cosas que estamos creando hoy en día. Y mañana tendrá su historia personal. ¿Qué ofrecen a nuestros hijos modernas bibliotecas? En mi opinión, las bibliotecas cumplen con una misión especial: hacen llegar a las mentes vírgenes de niños todas las verdades sobre el bien y el mal antes de que en sus manos se encienda la pantalla reflejando en sus ojos muy abiertos una sorpresa y un placer... 


La amante de los servicios de biblioteca Julia Sermyazhko

Debo confesar que desde hace mucho tiempo no paso por la biblioteca. Pero hace poco he escuchado de las madres jóvenes –que pasean con cochecitos– que todos los martes en la sala de lectura de la biblioteca infantil No.10 en el barrio Pervomaysky de Minsk, tienen lugar actividades educativas para pequeños. Todo el mundo está bienvenido y no se necesita pagar nada. El mismo hecho que ahora existen grupos de interés de los voluntarios totalmente desinteresados, me ha confundido y alegrado al mismo tiempo. Quise conocer más cerca a los entusiastas y averiguar, qué tipo de “club de lectura” era y lo que hice. 

Resulta que allí las clases se dan en una atmósfera muy amigable. No sé, para quien más sirve este club: para los niños inquietos que comen plastilina, corren con juguetes, o para las madres que hacen “origami” o hablan de temas de mujeres. 



Por supuesto, estas clases despiertan un gran interés de los niños en los libros. Los pequeños –que apenas han comenzado a caminar– toman la mano de su madre y piden que ella tome un libro de la estantería de muchos colores y lo lea. A propósito, nunca he visto como un niño rompía libros. Tal vez inconscientemente ellos tienen respeto por el “interlocutor silencioso”. 

Hace falta señalar que a los niños se les da clases la misma directora de la biblioteca: Julia Sermyazhko, una persona simpática y agradable con una sonrisa tierna y cálida y con una energía inagotable. Una vez, en un recreo ella nos invitó a todos nosotros a pasar a la sala de conferencias y disfrutar de la exposición de pinturas. “A propósito, añadió ella, ustedes pueden tomar parte de la discusión. Pronto debe venir el autor de la exposición”. Además de eso, un día, pasando por el pasillo, vi un anuncio sobre el lanzamiento de un nuevo proyecto, “Cinemania”, así como una invitación a visitar el centro de multimedia y una clase magistral dedicada a scrapbooking... Más tarde me enteré que todo esto era la idea de la directora de la biblioteca. 



Más tarde también tuve una conversación con Julia Nikoláevna. Me gustaría señalar que no todos los días uno puede conocer a una persona que brota la creatividad y no pide nada a cambio. Sólo puede ofrecer un libro. 

— Julia Nikoláevna, ¿cómo surgió la idea de crear “club de aficionados a la lectura” para los pequeños? Me imagino, nadie la ha obligado a hacerlo. 

— Hace unos veinte años atrás, mis hijos eran muy pequeños y yo les ayudaba mucho a investigar el mundo alrededor. Luego ellos eran adolescentes y yo quise entender los problemas de esta época bien compleja. Organicé un club para adolescentes a base de una de las bibliotecas de Minsk, donde trabajaba anteriormente. Les encantó mucho esta idea mía. No hace mucho nació mi tercer hijo, con quien volví a vivir todas las etapas de la vida. Claro que ahora se abren muchos centros infantiles. Mi sorpresa fue tan grande, cuando descubrí que la mayoría de ellos no están interesados en el desarrollo de un niño, como tal. Ellos sólo utilizan métodos estándar, que también tengo en cantidades suficientes en mi biblioteca. 

Cabe destacar que la biblioteca cuenta con 58 mil copias y todo está organizado de modo que cualquier madre competente puede venir, tomar un libro y practicar con su pequeño. Otra cosa es que la misma madre no lo ve muy interesante. ¿Y si lo harían juntos? Así que me vino la idea de trabajar con niños pequeños. En cuanto al costo, existe una ley, “Sobre el oficio bibliotecario en la República de Belarús”, que garantiza el acceso gratis a los fondos de libros. 



— Pero, como dicen, sólo con el “entusiasmo” no se hacen las cosas... 

— Creo que es un una opinión errónea, pues con el “entusiasmo” se puede llegar muy lejos. ¿Cómo por ejemplo fue creada la antigua Unión Soviética? Con el “entusiasmo” y siguiendo orientaciones de los superiores. Yo también tengo este “entusiasmo”, que comparto con mi gente, le doy algunos puntos de referencia y nada más. 

— Por lo que yo sé, la biblioteca no tiene nada especial. ¿Las madres deben traer plastilina, lápices y otros atributos? 

— Es cierto, sólo tenemos libros y ganas de trabajar. El año pasado, todos los materiales yo los traje de mi casa. Lo que sigo haciendo ahora. Así que tomamos la decisión de pedir a los padres que trajeran cosas necesarias: servilletas de color, pegamento, cartón, bolas... 

— Cuéntanos por favor qué tan especiales son sus clases. 

— En primer lugar, nosotros no somos personal docente, ni tampoco psicólogos. Somos bibliotecarios. Y nuestra tarea no es dar conocimientos, sino enseñar a trabajar con libros, mostrar un camino hacia el mismo, y por lo tanto, hacia los conocimientos. Ahora, somos testigos de una abundancia de la información, en la cual pueden perderse incluso los adultos. Nuestro propósito más importante es orientar a las personas como seguir sus intereses. En segundo lugar, nuestras clases son también una adaptación de los niños pequeños a los libros. Por ejemplo, en el cajón de arena estamos jugando con unas personas y con otras no. A veces no podemos pasar mucho tiempo juntos, pues cada uno tiene su orden de día, que debe ser seguido para que los niños crezcan sanos. A su vez, aquí uno llega a la hora indicada, lo que lo moviliza y da un resultado. 

— ¿Recuerda a sus primeros alumnos? 

— ¡Claro que sí! Al principio, nadie venía, aunque pusimos la publicidad en redes sociales y otras fuentes. Luego aparecieron Jan y Marina. En seguida se acercaron otras personas. Luego otras... Entendí que la forma más efectiva para atraer la atención es “boca a boca”. El año pasado, nuestro grupo formaron sólo 16 personas y este año en torno a 60 niños. El progreso es obvio, aunque no he gastado ni un centavo para hacer una publicidad. 

— ¿Qué otros proyectos y programas está previsto llevar a cabo en el futuro? 

— La visita de la biblioteca es el punto obligatorio del programa escolar, por lo tanto, durante las vacaciones “vivimos a full”. Además del desarrollo familiar, que incluye actividades educativas para los más pequeños, organizamos exposiciones de arte, invitamos a artistas y organizamos encuentros con gente interesante. Recientemente, nos han visitado los escritores belarusos: Andrei Zhvalevsky, Eugeni Pasternak y María Bershádskaya. Después de reunirse con ellos de los estantes de la biblioteca desaparecieron todos sus libros. Además de eso, celebramos obligatoriamente todas las fiestas, así como eventos familiares. Esto es cuando se reúnen tres personas, y nosotros les decimos: “Los niños, ¿saben que día es hoy? ¿No? Ahora vamos a contarles”. En la sala de literatura para los escolares de la secundaria hay un estante con libros envueltos en papel blanco. Esta especie de lotería se llama una “cita a ciegas”. El libro tomado debe ser leído. Y luego hay que escribir en un corazoncito pegado en la pared, si ha gustado o no. De este modo, nosotros analizamos la así llamada demanda de lectores. Además de eso, nosotros tejemos la bufanda de amistad. Todo el mundo puede participar en esta obra. Si un niño o su madre no saben tejer, les damos el libro que se llama “Técnica de tejer”. 

¿Han visto nuestra escalera, donde en diferentes idiomas están puestas las palabras de bienvenida...? Así tratamos de transmitir visualmente la idea de que el camino hacia el conocimiento y el éxito comienza con algo pequeño, con estos libros. 

Planeamos crecer en la dirección deseada: modernizar nuestro centro multimedia y lanzar un nuevo proyecto: ¡Juguemos juntos! encaminado al aprendizaje de los juegos populares de chicos, como por ejemplo “Mafia” o “Piggy”. Durante estas actividades los chicos aprenden a comunicarse uno con otro. Nosotros contamos sobre los beneficios de la lectura, mostramos como es una persona inteligente. Creo que es un método más interesante y útil que, por ejemplo dar instrucciones todo el tiempo a su hijo. 

— ¿Todos los proyectos, encuentros y clases para niños es su know-how o ideas similares se aplican en otras bibliotecas de la capital? 

— Claro que todo bueno e interesante lo hemos aprendido de otra gente. La Biblioteca Nacional de Belarús también tiene su sala infantil, donde cada madre puede dejar en un lugar seguro a su hijo, mientras está ocupada en la sala de lectura. Además de eso, aquí mismo se realizan visitas guiadas por el museo del libro. De mucha popularidad goza un mirador que se encuentra en la azotea del edificio, de donde se ve toda la capital belarusa, Minsk. Los sábados, la biblioteca municipal central Yanka Kupala organiza diferentes eventos familiares. Esto en cuanto a los servicios ofrecidos por las bibliotecas para niños. Además de eso, Minsk cuenta con dieciocho bibliotecas orientadas a la edad preescolar y escolar. Muchas de ellas también inventan algo para atraer a los pequeños lectores. Por ejemplo, la biblioteca No.13 –situada en el pueblo de Sosny en afueras de Minsk– es el único centro cultural y educativo. Por lo tanto, la misma se ocupa de prestación de servicios de este tipo. Sé que las bibliotecas No.14 y No.17 también inventan algunos “atractivos” muy interesantes. Cada biblioteca está tratando de atraer con algo a los visitantes para sobrevivir en el mercado. Todo el tiempo tenemos que demostrar nuestra importancia, propósito social y tomar en consideración actuales necesidades del mercado, así como buscar y encontrar nuestro lugar en este mundo cambiante con una tendencia a leer cada vez menos. 

— ¿Pero, en mi opinión, en nuestro país esta tendencia es menor? ¿Qué piensa al respecto? 

— Es cierto, pues aún recordamos los tiempos de la antigua Unión Soviética, cuando el mejor regalo era un libro y cuando todo el mundo seguía de cerca noticias literarias. Pero siempre, en todos momentos, hubo gente que leía y no leía. Todos somos diferentes. Y yo no creo que las nuevas tecnologías, los gadgets, el internet y similares atributos de la vida moderna sustituyen el deseo de leer libros. Por ejemplo, mi hija, que ahora tiene 21 años, leía siempre y en cualquier lugar: primero libros de papel y luego bajaba libros a su teléfono, computadora o tableta... A su vez, a mi hijo –que tiene 22 años– a él nunca le interesaba lectura y ahora él no quiere leer casi nada. Lo único que le gusta son audiolibros. Hay niños que leen de todo y hay que no leen nada, pero de alguna manera saben de todo. 

— ¿Tal vez, de los dibujos de animados? 

— Puede ser. A propósito llevamos a cabo un proyecto que se llama “Cinemania”. Su idea es ver una película grabada según una obra famosa. Luego analizarla y participar en un concurso. Por ejemplo, proponemos conocer la obra del reconocido escritor ruso, Alexander Pushkin, mediante la película de animación, “El gallo de oro”. ¿Por qué no? ¿Por qué no conocer obras clásicas de esta manera? Cuando fueron hechas las películas, “El idiota” y “Los hermanos Karamázov” de Dostoievski, “El maestro y Margarita” de Bulgákov, estos libros comenzaron a gozar de mucha popularidad entre lectores. No creo que sea malo cuando el lector prefiere a la “fuente de conocimiento” tradicional otras formas de obtener información. Todas ellas se complementan entre sí. 

— ¿Lee todo lo que está en los estantes de su biblioteca? 

— Ahora no. A esta altura en el mundo hay tanta información que el cerebro humano no puede captar todo. Tal vez la generación más joven puede hacerlo, pero para mí ya resulta imposible por desgracia. Así que, siendo un gourmet de libro, elijo la literatura clásica. El resto lo lea el personal de la biblioteca de acuerdo a sus intereses. Luego hablamos de lo leído. Pero todos los bibliotecarios deben conocer el contenido de cualquier libro para poder responder a todas las preguntas. Cuando jovencita, tuve un caso. El muchacho me pidió el libro de Belkin, “Novelas”. Lo busqué en un catálogo, revisé estantes y almacén, pero en ningún lugar estaba. 

Después de un tiempo me di cuenta de que este chico me estaba preguntando sobre la novela, “Belki” (en el idioma belaruso ardillas — Aut.) de Alexander Pushkin. Así que es sumamente importante llegar al fondo y entender, por ejemplo, qué “librito azul con los perros” pide el joven lector. Recientemente, me han pedido el libro, “50 tonos de color gris”, según el cual ya ha sido rodada la película. Pero yo no he oído nada de eso. En este caso siempre ayudan mucho encuestas bibliográficas e internet. 

— ¿Cree usted que la prosa contemporánea puede convertirse en la clásica y qué condiciones deberían ser cumplidas? 

— Nada cierto. ¡Cuánto “ruido” hizo “Lolita” de Nabókov en su tiempo, y ahora es una obra clásica! En algún momento, las ganancias –obtenidas por editar el libro sobre trolls moomin– permitieron a su autor comprar una isla. Y ahora nadie se acuerda de sus personajes fabulosos. Pero esto también es una obra clásica. 

— ¿Qué literatura está demandada y está popular ahora? 

— La gente cada vez más a menudo pide “algo de calidad”, es decir no pasajero. Nadie quiere la literatura ligera. Esto no quiere decir que todos han comenzado a repasar famosas obras de Chejov y Dostoievski. Pero la gente empieza a pensar en los libros serios. 

— Me parece que los grandes escritores de épocas pasadas son más propensos a reflexionar sobre lo eterno que autores modernos y que antes la gente era más espiritual. ¿No lo cree? 

— A esta altura, las personas también tienen mucha espiritualidad. Creo que no es necesario tomar todo en blanco y negro. Este mundo es muy variado. A mí me parece más interesante vivir en él con un libro en las manos. 

Аlisa Кrasovska 
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